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108. Noches Púrpuras

My Blueberry Nights. 2007

Wong Kar Wai

La película favorita de tu exnovia

Por primera vez en mucho tiempo Wong Kar Wai cambia de director de fotografía, pero no así de temática. El director hongkonés sigue explorando variantes mínimas a sus historias de amor y desencuentros, con una carga muy grande de sensualidad, pero también de tristeza y algo de desesperanza, como alguien a quien seguramente le ha tocado sufrir de primera mano unas cuantas decepciones en torno a las complicadísimas relaciones humanas. El realizador es casi un poeta que habla no sólo de amor, sino también de soledad, de búsqueda de uno mismo, de complejos, del misterio que encierra cada mente y de las llaves para poder abrirlas, entre otras cosas.

Me agrada que, en medio de tanto colega suyo que no lo hace y otros que han dejado de hacerlo (como David Lynch en su terca transformación al video), Wong Kar Wai siempre cuidará y ha cuidado la estética de cada uno de sus planos, logrando una iconografía muy suya, unos colores saturados, vivos y contrastados, con composiciones cargadas de elementos, a las cuales talvez solamente se les podría criticar el hecho de que muchas veces parecen más priorizar la forma que el fondo, o sea que faltan elementos narrativos ocultos “en el fondo” que permitan más lectura a lo que sucede en el primer plano. A pesar de que las atmósferas que genera son ideales para su tipo de filmes, creo que el director desaprovecha este pequeño aporte, aunque puedo estar equivocado.

Iba a titular esta crítica como “la misma gata pero ahora hablando inglés”, puesto a que realmente poco cambia el que la película sea en Hong Kong o en Estados Unidos. Sin embargo, lo que sí es notorio, y en esto habrá talvez un estudio pequeño acerca de las diferencias en las culturas, es que estos personajes hablan mucho más, en comparación de los orientales que siempre son más retraídos e, incluso, nunca falta alguno que parece sordomudo.

Sobra decir que la fotografía de Darius Khondji, que entra en sustitución de Christopher Doyle, continuo colaborador de Wong Kar Wai, es extraordinaria, pero aquí se sabe que estos resultados son gracias a lo que pide el director y lo que éste permite. El uso de neones, reflejos, iluminación artificial en más de dos terceras partes del filme y demás dan por resultado una atmósfera viva pero intimista, y debo aprovechar para decir, siendo que se acerca mi primera exposición individual, que en parte las películas de este señor inspiraron una serie fotográfica que realicé las semanas pasadas y que pueden conocer haciendo clic aquí. Quien conozca el cine oriental verá claramente la influencia. Otro sello distintivo del director es quitar cuadros y ralentizar la acción, provocando un efecto visual peculiar que ayuda, sobre todo, a continuar con esta atmósfera sensual, como de publicidad de perfume.

A pesar de su falta de experiencia en la actuación, la cantante Norah Jones hace relativamente un buen papel, acompañada por un Jude Law, una Natalie Portman, una Rachel Weisz y un David Strathaim, todos bien, en especial la Weisz.

Los filmes de Wong Kar Wai son bonitos, pero siempre uno termina triste, aunque haya un final “feliz”.

8 de 10.

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11. Eros

Eros. 2004

Michelangelo Antonioni, Steven Soderbergh y Wong Kar-Wai

Los filmes multi-director son como poemas en idioma esperanto

Por allá de fines de siglo XIX, un oftalmólogo polaco juntó palabras de diferentes idiomas como el latín, el alemán, el inglés, italiano, español, francés y japonés para crear un idioma auxiliar que, según suposiciones de su propio creador, tomaría el lugar de una lengua internacional, eliminando las barreras del lenguaje para siempre. Hoy en día hay gente que, en efecto, conoce el idioma y lo habla, pero a final de cuentas se puede considerar un fracaso más por unificar a las naciones.

La palabra “antología”, que procede de una palabra griega que significa “recolectar flores”, sirve para dar nombre a un subgénero o, más bien, una clasificación más dentro del cine, el cual quiero comparar con el idioma esperanto. En inglés, este subgénero se llama anthology film, omnibus film, portmaneau film (bául de viaje) o package film, cuando es animación. En español no sé por qué creo que el término “filme de antología” se malinterpretaría.

Recientemente hemos visto brotar a manera de moda muchos experimentos de películas multi-director entre las que podemos citar “Paris, Je t’aime”, “New York, I Love You”, “11’09’’11 – September 11”, “Four Rooms”, “New York Stories” o “Animatrix”. Con igual estructura pero unidad en dirección están títulos como “Hotel Room” y “Night on Earth”, entre otras que se me escapan de momento. En México ya preparamos la nuestra, que se titulara “Revolución” y que contará con Carlos Reygadas, Rodrigo Plá, Fernando Eimbcke, Diego Luna, Gael García, Gerardo Naranjo y Amat Escalante, entre otros, como directores de pequeñas historias sobre lo que significa hoy en día la revolución mexicana.

“Eros” presenta a tres grandes y reconocidos directores investigando el tema del amor y la pasión. Como siempre en estos experimentos, unos logran abordar el tema con mayor fuerza y convicción mientras que otros dejan nuevamente demostrado que no es lo mismo dirigir y escribir un corto que un largometraje, encontrando serias dificultades en relatar algo interesante y desarrollar correctamente los personajes en el poco tiempo que les dan y al cual claramente no están acostumbrados.

En mi opinión, y para mi grata sorpresa, es el americano Soderbergh quien creo que logra mejor el cometido. Presentando una historia sencilla, enigmática, algo graciosa y muy bien dirigida además de con un pequeño pero muy buen reparto que incluye a Robert Downey Jr., el irregular director nos sitúa en un consultorio psiquiátrico en la década de los 50’s, con un desesperado e hiperactivo paciente afectado por un sueño recurrente y su chiflado psiquiatra, que parece dialogar con alguien por la ventana mientras su paciente se mantiene con los ojos cerrados. Su segmento, titulado “Equilibrio”, posee un guión simple pero muy bien desarrollado, además está filmado de una manera que hace recordar épocas maravillosas del cine europeo.

Mi segundo lugar lo ocupa Wong Kar-Wai, quien hace una de sus historias a las que nos tiene ya más que acostumbrados. Es un tipo que sabe tratar estos temas, probablemente más que sus otros dos compañeros de proyecto. Su corto, titulado “La Mano”, presenta la historia de no-amor entre una prostituta elite y su sastre. Recomiendo mucho no ver dos películas de Wong Kar-Wai tan seguidas (la última la vi hace menos de una semana), principalmente por el ritmo con el que desenvuelve sus historias. A pesar de esto, el corto está bien, parecido a sus películas pero no mejor que ellas.

El que de plano no le vi ni pies ni cabeza o simplemente no entendí, es el exageradamente figurativo cortometraje de Antonioni, de título “El peligroso entramado de las cosas”. Sí, se trama de un entramado revoltoso y conceptual, con demasiados desnudos, un trabajo algo pretencioso y demasiado “poético” que se pierde en una historia poco clara y poco interesante acerca de una pareja aburrida y fastidiada en su visita al campo. En sí, lo figurativo siempre ha estado más o menos presente en los directores italianos de cierta época, pero muchas veces parece autocomplacencia no querer darse a entender un poco más.

Sin más, un 7 de 10.

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3. Happy Together

Chun gwong cha sit (春光乍洩). 1997

Wong Kar Wai

Técnica y poética se encuentran en un bello filme de arte

En medio de toda la polémica entre gobierno e iglesia en México acerca de los matrimonios entre homosexuales, cae esta película. Debo denunciar que me fue un poco difícil, por lamentable que esto sea, encontrar aquí alguien que quisiera verla conmigo y me topé cierta resistencia al tema. Sin entrar demasiado en controversias, mi deber es decir que esta película la tienen que ver, pues es un must-see para cualquier individuo que guste del buen cine.

Con su reconocible estilo, el director originario de Hong Kong nos regala una pieza de arte con su característico ritmo apacible, difuso y cíclico, estética cuidadísima, fotografía hermosa, cruda, contrastada y saturada, magníficos y poéticos encuadres y composiciones, hablando de la clásica historia de idas y vueltas, amores, desamores y emociones intensas a las que nos tiene acostumbrados Wong Kar Wai.

En esta ocasión se nos presenta una historia de amor entre dos hombres que salen de Hong Kong y viajan hacia Argentina. Ya allí, algo sale mal y se separan. Luego la trama transcurre entre acontecimientos y accidentes que el mismo director explicó con una analogía entre un avión y un aeropuerto, aunque creo que una analogía más acertada y directa sería entre un hospital y un enfermo, además de que de los pocos giros que se presentan en la historia son ocasionados por convalecencias.

Alguna vez me había molestado en las películas de este director, el hecho de que en ocasiones pareciera sujetarse tanto a la forma y a la estética, que descuida la progresión narrativa y llegué a considerar que talvez sería mejor haciendo publicidad de perfumes costosos o anuncios de cava española, que contando una historia en cine. Por supuesto, estaba siendo algo exagerado, pero con “Happy Together”, a pesar de también “sufrir” esa pasividad de un ritmo cíclico y lento como el humo de los cigarros que siempre se fuman sus personajes, la película se disfruta muchísimo, en parte gracias a su magnífica ejecución, que se encuentra en los límites del cine independiente y algo experimental, dígase Jim Jarmusch, con quien le encuentro algo de parecido.

El filme tiene tintes cómicos que dejan entrever la muchas veces ridícula condición humana, en relación a las entramadas relaciones personales. Se trata de una película de soledad, de encuentros y de almas perdidas en el otro lado del mundo. Todo el reparto está excelente, principalmente Tony Leung y Leslie Cheung, y para los que les pueda intrigar la temática homosexual, salvo la primera escena (talvez un poquito innecesaria), en el resto del filme poco importa si los personajes son gay o no, contrario a lo que pasa en lo sobrevaluada “Brokeback Mountain”.

9 de 10, reconociendo que no es una película para todos pero no se pueden quedar sin descubrir a Wong Kar Wai.

Segunda vez que veo que esta canción se utiliza bien en el cine, la primera, “Adaptation.”

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