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82. Kikujiro

Kikujiro no natsu (菊次郎の夏). 1999

Takeshi Kitano

Genial y entrañable road movie oriental con tintes autobiográficos

Me propuse revisar nuevamente esta película por dos motivos. El primero fue para entender por qué a un par de amigos a las que se las había recomendado no les había gustado para nada, y la segunda, para ver si reemplazaba ésta por “Las Noches de Cabiria” para la proyección que tengo programada con Videodromo el próximo 14 de junio, a la cual, por cierto, están todos invitados (creo que al final sí será de Fellini la que se proyecte).

Puedo entender que, para la gente con poco background en cine oriental, algunos aspectos de esta película, principalmente el humor y la forma de ser del par de personajes principales, pueda resultar un poco confuso y raro, lo cual nos llevaría a rechazar o desacreditar lo que estamos viendo. La diferencia entre culturas se hace latente, pero hoy por hoy directores como el mismo Takeshi Kitano, Wong Kar Wai, Kim Ki-duk, Zhang Yimou, Park Chan-wook o, por qué no, Hayao Miyazaki, están abriéndonos nuevamente la ventana hacia Oriente presentando, en muchos de los casos, una estética muy rica propia de los ambientes de ciudades como Hong Kong, Tokio o Seúl.

Sumamente honesta y muy autobiográfica, “Kikujiro” (titulada “El Verano de Kikujiro” en España) presenta la historia de Masao, un niño bastante retraído, tímido y callado que viaja junto a Kikujiro, un señor oportunista, aprovechado y problemático, hacia un pueblo en las afueras de Tokio para intentar conocer a su madre. Muy pronto en la trama, que está presentada a manera de pequeños capítulos como si fueran anotaciones en el diario del niño, Kikujiro apuesta y pierde todo el dinero que tienen para el viaje, y ambos se ven envueltos en un gran número de situaciones.

El personaje que interpreta el mismo Kitano (bajo el alias Beat Takeshi, el cual adquirió en su carrera de comediante en los 80’s), está basado en su padre, Kikujiro Kitano, también apostador y con el que el director  dice haber hablado sólo 3 veces en toda su vida. Supuestamente inspirada en “El Mago de Oz” con un formato de road-movie, con una hermosísima música compuesta por el grandioso Joe Hisaishi (de quien ya se había hablado en el artículo especial sobre música de cine), “Kikujiro” seguramente se trate del mejor, el más honesto y el más personal filme de Takeshi Kitano, cineasta, pintor, poeta, actor, editor, presentador de televisión y, sin duda, uno de los personajes más raros de la cinematografía mundial.

La cinta es una pequeña joya, con un humor bastante simple e inocente (que algunos pueden confundir con estúpido), con escenas bellísimas, conmovedoras y graciosas, muy buenos personajes que van entrando y saliendo durante el trayecto y una narrativa lenta pero tan disfrutable como un día de campo. Muy, muy recomendable. A ver si logro presentarla alguna otra ocasión en Videodromo…

9 de 10.

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46. Kids Return

Kizzu ritân. 1996

Takeshi Kitano

Buddymovie al estilo japonés

Uno de los personajes más desconcertantes de la cinematografía mundial es Takeshi Kitano: actor (bajo el pseudónimo de Beat Takeshi), comediante, director de cine, diseñador de videojuegos, poeta, pintor, además de realizador y presentador de un programa de televisión de concursos conocido en España como “Humor Amarillo”. Si bien no conozco muchas de estas facetas, sería fácil adivinar que su lado más serio probablemente sea el cine, la pintura o la poesía. Su filmografía como director incluye títulos como “Viloent Cop”, “Sonatine”, “Zatoichi” y “Kikujiro”, ésta última por mucho mi favorita.

“Kids Return” me fue recomendada hace unos años por mi amiga Geraldine, cuando le comenté de qué trataba un guión que estaba haciendo por allá de 2007. El filme, estrenado en 1996, fue filmado justo después de que el director sufriera un accidente en motocicleta (descrito por él mismo como un subconsciente intento de suicidio) que dejó la mitad de su cuerpo paralizado. Después de una extensa recuperación en la cual mucho se dijo que el japonés no volvería a trabajar, Kitano regresó con este notable filme, una buddymovie que retrata a dos jóvenes inquietos, rebeldes y sin rumbo que en tiempos de bachillerato escapan de clase y poco a poco van encontrando actividades para dar algo de sentido a su vida: uno como boxeador y el otro como yakuza. Entonces Masaru y Shinji (los dos chicos) toman caminos separados, para reencontrarse años después, en una situación radicalmente distinta, y recordar sus años de locura.

La película comienza con una música bastante increíble, una fusión de ritmos muy pero muy bizarra, curiosamente compuesta por el grandioso Joe Hisaishi, de quien ya se hablado en este blog. La fotografía algo deslavada de Katsumi Yanagishima, otro constante colaborador de Kitano, tampoco ayuda a quitarle la etiqueta de una época ochentera (a pesar de que la película fue filmada en los noventa). Los personajes principales que Kitano presenta son poderosos, testarudos como parecen ser  siempre los jóvenes japoneses, temerarios, despreocupados, vengativos y volátiles. En resumen: interesantes. Realmente resulta difícil que cualquiera tome una película de este tipo y piense que está cool, pero superada una pequeña barrera cultural que incluye humor demasiado tonto y básico así como otras maneras de actuar, reaccionar e interpretar, creo que resulta un filme disfrutable y entrañable, aunque por momento se diluye en montaje y uno se pregunta si no se pudieron haber omitido un par de cosas e ir un poco más directo al grano, pero en fin…

Debido a miles de ocupaciones no he podido estar al día y me he retrasado en la entrega de las críticas, provocando esto también que no pueda realizarlas siquiera un día después de haber visto la película en cuestión, algo que sin duda merma la calidad de mis comentarios. Pero está bien, preparo otras cosas interesantes que pronto compartiré también.

Para esta película de este loquísimo y también único realizador, un 7 de 10.

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La música de cine

Es muy común que al pensar en música de cine, nos venga a la mente el nombre de John Williams. De acuerdo, es un tipo que ha hecho muy bien las cosas y sabe perfectamente cómo hacerse notar con la majestuosidad de sus composiciones orquestales. Qué sería de la escena donde por primera vez vimos un dinosaurio de verdad en la pantalla de cine sin la música de este señor. En ese entonces yo tenía por ahí de 9 ó 10 años y me encontraba extasiado en una de las dos salas de los cines que estaban en Plaza Fiesta, junto a la tienda esa de chucherías rockeras.

Debo decir que yo le entré a esto del cine al darme cuenta del increíble romance que sostienen actualmente la música y el cine, dos de mis más grandes pasiones, con ejemplos tan notorios como las sociedades Fellini-Rota, Lynch-Badalamenti, Nyman-Greenaway y Santaolalla-Iñárritu, por citar algunas. Creo que la película que me hizo cambiar mis aspiraciones de ser músico a ser cineasta fue “American Beauty”, al escuchar la voz de Kevin Spacey y la música triste e intimista de Thomas Newman mientras una bolsa de plástico danzaba por el aire.

Poco a poco he ido descubriendo pequeñas joyas de la música compuesta originalmente para el séptimo arte, y hoy, a escasos días de comenzar este proyecto oficialmente, me gustaría compartir unas pocas recomendaciones, enfocándome en el trabajo de los compositores que más me han regalado excelente música para darle soundtrack a mis noches, viajes y demás momentos importantes.

Enlistados según mi gusto, agrego también aplicaciones sugeridas para la música del compositor en cuestión (espero comentarios y sugerencias por favor):

MICHAEL NYMAN

Socio y cómplice del gran Peter Greenaway (en la que, para mí, es la mejor etapa de éste), prácticamente comenzaron sus carreras juntos, por allá de los 60’s. Si tuviera que definir la música que Nyman hace para Greenaway diría que ésta es constructivista, sin saber bien lo que significa el término, pero me gusta. La encuentro muy estructural, con mucho orden y progresiones. Me hace imaginarme travellings por construcciones y templos romanos y rusos…

Mi pieza favorita de él es “Water Dances – Stroking – Synchronising”, que aunque no está incluida en ninguna película, sigue la misma línea de lo que él hace para el director de películas como “El Cocinero, El Ladrón, Su Esposa y Su Amante” y “El Contrato del Dibujante”. Simplemente majestuosa.

Nyman es más conocido por su trabajo en el soundtrack de “El Piano”, de Jane Campion. Asimismo, algunas de las canciones que compuso para películas de Greenaway fueron utilizadas recientemente en el soundtrack del documental “Man On Wire”, con excelentes resultados.

Aplicaciones sugeridas: Pensar, caminar por el bosque, viaje en autobús con vistas interestantes, trabajar en algo que involucre creatividad y nada de estrés.

NINO ROTA

Conocido también por su trabajo en “El Padrino”, Nino Rota tuvo una larga sociedad con Federico Fellini, además de trabajar con Luchino Visconti un par de ocasiones.

La música de Rota para Fellini va por la línea de las películas de éste último, con un toque de elegancia, glamour y romance, a veces combinado con lo carnavalesco. La elección orquestal y de instrumentos es algo muy pero muy extraño. Batería, teclados sesenteros, guitarra y los ritmos de blues y rock n’ roll se pueden unir en cualquier momento con las trompetas, clarinetes y cuerdas. No es una música para cualquiera pero uy, qué bonita es y qué sentimientos de bienestar genera.

Una música a la que además le tengo mucho cariño, por varios motivos personales… Mis tracks favoritos son los temas de “La Dolce Vita”, “La Strada”, “Amarcord” y “Il Bidone”, pero hay mucho más por escuchar.

Aplicaciones sugeridas: Viaje a Roma solo o acompañado, viaje a cualquier parte de Italia, días calurosos en los que vayas en el coche acompañado de una linda mujer (u hombre según sea el caso), conduciendo en la carretera con lentes oscuros como Marcello Mastroianni.

ANGELO BADALAMENTI

Este tipo ha musicalizado todo lo que ha hecho David Lynch desde “Terciopelo Azul” hasta la fecha, con excepción de la (aquí me reservo el adjetivo hasta verla de nuevo) “Inland Empire”. Curiosamente, la música que le ha tocado componer para títulos como “Mulholland Drive”, “Lost Highway” y “Twin Peaks” incluye algo de música de orquesta, pero muchas veces fusiona ritmos antiguos, rock n’ roll sesentero, cool jazz, pads ambientales y voces etéreas de mujeres (con letras del mismo Lynch) generando con todos estos elementos la parte sonora de las denominadas atmósferas “lynchianas”.

Aplicaciones sugeridas: Muy diversas, dentro de las que caben conducir en la noche en la carretera y acordarse de “Lost Highway”, inauguraciones de exposiciones y eventos medio artsy. Para generar ambientes obscuros y algo inquietantes.

JOE HISAISHI

Joe Hisaishi es el aliado musical del gran maestro japonés Hayao Miyazaki, aunque también ha tenido notables participaciones en películas de uno de los personajes más extravagantes y bizarros de la industria cinematográfica japonesa, Takeshi Kitano.

La música de Joe Hisaishi, quien toma su nombre artístico de la traducción del nombre de Quincy Jones al japonés, es principalmente música bonita, tranquila, relajante. Mucho piano, cuerdas, violines piccicateados y demás instrumentos japoneses interpretando escalas tonales, variaciones y cadencias muy orientales, todo enfocado a crear una atmósfera bonita, pausada, para envolver historias que se dilatan en el tiempo y ponen en evidencia que los orientales tienen otro ritmo de vida.

Aplicaciones sugeridas: Practicar yoga, pensar, caminar por un lugar bonito y típico que no conoces, pueblear, dormir, salir de una leve depresión.

BRUNO COULAIS

Este francés se ganó estar en mi lista por dos sencillos motivos, de hecho, de lo poco que he escuchado de él hasta el momento: “Coraline” y “Microcosmos”. También hizo “Los Coristas”, pero el tipo de música que maneja en esa película no me llama tanto.

¿Cómo describir la música de “Coraline”? Completamente MÁGICA. La música es uno de los factores que hacen de esta película una experiencia tan ÚNICA. Así como se puede decir que esta película superó todo lo logrado en animación por Tim Burton, Coulais rebasa por mucho a Danny Elfman, aunque claro está que le debe a éste varias cosas. El soundtrack de “Microcosmos” flota por la misma línea: música bonita, que recuerda a canciones de cuna, con coros de niños. Me gustaría escuchas más de él pero es muy difícil dar con su música…

Aplicaciones sugeridas: Meditación, caminar por el parque de noche, dormir, recordar.

JAN A.P. KACZMAREK

Otro más al que agrego en esta lista sin conocerlo de fondo. Su trabajo en “Unfaithful”, de Adrian Lyne y con Richard Gere, Diane Lane y Olivier Martinez, le valió el aparecer aquí. Hay tres tracks en ese soundtrack que simplemente son perfectos… Es música muy tranquila, para escuchar en soledad. Fue, junto a otras canciones de la banda sonora de “Amor en tiempos de cólera”, lo que convirtió una buena tarde con mi amiga Juliana frente al picado y áspero mar de Almería con su sol picoso y áureo, en un momento intenso e inolvidable.

El otro trabajo que le conozco a este compositor polaco es “Finding Neverland”, de Marc Forster. La música de esta película es también muy bella, pero un poco menos sobresaliente y algo más típica.

Aplicaciones sugeridas: Recordar, dormir, pasear por el parque de día o de noche, pensar, trabajar.

AKIRA YAMAOKA

Todo fanático de Silent Hill y/o Metal Gear Solid debe ya conocer a este señor. Su participación en estos videojuegos es notoria, ya que también se involucra en la creación de atmósferas sonoras, algo que le suma al elemento del terror y al factor psicológico, algo que a mí, personalmente, me destruye cuando intento jugar Silent Hill. Definitivamente éste tipo es uno de los responsables de que los videojuegos hayan crecido considerablemente en la cuestión sonora y musical. En la película, además, participa como Productor ejecutivo.

Aplicaciones sugeridas: Caminar por el bosque de noche, con tan sólo una lámpara, inducir momentos para sentir terror y estar solo y deprimido.

Otros trabajos y/o compositores que no debes dejar de escuchar:

– “The Hours”, de Phillip Glass, quien también ha hecho “The Truman Show” y “Koyaanisqatsi”, entre tantas otras.

– “Cold Mountain”, con música original de Gabriel Yared, participaciones folkescas de Jack White y dos magníficos tracks de Alison Krauss.

– “El Señor de los Anillos”, con la imponente y majestuosa música de Howard Shore, perfecta para caminar por cualquier montaña tanto a pie como en coche.

– “American Beauty”, con música de Thomas Newman, alguien que lleva la música de cine en las venas.

– “Amélie”, de Yann Tiersen. Simplemente no se necesita decir nada más sobre este soundtrack.

– “La Misión”, de Ennio Morricone. Wow.

– El dúo francés Air tiene colaboraciones dignas de destacar con Sofia Coppola, específicamente en los filmes “The Virgin Suicides” y algo hay en “Lost in Translation”. La misma Sofia ha compilado muy buenas canciones también en “Marie Antoniette”.

– “Amor en Tiempos de Cólera”, con una muy destacada música de Ricardo Ochoa y Antonio Pinto, quienes combinan ritmos y géneros latinos en un soundtrack que se convierte en lo mejor de una película un tanto mediocre.

Por último, les comparto algo de mi propia creación, compuesto para el cortometraje “El Charco”, que dirige mi amigo Héctor Domínguez-Viguera.

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