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146. Cruising

Cruising. 1980

William Freidkin

Morbosa introducción al mundo sadomasoquista gay


Basada ligeramente en una novela homónima del reportero de New York Times Gerald Walker, “Cruising” presenta la historia de un joven policía es usado como señuelo para dar con la identidad de un asesino serial que desmiembra a sus víctimas, principalmente homosexuales que practican el sadomasoquismo. No sé cómo el día de hoy podría ser recibido este tema, pero hace 30 años, en 1980, año en que se estrenó la película, ésta recibió una gran cantidad de críticas y protestas en contra de ella.

El agente Steve Burns, correctamente interpretado por un Al Pacino, es enviado por el capitán de la policía neoyorquina a los bares gay donde todos van vestidos de piel y practican el sadomasoquismo. Principalmente son las escenas que ocurren dentro de estos clubes que, incluso hoy en día, pueden ser consideradas como sobradas o fuertes, aún después de que su director quitó más de 30 minutos de metraje para intentar obtener una clasificación “R”, en lugar de la “X” que ya le había dado la Motion Picture Association of America.

Con un tono bastante particular y una atmósfera algo perturbadora (no hay qué olvidar que William Friedkin es responsable de cintas como “El exorcista”) en la que se puede sentir el aislamiento total del personaje y cómo lo que está presenciando está llegando a afectarle y permear en él, el filme se vuelve cada vez más extraño, sin ofrecer una resolución demasiado clara o creíble en torno al suspenso que genera.

En síntesis, un filme interesante pero no lo suficiente para recomendarlo a nadie.

7 de 10.

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128. White Dog

White Dog. 1982

Samuel Fuller

Oh my dog! Un perro que mata gente negra

“White Dog” es una película muy controversial por el tema que maneja. Para dejarlo claro, se trata sobre un perro de raza pastor alemán que ha sido entrenado para matar a gente de raza negra. Tratar un tema tan peculiar pero también tan delicado le trajo muchos problemas a la Paramount por parte de la NAACP (National Association for the Advancement of Colored People), que amenazaba con boicotear el estreno de la película, entonces los estudios decidieron autocensurar la película hasta que, más de 25 años después de su supuesto estreno, la Criterion Collection tuvo la osadía de comercializarla en DVD, aunque a veces este tipo de discusiones con el tiempo pierden su relevancia, además, seguramente la gente de la NAACP no se molestó en ver el filme en su momento, pues éste no es racista, sino todo lo contrario.

El filme toca difíciles temáticas como el odio y la discriminación racial, el condicionamiento social, las relaciones de los humanos con sus “mascotas” y animales además de la ética que debería involucrar la educación de un animal de compañía que también es capaz y tiene la suficiente fuerza como para asesinar a una persona. Hay algo en algunos filmes de los 80’s que están cargados de audacia y valentía, que presentan sus historias sin tocarse el corazón o querer disfrazarlo como ficción. Se me vienen a la mente “A Wicker Man” y “Rosemary’s Baby”, entre otras, pero “White Dog” es otro ejemplo perfecto de un potente, valiente y crudo filme que no busca complacer a nadie ni dar esperanza de que al final todo terminará bien.

Basada ligeramente en una novela autobiográfica del escritor francés Romain Gary (quien también hizo un par de filmes como director) y con guión de Curtis Hanson (“L.A. Confidential”, “8 Mile”, “Wonder Boys”), la película iba a ser dirigida por Roman Polanski, ya pero fue justo en ese momento que el polaco fue acusado de violación, el crimen por el que todavía lo sigue buscando la justicia estadounidense.

La banda sonora de Ennio Morricone no destaca demasiado pero sí disfraza la película como un filme de terror y suspenso, mientras que otras escenas se manejan como drama. Las actuaciones son regulares, algunos personajes están construidos con algo de inocencia, aunque esto es común de muchos filmes de la época.

8 de 10.

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127. Tetro

Tetro. 2009

Francis Ford Coppola

Coppola retomando forma

Hace casi un par de meses escribía aquí mismo que deseaba que Francis Ford Coppola se reencontrara con la mejor versión de sí mismo para ver de nuevo su potencial como cineasta. Dos años después de la pretenciosa y enigmática “Youth Without Youth”, Coppola nos trae, después de una serie de tragedias que involucraron al sindicato de trabajadores de cine de Argentina que se rehusaban a trabajar y el robo del guión del filme cuando saquearon la casa del cineasta en Buenos Aires en 2007, un potente, poética y personal filme donde destaca, como es habitual en la filmografía de este realizador, una realización técnicamente perfecta y unas actuaciones bastante bien logradas.

“Tetro” se centra en una historia familiar, donde dos hermanos de origen italiano se reencuentran en la capital argentina. Todos los personajes presentados aquí tienen alguna relación con el arte, ya sean escritores, directores de teatro, bailarinas o músicos, algo que abre paso a la búsqueda de una estética sensual, en blanco y negro en su mayoría. Hijos de un prominente compositor que reside en Nueva York, ambos hermanos luchan por hacer las paces, cada uno a su manera, con un pasado demasiado confuso y doloroso.

Se decía que Matt Dillon iba a protagonizar el filme, pero de haber sido así, el personaje principal hubiera perdido mucho de lo que aportó Vincent Gallo al filme, quien comparte protagonismo con un hasta ahora desconocido Alden Ehrenreich, quien logra muy bien su papel, y la española Maribel Verdú, que también hace una gran interpretación como la novia de Tetro, el mayor de los hermanos. Rodrigo de la Serna, a quien vimos en “Diarios de Motocicleta”, y Carmen Maura completan el reparto.

Francis Ford Coppola va agarrando forma nuevamente, y sobre todo le reconozco y aprecio el extremo y celoso cuidado que tiene del lenguaje de la imagen, creando imágenes bellas y cargadas de poesía, pero por otra parte la historia termina siendo un poco obvia, a pesar del esfuerzo por parte del director por descomponer en pequeños pedacitos el pasado.

8 de 10.

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95. Lost Highway

Lost Highway. 1997

David Lynch

Fuera de mi top 5

“Lost Highway” estaba en mi top 5 de películas de todos los tiempos. Fui a rentarla para presentársela a alguien y, tras verla de nuevo, encuentro que mi furor por esta película ha disminuido muchísimo con el tiempo, así como lo que alguna vez me pasó, talvez, con el cine de Stanley Kubrick.

“Lost Highway” o “El Lado Oscuro del Camino” sigue siendo una película grandiosa, potente, misteriosa y parcialmente indescifrable. Inspirado inconscientemente en el famoso y controversial juicio de O.J. Simpson, según reveló hace algunos años, Lynch, quien co-escribió el guión con Barry Gifford, presenta una historia de Fred Madison, un saxofonista de jazz con aparente disfunción eréctil y una esposa demasiado enigmática, sexy y posiblemente infiel, o al menos esto es desde la paranoia de su marido. Impresionante cómo la trama continúa a un ritmo muy extraño que hace pensar que uno lleva menos metraje, pero al ver los dígitos en el DVD ya ha pasado casi la hora de filme. Unos extraños videos comienzan a aparecer fuera de la casa, perturbando a la pareja. Cuando llegan los detectives de la policía, Fred les dice que a él le gusta recordar las cosas a su manera, razón por la cual no poseen una cámara de video.

Luego, así como en “La Metamorfosis” de Kafka de pronto un hombre despierta convertido en un insecto, en el filme de Lynch, abanderado del surrealismo moderno ahora mutado en terror y misterio, Fred Madison se convierte en Pete Dayton, un mecánico de 24 años, de la noche a la mañana, causando el desconcierto tanto de personajes como de espectadores. Talvez aquí tenga algo de sentido revisar las influencias de Lynch, entre las cuales, por supuesto, se encuentra Luis Buñuel. El realizador español culminó su carrera con la fantástica “Ese Obscuro Objeto del Deseo”, en la cual hace uso de dos actrices diferentes para interpretar al mismo personaje, representando dos aspectos de la personalidad de Conchita, aquella “Lolita” que traía loco al personaje de Fernando Rey. Probablemente aquel filme haya permeado de alguna manera en el guión de Lynch y Gifford, quienes presentan una mutación/reemplazo sin dar explicación alguna, algo que no debería causar demasiado conflicto en los que conocen ya la obra del director, dígase especialmente “Mulholland Dr.”, “Eraserhead”, “Blue Velvet” o la serie “Twin Peaks”. Aquí voy a plantear que no sé qué influencia recíproca puedan tener los filmes de Lynch en la saga de videojuegos “Silent Hill”, a ver si alguien quiere comentar al respecto…

Para mí, ver de nuevo esta película fue así como una pequeña revelación. Obviamente no soy el mismo que cuando la vi por última vez, y en esta ocasión la encontré un poco (sólo un poco) afectada por el tiempo, pasada de época. El discurso y las sensaciones que nos llegan a través de las bellas y/o desconcertantes imágenes que el director plantea siguen siendo potentes, únicas e increíbles. Lynch sabe plantear ciertas escenas con sus diálogos y pausas para crear tensión y misterio en cualquier circunstancia, además de presentar personajes perturbadores como los interpretados por Robert Loggia (Mr. Eddy o Dick Laurent) y Robert Blake (el hombre misterioso, mi personaje favorito), éste último, curiosamente, también fue a juicio tras haber asesinado a su esposa (luego fue absuelto).

Las actuaciones nunca han sido un gran reto para el realizador, que además utiliza arquetipos en los que basa a la mayoría de sus personajes. Bill Pullman y Patricia Arquette cumplen interpretando uno de los mejores papeles de sus respectivas carreras. No podría faltar Jack Nance, aquel actor no demasiado bueno pero que continuamente apareció en filmes (y series de televisión) de Lynch y que interpretara a Henry Spencer en “Eraserhead”. Y como es costumbre, el director utiliza para papeles secundarios o cameos a ciertos músicos, en este caso tratándose nada más y nada menos que de Marilyn Manson y Jeordie White (mejor conocido como Twiggy Ramirez). Ambos también aparecen en el soundtrack junto a Smashing Pumpkins, Lou Reed, Rammstein y Trent Reznor, algo que, por cierto, hace sentir por momentos al filme un tanto noventero y con testosterona de sobra. Cabe decir que fue precisamente a través de este soundtrack que llegué a conocer la obra de Lynch, hace un buen de años.

8 de 10. Ha caído unos cuantos peldaños talvez por verla unas cuantas veces ya. Aún así, material obligado de estudio.

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89. Memories of Murder

Salinui chueco. 2003

Joon-ho Bong

Una promesa del cine coreano que va cuajando

Mientras estuve estudiando en Madrid me di cuenta que los europeos realmente siguen mucho el cine oriental, al grado de que cuando fue estrenada allá la película “The Host”, toda la gente con la que me juntaba hablada de ella, así que fui a verla en un pequeño cine de versión original. Si bien mi chica de ese entonces no entendía todo el furor en torno a la película, y ciertamente se trataba solamente de una versión alterna y modernizada de una monster movie tipo Godzilla, al menos yo sí logré encontrarle ciertos aspectos nuevos y diferentes que podrían llegar a refrescar el género, con un punto de vista distinto.

“Memories of Murder” es una película anterior del mismo director, Bong Joon-ho, oriundo de Seúl y que estrenó el año pasado en Cannes su más reciente película, “Mother”, apenas su tercer largometraje. La película aquí reseñada es un muy pero muy buen thriller policiaco con unos toques de humor tan peculiares como buenos, aprovechando los vicios de carácter de sus personajes y a la vez poniendo en evidencia ciertas deficiencias en el sistema judicial coreano. Basado en la historia real del primer asesino en serie conocido en aquel país y situado entre los años 1986 y 2003, el filme se centra en un pequeño grupo de detectives encargados del caso, a pesar de que en la realidad más de 300,000 policías participaron en el caso y se interrogaron a más de 3,000 sospechosos.

Una pareja de detectives rurales comienza investigando la escena del primer crimen, en el cual una mujer ha sido violada y estrangulada. Ambos personajes son excesivos, abusivos y algo tontos, e incluso uno de ellos insiste durante toda la película que puede detectar a un criminal con tan sólo mirarlo fijamente a los ojos y, aunque nunca parece acertar, basa su investigación en este tipo de cosas. Este par, con sus estúpidos métodos de investigación e interrogación, aportan gran parte de la comedia que tiene la película, como cuando (pequeño spóiler) uno de ellos sugiere que, como no han encontrado vello púbico en las víctimas, lo cual los lleva a creer que el asesino está afeitado de esa zona, entonces deben investigar en el monasterio budista del área. Para tratar de nivelar y hacer avanzar las cosas, llega un detective de la capital con mucha más preparación, pero que continuamente tiene que enfrentarse con los ineficaces métodos de los locales, que buscan confesiones a base de torturas y entorpecen cualquier avance de la investigación.

“Memories of Murder” es una muy buena película, bien actuada, sumamente bien fotografíada y un guión interesante y bien balanceado entre comedia y misterio que me dejó con muchas ganas de ver más…

9 de 10. Muy recomendable.

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78. El Carnicero

Le Boucher. 1970

Claude Chabrol

Reinterpretaciones de Hitchcock por sus fans franceses

Hace unos años, cuando recién comenzaba mis estudios en Madrid, un profesor nos encargó ver “La Ceremonia” y escribir un pequeño texto sobre ella, que publicaré más tarde luego de hacerle una edición a aquel texto, al cual hoy le encuentro varias grandes fallas. A pesar de que la película me impresionó mucho, no logré o no tuve la oportunidad de ver nada más de este prolífico director hasta hace unos días, que me decidí a tomar un título al azar dentro de los que tienen en Videodromo.

Chabrol pertenece y es, por decirlo de alguna manera, co-fundador de lo conocido como la Nouvelle Vague (Nueva Ola Francesa) y, por supuesto, escribía en los famosos Cahiers du Cinema, analizando junto a sus eminentes secuaces todo lo que hacía Alfred Hitchcock hasta el último detalle. Así, es de esperar que cuando llegara su turno, algo de todo eso que ellos vieron en la filmografía del realizador inglés se tradujera a su obra, como es el caso de “El Carnicero”.

La película está ambientada en un pequeño pueblo francés en el cual se desarrollan ciertos asesinatos a mujeres que coinciden con el regreso de un carnicero que antes vivía allí y que entabla una relación con una bella directora de escuela. La maestría de esta película no se encuentra talvez en la manera en que está desarrollado el misterio, pues talvez las sorpresas son pocas, pero a nivel de trama y temática, Chabrol trata con ciertos aspectos de la naturaleza humana que son no sólo difíciles de entender sino también de encontrar en personajes de cine, y son estos puntos los que precisamente agregan tensión a escenas planteadas como cotidianas. Los elementos Hitchcock están allí: los objetos McGuffin, los engaños y hasta la estructura, forma de rodar, tipo de locaciones y demás, pero me parece que Chabrol logra brindarle más dimensión a sus personajes al hacerlos más confusos, únicos y oscuros en comparación a los que muchas veces planteaba Hitchcock, que en ocasiones tenía clichés en sus personajes.

Recomiendo mucho ver a este director, del cual se habla poco pero al que se le debe mucho y fue asesor y guía de varios de aquellos de los que todo mundo habla o recuerda del movimiento francés.

8 de 10. Yo también tuve varios cortos (o uno solo pero hice varios remakes) con este mismo título… Muy diferente, por supuesto.

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64. ¿Te gusta Hitchcock?

Ti piace Hitchcock? 2005

Dario Argento

Parece un homenaje realizado por un estudiante de cine

Dario Argento, denominado el “maestro del terror italiano”, parece más bien en “¿Te gusta Hitchcock?” un alumno recién graduado que quiere presumir que conoce de cine clásico y hace de ello una mezcla de filmes de su director favorito con la excusa del homenaje. No quiero sonar amargado y no conozco demás filmes de este director, pero en primera instancia hay muchos aspectos de producción que apestan a poco presupuesto, y con ello también a falta de cariño a las tomas en cuestión de dirección de arte, fotografía, actuación y unas cuantas cosas más. A veces el heroísmo de hacer una película independiente se pierde si se entrega algo de calidad inferior.

Pero no sólo el dinero (o la falta de él) es el problema. Argento comienza perdiendo a su espectador abriendo con una secuencia efectista, con muy poco sentido dentro de la trama general, un poco mal rodada, mal fotografiada y ridícula en cuestión de guión. Un niño va en su bicicleta por el bosque y todo va bien hasta que se le aparece una mujer (aparentemente una bruja), con su respectivo subidón musical excesivo. Por algún motivo que desconozco, el niño la sigue hasta una casa donde la bruja se encuentra con otra para hacer un sacrificio random. El niño se asoma por la ventana y las brujas lo descubren y lo persiguen para matarlo. Años después, ese niño se ha convertido en un estudiante de cine y realiza su tesis acerca del cine expresionista alemán, es fanático de Hitchcock, tiene una novia súper linda y le gusta curiosear en la vida de los demás.

El filme, que es realmente una TV movie, hace continuamente referencias a “La Ventana Indiscreta”, “Extraños en un tren” y “Dial M for Murder”, todas películas del realizador de origen inglés, y sus personajes continuamente hablan sobre cine sin que esto realmente aporte algo a la trama. Resulta que un asesinato toma lugar en el edificio en frente del joven estudiante Giulio, y éste, al más puro estilo de James Stewart, decide tomar por su propia cuenta la investigación, a la que asocia con los filmes de Hitchcock antes mencionados. La intención de Argento seguramente es noble, pero sus personajes son algo tontos y el guión algo ingenuo (algo que comienza desde el título elegido), pero aún así, conforme el metraje va avanzando, algunas cosas se van rescatando del filme.

Argento sí logra emular en un par de ocasiones con bastante decencia, en un par de secuencias a la “Vertigo” (por ejemplo, toda la que presenta cual es el problema de la rubia, con Giulio de espía y pura música), al director que pretende homenajear, y la trama logra sostenerse lo suficiente para dar como resultado una peliculita algo entretenida, con mucha desnudez femenina y poco más.

5 de 10.

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