Archivo de la etiqueta: Spike Lee

136. Clockers

Clockers. 1995

Spike Lee

Desde las calles de Crooklyn

Harvey Keitel y John Turturro interpretan a dos detectives neoyorquinos que investigan el asesinato del gerente de una tienda en donde se cree que se trafica droga. El principal sospechoso es Victor Dunham, un hombre respetable y correcto, pero de raza negra. Aún habiendo confesado el crimen, hay algo en el caso que al detective Rocco (Keitel) no le cuadra, y es entonces cuando da con “Strike”, el hermano de Victor, un delincuente de poca monta, líder de un pequeño grupo de vendedores de droga y protegido de un mafioso local.

Nuevamente Spike Lee nos introduce en su visión del mundo, o si no del mundo, del Nueva York que él ha presenciado. Desde un inicio nos presenta, de una manera bastante cruda, una serie de fotografías de sangrientos homicidios. Yo estaba comiéndome un cereal cuando empezó la película y hasta me arruinó un poco la cena (tanto como se puede arruinar un cereal, por supuesto). La violencia gráfica es presentada de una manera muy directa y real, pero realidad es lo que rara vez falta en una película de este realizador, oriundo de Atlanta, Georgia.

“Clockers” está basada en un libro homónimo del autor Richard Price, y se mueve entre las líneas del drama y el thriller, presentando personajes (principalmente los de raza negra, por supuesto) a los cuales, me da la impresión, les resulta imposible salir del gran círculo vicioso en el que se ven sumergidos. La película iba a ser dirigida por Martin Scorsese y, como es de esperarse, Robert De Niro hubiera sustituido a Keitel, pero al final el director de “Mean Streets” se fue a dirigir “Casino”, invitando a Spike Lee al proyecto y manteniéndose como productor del filme. Lo que hizo Lee fue hacer que el personaje principal fuera “Strike” y no Rocco, cambiando así por completo el enfoque de la película. Lee conoce sus temas a la perfección, y es tan honesto como se puede ser en la industria cinematográfica.

7 de 10.

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134. Jungle Fever

Jungle Fever. 1991

Spike Lee

¿Un “Romeo y Julieta” versión Harlem?

Recién acabo de descubrir a Spike Lee, y debo decir que lo que hasta el momento le he visto ha causado muy buena impresión en mí. “Jungle Fever” es su quinto largometraje, y el tercero que yo veo completo.

La constante hasta ahorita ha sido un guión fuerte, honesto y crudo (aunque a veces con algunos toques de ingenuidad), excelentes actuaciones por grandes actores, temáticas raciales y una puesta en escena a veces un poco descuidada, como si Lee tuviera prisa por contar estas historias, llevarlas a la gente, sin preocuparse demasiado por aspectos como la dirección de arte, vestuarios y demás, el cual aprovecha para hacer referencias personales (especie de “bromas locales”), en vez de buscar una estética.

El elenco está conformado por Wesley Snipes, Anabella Sciorra, Samuel L. Jackson, Halle Berry (quien, según cuentan, no se bañó durante dos semanas para “prepararse” para su papel), John Turturro, Queen Latifah en su primer papel en cine, Anthony Quinn, Ossie Davis y, por supuesto, el mismo director. Jackson lo hace muy bien, al igual que Snipes, pero en realidad nadie desentona, pues están bien dirigidos.

La trama presenta una historia de amor o atracción entre personas de diferentes razas, mientras tocando temáticas como la infidelidad, las responsabilidades, los caprichos, las adicciones, la familia y demás aspectos sociales. A pesar de que se podría pensar en una versión adaptada de la clásica historia de Shakespeare, los personajes de Lee están muy lejos de caer en el cliché Romeo-y-Julieta. No, los personajes de Lee están sacados de la realidad, se sienten tan normales, comunes y cercanos, y todo esto a pesar de que en mi vida he conocido a pocos estadounidenses de raza negra.

7 de 10.

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124. Mo’ Better Blues

Mo’ Better Blues. 1990

Spike Lee

Potente retrato con excelentes actuaciones

Spike Lee tiene un lenguaje propio y muy auténtico. Gusta de hacer cine para sus “hermanos” de raza negra, con los temas que él había estado esperando durante tanto tiempo ver en la pantalla.

“Mo’ Better Blues” abre con la voz de Flavor Flav sobre el logo de Universal. Después, presenta a un genial Denzel Washington en el papel de Bleek Williams, un trompetista de jazz y líder del grupo The Bleek Williams Quintet. Alrededor de la potente figura de Bleek, un hombre muy carismático pero algo egoísta y egocéntrico que sólo escucha su propia música, giran otros personajes también muy interesantes que incluyen músicos, mujeres, dueños de clubes y un emproblemado representante interpretado por el mismo Spike Lee.

Las interpretaciones tanto de Washington y Lee son geniales, pero también Wesley Snipes, Cynda Williams y Joie Lee están magníficos. El elenco está completado por John Turturro, Giancarlo Esposito, Robin Harris y Bill Nunn, mientras que Samuel L. Jackson aparece nuevamente aunque en esta ocasión en un cameo, justo después de que escuchamos en el fondo y a través de la radio a su anterior personaje “Señor Mister Love”, el cual interpretó en “Do the Right Thing”. Los personajes son el verdadero motor de una película que cuenta con un muy buen guión además de una increíble música compuesta por Branford Marsalis y Terence Blanchard que acentúa la atmósfera íntima y sensual del mundo del jazz, algo que no se ha visto lo suficiente en el cine.

En términos de realización, se nota que Lee se siente más cómodo con las escenas que están más cercanas a los temas que él como director quiere retratar en sus películas que con otras que parecen más inocentes, como aquella que inicia el filme y aquella que lo cierra, donde Bleek y después el hijo de éste están practicando trompeta y sus respectivas madres no los dejan salir. Particularmente estas escenas se sienten menos cuidadas y tienen un tono ingenuo y muy diferente al resto del filme, que por otro lado no se contiene al momento de mostrar un parto real y una golpiza bastante fuerte y violenta.

Lee tuvo acusasiones por parte de la Liga Anti-Difamación Judía por estereotipar a los personajes de los hermanos John y Nicholas Turturro como dueños del bar donde toca el grupo de Bleek, quienes son retratados como tacaños y ladrones. El director y actor se defendió diciendo que los 10 minutos que los hermanos Flatbush (sus personajes) tienen en pantalla no son nada en comparación con los 100 años que el cine de Hollywood ha retratado a los de raza negra con otros estereotipos, limitándolos a personajes de proxenetas, asesinos, convictos, drogadictos o violadores.

El filme toca temáticas interesantes como el egoísmo, la soledad, las decepciones, la amistad, el amor y el ego, con un punto de vista peculiar y digno de verse.

8 de 10. A must-see.

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121. Do the Right Thing

Do the Right Thing. 1989

Spike Lee

Una interesante película hecha con las entrañas

Apenas he visto una película de Spike Lee y pedazos de otra (“La Hora 25”), pero ya puedo adivinar perfectamente para dónde va su tiro y decir, casi con certeza, que una de las principales virtudes y ventajas de su filmografía es la honestidad, la honestidad cruda, directa y empática resultante de las cosas que se hacen con las entrañas.

Al ver “Do the Right Thing” uno es capaz de sentir y percibir cosas tan reales como el calor que hace en ese pequeño barrio neoyorquino con predominancia de habitantes negros y puertorriqueños, la vibra tan peculiar que éste microcosmos encierra y la tensión racial presente, uno de los temas preferidos del director, que se crió en un barrio similar y gusta de exponer problemáticas y situaciones relacionadas para levantar consciencia en la población.

A pesar de tener un mensaje claro, el filme no se siente marcado por éste sino que se mueve y avanza a través de personajes interesantes, algunos enigmáticos, otros más representativos y otros que se sienten más reales, insertados en un entorno que se percibe como un mundo per se y no como parte de la ficción de una película.

El “churro” de Lee (como él mismo llama a sus filmes) presenta a personajes que resultan cotidianos de una escena neoyorquina, centrándose en las historias de Sal (Danny Aiello), un señor italiano que lleva muchos años en el barrio y es famoso por su pizzería, atendida por sus dos hijos y “Mookie” (el mismo Spike Lee), un joven de raza negra que tiene un hijo con una puertorriqueña y que es, talvez, el personaje más interesante y enigmático de la película. Existen otros personajes menores que conforman y cierran el pequeño núcleo y enriquecen las historias de ese microcosmos, como “Radio Raheem”, un joven que carga con su estéreo para todas partes, “Da Mayor”, un señor alcohólico con mucho carisma, “Mister Señor Love” (nada más y nada menos que Samuel L. Jackson), conductor de una estación de radio local y otros pandilleros o gente común del barrio.

En el reparto también sobresalen nombres como John Turturro (quien, junto a Denzel Washington y Samuel L. Jackson, es constantemente utilizado por Lee), Martin Lawrence y Giancarlo Esposito.

“Do the Right Thing” es interesante por varias razones, pero sobre todo, es un retrato honesto y hecho con las entrañas (con todo lo que puede haber aquí, dígase ira, odio, rencor, amor, comprensión) de lo que una persona percibe en su comunidad, además de ser una historia interesante y entretenida.

8 de 10.

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113. Lumière and Company

Lumière et Cie. 1995

Varios directores

Interesante ejercicio de memoria

Si no estuviera plagada de entrevistas a directores pretenciosos y chiflados, este experimento situado entre un filme omnibus (cortos de varios directores) y documental sería muchísimo más interesante, pero los franceses, que aquí abundan como directores invitados (por una cuestión lógica supongo, pues el cinematógrafo fue inventado en Francia), tienen la boca muy floja y el cerebro demasiado atrofiado con tanta palabrería que han escuchado y aquí repiten.

A la par de presentar lo que 40 diferentes directores (12 de ellos franceses) pueden hacer con el aparato inventado por los hermanos Lumière hace más de 115 años y que significó el nacimiento del cine, se plantea un footage con entrevistas a estos directores, a los cuales se les plantean las tres siguientes preguntas: 1) “¿Por qué aceptaste trabajar con la cámara de los Lumiére?”, 2) “¿Por qué haces cine?”, y 3) “¿Crees que el cine es mortal?”. Algunos directores claramente no necesitan hacerse los incomprensibles, y otros que realmente sí lo son se notan auténticos, pero el resto apesta a bluff, egocentrismo y “merde” en francés, con respuestas que no llevan a absolutamente nada, mugrero puro.

A los realizadores se les plantean también 3 reglas, confinados a las mismas limitaciones con las que los primeros cineastas, que en principio sólo se dedicaron a hacer postales filmadas de distintos lugares, se vieron enfrentados: 1) el filme debe durar 52 segundos (o lo que es lo mismo, lo que duraba el rollo de película que cabía en el cinematógrafo), 2) no hay sonido sincrónico, y 3) sólo tienen 3 tomas para lograr el resultado.

Todo mundo parece concordar en que David Lynch es el que más se esforzó en su ejercicio, entregando una pieza compleja tanto en realización como, evidentemente, en lectura, de ciencia ficción serie B. Es, sin duda, el mejor de los segmentos, pero también destacan algunas piezas muy bonitas, bien cuidadas y románticas, de sensibilidad europea, como las de Claude Lelouch y Nadine Trintignant (no pude encontrar el video en Internet, pero es el que es filmado en el Louvre).

Abundan segmentos en los cuales los cineastas buscan mirarse en el espejo, haciendo una reflexión acerca de su oficio y la historia de éste. El de Lelouch entra dentro de esta descripción y lo hace magníficamente. John Boorman visita el set en donde se filma “Michael Collins”, con Liam Neeson y sus co-estrellas viendo a cámara, interesados y curiosos. La gran mayoría de los otros segmentos que intentan echar una mirada hacia dentro del cine son poco interesantes y demasiado obvios o simplones.

Abbas Kiarostami presenta un segmento interesante, pero el iraní hace algo de trampa porque para interpretar la imagen es indispensable el sonido. El de Lucian Pintille también resulta atractivo, sin intentar de más con el metraje que se tiene. Zhang Yimou también destaca los contrastes de su cultura de una forma graciosa y divertida, situando su corto en la Muralla China. Spike Lee repite algo que ya se había visto en los primeros años del cine: filmar la cara de un bebé (en este caso su hija). Y de Bigas Luna sólo puedo decir que se me hace un degenerado que sólo hace cine para filmar desnudas a la mínima provocación. Este tipo apesta.

7 de 10 principalmente por el interés que despierta este experimento. Me gustaría ver a mucha otra gente a cargo de los segmentos.

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