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174. Who’s That Knocking at My Door

Who’s That Knocking at My Door / I Call First. 1967

Martin Scorsese

El debut de dos grandes

“Who’s That Knocking at My Door” alguna vez se llamó “I Call First”, y antes de llamarse así se llamó “Bring on the Dancing Girls”. Filmada en el transcurso de varios años en las que por diversas circunstancias fue evolucionando y mutando, la película resulta el debut cinematográfico del que indudablemente es uno de los directores estadounidenses contemporáneos más importantes, Martin Scorsese, y también es uno de los primeros filmes de Harvey Keitel, quien a lo largo de su carrera nos ha regalado muy buenas interpretaciones.

Con una edición y planificación un tanto experimental en la cual es difícil ubicar las escenas en una línea de tiempo, una buena fotografía en blanco y negro (con material en 35 y 16mm) y unas actuaciones bastante convincentes, Scorsese presenta una historia muy auténtica, sincera y muy neoyorquina, equiparable con cintas como “Permanent Vacation”, de Jim Jarmusch, o talvez alguna de Woody Allen, dígase “Manhattan” o similar, en cuestión de que retratan desde una perspectiva muy particular alguna de las distintas caras de la ciudad.

Harvey Keitel interpreta a J.R., un joven de origen italiano un tanto confundido que vive su vida con la losa de una férrea educación católica que contradice a sus instintos naturales, provocando un doble discurso en él cuando llega una chica de la que se enamora y ella le confiesa que años antes fue víctima de una violación por un exnovio.

El filme tiene escenas realmente magníficas y su carácter experimental no llega a ser ni molesto ni pretencioso, algo que realmente es difícil de lograr. Es curioso ver que este filme es realmente muy diferente a lo que después presentaría su director, pero supongo que cuando uno apenas va saliendo de la escuela la ambición de romper varios paradigmas esta ahí.

8 de 10.

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68. The King of Comedy

The King of Comedy. 1982

Martin Scorsese

Scorsese y De Niro fuera de registro

Hace un par de años vi “The Fearless Vampire Killers or: Pardon Me, But Your Teeth Are in my Neck”, de Roman Polanski, la cual me había recomendado una amiga mía muy cinéfila, y me hizo pensar que, o muchas veces algunos grandes directores no pueden con el género de comedia, o el tono o tipo de comedia que se manejan dista mucho del que a mí me gusta. De cualquiera de las dos maneras, ni ésta ni “The King of Comedy” me hicieron reír cuando lo pretendían, pero al menos el filme de Scorsese no es precisamente en tono de comedia, sino que representa un retrato de un personaje peculiar y que vive entre la realidad y la fantasía.

Robert De Niro, otrora actor fetiche de Scorsese, interpreta a Rupert Pupkin, un aspirante a comediante que ha estudiado religiosamente a su ídolo y mentor Jerry Langford, un famoso presentador de televisión. De Niro está bien en su personaje aunque para mi gusto algo fuera de registro, es decir, en un papel que no le había yo visto nunca, porque si bien De Niro ya ha sido visto en comedias (pocas), normalmente hace de bravucón, el papel en el que normalmente lo clasifican todos. Pupkin es tan molesto y tan perdedor que cae mal, aunque el personaje logra mi empatía o, al menos, entendimiento, cuando por fin hace su monólogo de stand-up comedy.

El filme se siente ochentero (lo cual implica muchas cosas, sobre todo aspectos técnicos y artísticos) y me resultó un tanto incómodo y, a ratos, poco interesante. El retrato de un personaje como Pupkin está bien planteado, pero mi interés hacia la temática de la búsqueda de la fama y los complicados procesos y filtros para llegar a ella es muy poco.

6 de 10. No todos son Stanley Kubrick para moverse libremente por todos los géneros…

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57. Historias de Nueva York

New York Stories. 1989

Woody Allen, Francis Ford Coppola & Martin Scorsese

Vaya tridente de formidables directores

Tres de los más emblemáticos y prominentes directores americanos de las últimas décadas, cada uno con sus peculiares temáticas y obsesiones, nos entregan uno de esos primeros experimentos multi-director que se han puesto tan de moda últimamente y de los cuales ya se había hablado en este blog cuando me tocó criticar “Eros”.

Nada más ni nada menos que Francis Ford Coppola, Martin Scorsese y Woody Allen (estos últimos dos nativos de Nueva York) nos brindan cada uno un segmento a manera de corto o mediometraje. Cuando la crítica especializada habló de este filme el peor librado fue Coppola, que co-escribió el guión de su segmento, titulado “Life Without Zoe”, con su hija Sofia, cuando ésta tenía apenas 18 años. Lo cierto es que es un poco desconcertante ver que un director de películas con temas más bien oscuros de repente intente hacer una historia más emocional, simpática pero sensiblera, donde a todas luces se nota la influencia femenina de su joven hija. Su mediometraje, en el cual aparece Adrien Brody en su primer papel en cine, trata sobre una niña simpática y muy madura que vive sola en un lujoso hotel debido a que sus padres, divorciados o separados, se la pasan viajando por el mundo.

Scorsese abre la película con “Life Lessons”, presentando a Nick Nolte, Steve Buscemi y la sensualísima Rosanna Arquette, ésta última como una Lolita/musa de un importante pintor (Nolte), que desarrolla una obsesión por la chica de 22 años, quien a su vez es su asistente y alumna. Si bien este tipo de filmes con esta precisa temática siempre acaban en lo mismo, el segmento de Scorsese resulta interesante además de cautivador. La mayor de los Arquette está perfecta en su papel a lado de Nolte, quien también destaca. El círculo vicioso que se crea en la historia está bien presentado, aunque todas las películas sobre Lolitas tengan casi la misma estructura un tanto desesperante y sofocante.

El último segmento es el de Woody Allen, quien suelta “Oedipus Wrecks”, un desenfadado y simpático cortometraje acerca de un abogado que está harto de su cansina madre, la típica judía que opina de todo y lo hace en voz alta, sin importar quién la escuche. Durante un acto de magia ella desaparece, dando paso a situaciones cómicas propias del universo Woody Allen (sí, como lo que ven en la foto), que ya debería tener un término para sí mismo. Algo curioso es que aquí aparecen Larry David, protagonista del último filme y nuevo alter-ego del realizador judío, además de Kirsten Dunst, quien tiene un pequeñísimo papel, también el primero en su carrera.

8 de 10. De lo mejor en filmes de antología o multi-director.

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52. La Isla Siniestra

Shutter Island. 2010

Martin Scorsese

La vieja escuela ya le tiene tomada la medida a los thrillers

Bueno, pues finalmente me estoy recuperando, talvez momentáneamente, de un período de intensa actividad mientras me mudo a una casita en el Centro de Monterrey. Dentro de todo esto ya tenía muchas ganas de ir al cine y desconectar un rato, porque de Videodromo saqué tres documentales y francamente, del cansancio que cargo, no he logrado terminar ni uno solo porque me quedo dormido. Es bonito ver escenas en pantalla grande y redescubrir la pasión por el séptimo arte y todo lo que éste es capaz de hacer y provocar en uno. Así me pasó un poco con la nueva película de Scorsese.

“La Isla Siniestra” está basada en una novela del estadounidense Dennis Lehane, también autor de “Mystic River”, llevada al cine en 2003 por Clint Eastwood. El filme, ambientado en los años 50’s, presenta a dos agentes federales que son enviados a una peligrosísima prisión/institución psiquiátrica de donde, se supone, se ha escapado una rea/paciente. La isla, la cual sólo se puede abandonar vía transbordador, alberga muchos secretos y misterios que van haciendo crecer sospechas de complot en el agente Teddy Daniels (un muy bien aprovechado Leonardo DiCaprio), a su vez algo afectado psicológicamente tanto por lo que presenció en los campos de concentración durante la II Guerra Mundial como por la reciente muerte de su esposa. Un magnífico reparto es completado por un casi siempre destacado Mark Ruffalo, un enigmático Ben Kingsley, una discreta Emily Mortimer (“Match Point”) y una mejorada Michelle Williams, que nunca me ha convencido al 100%, pero este papel no le exige demasiado y la otrora actriz de “Dawson’s Creek” cumple.

Algunos de mis amigos, grandes fanáticos de la saga de videojuegos “Silent Hill” (yo también soy fan, pero no al grado que alcanzan ellos), tenían mucha razón al decir hace unos días que esta película tenía algo del ambiente que se percibe en los famosos videojuegos de terror, no sólo el factor psicológico que se va haciendo cada vez más presente conforme avanza la historia sino también con la ambientación, sobre todo en el pabellón C, el de máxima seguridad.

La película tiene muchos aciertos desde su realización, proponiendo un ritmo más propio de un cine ya casi olvidado, más antiguo pero muy propio para un filme de suspenso. Desgraciadamente, tanto giro en la trama y tanta cosa qué explicar lleva hacia un cierre que se antojaría un poco más ágil y que se tarda mucho en exponer lo que por una parte se puede ir hilvanando automáticamente en la mente del espectador. El filme tiene un paso muy único, comenzando por su secuencia inicial, donde ambos agentes se conocen a bordo del trasbordador, en camino hacia la isla. Ya desde ahí se siente una vibra peculiar, cerrada, gris, sombría y deteriorada, a través, sobre todo, el personaje principal. Scorsese además se toma varias licencias con la excusa de que su personaje está algo trastornado y nos regala escenas oníricas muy bellas, algo atemorizantes y muy bien rodadas, aunque a veces un poco redundantes y exageradas en simbolismos.

Y hablando de cosas exageradas, otro desacierto es la música y los niveles de audio. En ocasiones la música crece tanto en intensidad y es evidente que no corresponde con lo que se está viendo, por lo que se utiliza como herramienta para buscar lograr una tensión que de alguna manera u otra no se consiguió con la imagen. También siento que, de haberse agilizado ciertos puntos argumentales desde el guión el ritmo del montaje podría haber estado mejor, llevando a una experiencia un poco más disfrutable.

8 de 10. Lo mejor que ha hecho hasta el momento Scorsese con su nuevo actor fetiche: DiCaprio.

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36. Infiltrados

The Departed. 2006

Martin Scorsese

Las tres “I” del thriller: Inteligente, intrigante e interesante

“Infiltrados” es un “mini-Heat”, en el sentido de que cuenta con un muy buen reparto y pone cara a cara a dos actores que, si bien ahora mismo no están en su momento más fuerte, hace unos años todo parecía indicar que eran competencia directa, en una liga, por supuesto, menor que la de Robert De Niro y Al Pacino.

Leonardo DiCaprio y Matt Damon son dos “ratas” infiltradas, el primero en la Mafia irlandesa y el segundo en el Departamento de Policía de Boston. El argumento de la película es un refrito de un thriller hongkonés titulado “Internal Affairs”, aunque supuestamente la versión de Scorsese logra distanciarse lo suficientemente como para ser una película aparte (esto no lo sé de cierto porque no he visto la original). Mucho se habló en su momento de la injusticia por el hecho de que el realizador de tan grandiosos filmes como “Toro Salvaje”, “Casino”, “Cabo de Miedo”, “Taxi Driver” y “Goodfellas”, entre otras, no hubiera recibido un Óscar hasta entonces, siendo que el tipo había estado nominado en al menos 6 ocasiones anteriores. El problema es que el mentado galardón le llegó por la película equivocada.

El filme en cuestión es un buen e interesante thriller que cuenta con las participaciones de Jack Nicholson, Mark Wahlberg, Martin Sheen, Alec Baldwin y Vera Farmina (impresionante contraste de edad aparente en comparación con su papel en “Up in the Air”), además de los ya mencionados Damon y DiCaprio, éste último convertido en el actor fetiche de Scorsese. Un reparto como este es a prueba de fallos. Lo que menos me gustó fue el montaje, que curiosamente hizo ganar a la película su cuarto Óscar, después de Dirección, Mejor Película y Mejor Guión Adaptado. Parece que el guión contiene tanta información que provoca que la película, en su inicio, no tenga ni una sola pausa, poquísimas intercortes, escasísimas tomas de establecimiento y cero respiro, no dejando que la información recién presentada sea digerida correctamente por el espectador además de mostrar muy poco de los aspectos psicológicos de los personajes, que no tienen tiempo de expresarse si no es cuando están vomitando la información, lo que hace que se sienta como un buen thriller pero con demasiada prisa.

Por todo lo demás, creo que a Jack Nicholson no se le saca el mayor provecho, siendo que este señor es uno de los mejores actores con vida y se me hace mucho más interesante verlo a él que a Robert De Niro (quien era la primera opción de Scorsese pero que no pudo participar por estar liado con “El Buen Pastor”) en un papel que ya le hemos visto un millón de veces. El guión es lo suficientemente inteligente, intrigante e interesante (las tres “I” del thriller). Scorsese sabe de este tipo de películas y es donde mejor se mueve. Creo que quedaron un par de cabos sueltos, como el paquete que le da Billy Costigan (DiCaprio) a la psiquiatra, además de que el encuentro de ellos dos “por azar del destino” se siente demasiado forzado y cero probable, pero bueno.

7 de 10.

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