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246. Micmacs

Micmacs à tire-larigot. 2009

Jean-Pierre Jeunet

Tiene los colores, le falta la magia


Uno pensaría que la gran mayoría de los franceses tienen una gran afición por el clown, los circos, las acrobacias y ese tipo de artes y espectáculos. Lo cierto es que Jean-Pierre Jeunet tiene desde hace rato ya un estilo consagrado y reconocible que demuestra que el punto que acabo de mencionar.

En “Micmacs”, talvez más que en cualquiera de sus anteriores películas, el realizador de “Amélie”, “Alien Resurrection” y “Delicatessen”, cuenta su historia con personajes muy caricaturizados que parecen haber salido de un espectáculo de circo. Dany Boon es Bazil, un hombre un tanto anormal y torpe sólo en apariencia que tras recibir un balazo en la frente pierde su trabajo y queda en la calle. Entonces conoce a una pequeña comunidad de extraños personajes que se dedican principalmente a reciclar basura y crear cosas inusuales con ella. Muy pronto en la historia Bazil entiende que su misión en la vida es vengarse de las dos compañías de armamento responsables de la bala que ahora quedó encarnada en el interior de su cabeza y la mina que mató a su padre.

Lo malo es que Jeunet llevaba “a very long absense” de las pantallas tras su cinta del 2004, y “Micmacs” no parece llenar el vacío que había dejado. Aún con toda la mano y estilo de su director, la cinta trata de una manera muy ligera a sus personajes, centrándose más en la forma en la que la venganza se va llevando a cabo, paso por paso. A veces sólo les falta utilizar aparatos marca Acme, aunque talvez esté exagerando un poco… Sin embargo, ni la trama ni los personajes logran tener la magia que sí tenían otros desarrollados por el mismo director.

7 de 10.

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225. Pink Floyd The Wall

Pink Floyd The Wall. 1982

Alan Parker

El emblema de una generación (que otras también debemos disfrutar)


Las generaciones pasan dejando atrás modas, música, ideologías, quejas y preocupaciones. Algunas cosas permanecen en el sentimiento colectivo de las sociedades, como parte de la historia, y es esta una de las maneras en que las nuevas generaciones tienen un puente hacia el pasado aunque muchos años hayan transcurrido. Lo que Pink Floyd significó (y para muchos, sigue significando) y terminó de construir no podrá ser olvidado. En una sola película condensó los sentimientos y sensaciones de un país, de una sociedad, de una generación…

El filme tiene su origen incluso antes de que en 1979 se estrenara el disco homónimo. Con esa atención especial que el grupo siempre tuvo por las presentaciones en vivo (así como por tantas otras cosas más, debe decirse), se le encargaron una serie de animaciones al caricaturista inglés Gerald Scarfe para que estos sirvieran de visuales durante la nueva gira, las cuales, junto a cierto material de las presentaciones, deberían servir para conformar una película que sería protagonizada por el mismo genio ególatra Roger Waters. Fue entonces que Alan Parker, quien por aquel entonces había ya cosechado frutos con “Fame” y “Midnight Express”, se interesó por el proyecto y comenzó a escribir el guión de un filme más en forma, con la aprobación de Waters, por supuesto.

Tras una serie de pruebas de cámara, Parker decidió remover a Waters del papel principal (personaje que, estúpidamente, se llama Pink Floyd) y colocar ahí al músico de punk Bob Geldof, en parte responsable de la última presentación del grupo en el Live 8 de 2008, un evento realmente memorable por muchos motivos. Realizada en una etapa turbulenta hacia el interior del grupo en la cual incluso Waters logró remover al tecladista Richard Wright (que regresaría como músico bajo contrato luego de la salida del mismo Waters de la banda), resultaba obvio que también habría problemas con el filme, y esto sucedió cuando el creador, escritor y mente maestra detrás del álbum se fue 6 semanas de vacaciones para llegar y descubrir que Parker había cambiado muchas partes de la historia según su parecer. Finalmente fue David Gilmour quien le recordó a Waters que el resto de la banda también tenía derecho a votar sobre el material final.

Historia aparte, el material, una combinación de metraje filmado con Geldof en el cual hay muy poco diálogo y las geniales secciones animadas de Scarfe, encierra una gran cantidad de conceptos (principalmente negativos) de una sociedad y una época. La película tiene para todos y no deja títere con cabeza. Guerra, gobierno, sistema educativo, fascismo, racismo, violencia, la sexualidad como vehículo de control, el uso de drogas, sobreprotección materna, adulterio, la voracidad de la industria musical, el sistema judicial, el fanatismo, la sociedad inculpadora y un largo, largo etcétera, tan largo como las infinitas interpretaciones de lo que podría simbolizar “el muro”. Entre las letras de las canciones y las imágenes presentadas se presentan ideas que calan profundamente, centrándose en el dolor de un personaje a su vez víctima y victimario.

Definitivamente una película que recomiendo a cualquiera que no la haya visto, que tenga capacidad de entendimiento y que quiera apreciar las posibilidades que se pueden explorar con la música con ideas, no la mierda que hay en la radio. Pink Floyd es mi grupo favorito, y a mi parecer muchas de sus canciones alcanzan dimensiones divinas como ningún otro grupo lo ha logrado.

9 de 10.

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218. Porco Rosso

Kurenai no buta. 1992

Hayao Miyazaki

No es de lo mejor de Miyazaki, pero es suficiente para entretener


Cuando alguien lleva tanto tiempo haciendo algo tan bien, es difícil encontrar qué decir acerca de su trabajo, como en el caso de Hayao Miyazaki, quien sin duda se ha convertido en el máximo exponente y gurú de la animación en Japón.

“Porco Rosso” es el sexto filme de Miyazaki, y el séptimo que produjo Studio Ghibli. El filme se centra en la figura de un talentoso piloto del cual descubrimos que, producto de una especie de maldición, se ha convertido en un cerdo (literalmente). En las aguas del mar Adriático se dedica a cazar “piratas del aire” hasta que estos, cansados de siempre verse superados por este curioso personaje, contratan a un vanidoso pero hábil piloto americano para que se haga cargo de él.

Curiosamente, el proyecto nació como una producción para ser transmitida durante los vuelos de Japan Airlines, quienes son los principales inversionistas del filme, que pronto mutó en un largometraje por su propia cuenta. Si bien “Porco Rosso” no se puede calificar (a mi parecer) como una de las grandes películas de Miyazaki, si no más bien a las regulares, eso es ya de por sí razón suficiente para darle una oportunidad, y creo que cualquier espectador que al menos tolere la animación japonesa y entienda sus cánones sabrá apreciarla.

Mi único problema con la cinta podría ser el hecho de que, situada en un contexto real como pocas veces sucede en un filme de Miyazaki, se introduce el elemento mágico de un puerco que pilotea avionetas y la explicación (o siquiera mención) de que se trata de un hechizo o algo de carácter mágico se tarda un poco en aparecer. Además, en ciertas ocasiones la misma historia no se toma muy en serio, pero bueno, a veces se me olvida que son dibujos animados que también tienen como objetivo atraer público infantil.

7 de 10.

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203. Antichrist

Antichrist. 2009

Lars von Trier

Densa, confusa, claustrofóbica y algo gore


Escribir esta crítica y traer de nuevo las imágenes de esta película a mi mente resulta especialmente complicado por el dolor de cabeza que me cargo.

“Antichrist” es la película de un Lars von Trier que no terminaba aún de salir de una fuerte depresión que logra permear en la obra final, resultando en un filme difícil de disfrutar, pesado, confuso, claustrofóbica, oscuro, gore y algo redundante, como esas ideas negativas que vuelven una y otra vez a la mente de cualquiera que sufre en ese estado.

Desgraciadamente, la historia no toma una dirección clara, sino que parece que deliberadamente confunde conceptos para nunca explicar claramente los motivos de los únicos dos personajes que aparecen en el filme, muy bien interpretados por Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg, ésta última muy aclamada por su interpretación. El filme presenta a una pareja completamente desbalanceada tras la muerte irresponsable de su hijo de escasos meses de edad.

A pesar de una muy buena ejecución, con bellas imágenes que se mueven entre la poesía, la metáfora, el surrealismo, la religión y la violencia explícita, el filme logró que 4 personas se desmayaran en la premiere en el festival de Cannes. Tras la presentación, Trier se autoproclamó el mejor director del mundo entero en una entrevista. Mucho se le podrá agradecer a este compadre, pero no esta película, que parece un proyecto arruinado por un productor imbécil que dio a conocer la mayor revelación del guión original: que el mundo había sido creado por Satanás, y no por Dios. De haber persistido esa idea, otra película hubiera resultado, quizá mucho mejor…

6 de 10. Ver bajo su propio riesgo, yo no la recomiendo…

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197. Masculin Féminin

Masculin Féminin: 15 faits précis. 1966

Jean-Luc Godard

Godard sabía escoger a sus actrices


Otra crítica retrasada, pero el hecho de que al día de hoy, cerca de dos semanas de haber visto la película, sólo recuerde algunos planos magníficos con rostros de mujeres her-mo-sas y en-can-ta-do-ras tiene que significar algo. Recuerdo haber pensado de esta obra de Godard que varios segmentos están muy dispersos, con elipsis muy atrevidas que sugieren el paso del tiempo y eventos aparentemente relevantes en la trama que simplemente el realizador francés no nos muestra, sólo los menciona como cosas que ya pasaron y que quedaron entre un corte y otro.

El rostro de Chantal Goya es una obra de arte por sí misma, y los mejores planos de todo el filme se sustentan en el encanto de su mirada y el misterio de su sonrisa, pero el resto del metraje se confunde, talvez intencionadamente, entre relatos y un retrato que se percibe como auténtico de una juventud decepcionada, radical y confundida, misma que Godard bautizó como “los hijos de Marx y Coca-Cola”.

En ocasiones, ciertas escenas parecen entrevistas hacia uno de esos individuos, en los cuales el director aguanta el plano sobre un personaje mientras éste se abre ante una serie de preguntas hechas fuera de plano, que lentamente van sumando 15 perspectivas o filosofías acerca de la vida en general y de las relaciones amorosas en específico para parecer más bien un documental falso de estudios sociológicos, con la magia del idioma francés, que todo lo vuelve más poético e ideológico.

7 de 10.

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177. Barry Lyndon

Barry Lyndon. 1975

Stanley Kubrick

¿300 días de rodaje hacen una película perfecta?

Para muchas personas, sobre todo cinéfilos o cineastas jóvenes, admitir que les gusta Stanley Kubrick es como decir que te gusta Björk o Radiohead, es decir, no hay nada novedoso ni auténtico en ello. Incluso recuerdo uno de los primeros días de clase en mi escuela de cine, y muchos coincidían en Stanley Kubrick y David Lynch como sus directores favoritos, yo entre ellos.

Aún si entre las obras más valoradas de Kubrick se encuentran auténticas joyas como “La Naranja Mecánica”, “El Resplandor”, “2001: Odisea en el Espacio” o “Cara de Guerra”, realmente se puede decir que pocas películas de este realizador se quedan cortas de calificación en relación a estas, quizá sólo “Killer’s Kiss”, “The Killing”, “Spartacus” y “Lolita” (ésta última no se me hace tan genial como es considerada por muchos, mientras que “Spartacus” fue un trabajo de encargo que el director terminó aborreciendo).

“Barry Lyndon”, estrenada en 1975, sufrió y sigue hasta cierto punto sufriendo de la indiferencia del público, talvez debido a su falta de estrellas en el reparto, su temática, su duración o algún otro motivo que desconozco, pero estos son los que me puedo imaginar. A pesar de haber estado nominada para 7 premios Óscar (ganando cuatro de ellos pero perdiendo los más importantes), el filme fue un fracaso comercial y le supuso una depresión al director, famoso por su exagerado perfeccionismo que, como consecuencia, le permitió hacer solamente 13 filmes en el transcurso de más de 45 años de carrera, para un promedio de 1 filme cada 3 años y medio.

Basada en una novela de título “The Luck of Barry Lyndon”, la película, divida en dos partes, presenta en la primera de ellas las aventuras y desventuras de un temerario joven irlandés que se ve obligado a dejar su pueblo natal luego de supuestamente asesinar a un oficial del ejército inglés en un duelo provocado por el amor de una mujer. La suerte, que juega un gran papel en la historia, lo lleva a una vida errante y con muchos altibajos, donde Barry va mostrando por igual su lucidez y estupidez. En la segunda parte, nuestro personaje se ha vuelto ya un miembro de la nobleza a través de su matrimonio con una condesa, pero nuevamente su arrogancia lo lleva a ir perdiéndolo todo lentamente.

Mucho se ha hablado de la gran capacidad técnica de Stanley Kubrick (principalmente como fotógrafo) y creo que no puede haber mejor ejemplo de perfección en términos de ejecución, planificación, dirección de fotografía y arte, selección musical y composición de planos (donde cada uno parece una pintura renacentista), haciendo todo tan armonioso para el espectador a pesar de su largo metraje, superior a las tres horas. Aún así, el filme podrá ser largo pero no le sobra nada, ni se hace tedioso, al menos no para nadie que guste del buen cine y sea capaz de comprender que para el género épico este tipo de montaje le queda bien.

Sí, la película es perfecta en muchos sentidos, sobre todo en los aspectos técnicos en los cuales es incluso tan innovadora como alguna vez lo fue “Ciudadano Kane”, pero también hay qué decir que Kubrick contó con 300 días de filmación, y así queda la pregunta al aire: ¿Cuántos directores harían un filme perfecto con esos recursos? Creo que unos cuantos… Para poner las cosas en perspectiva, la trilogía completa de “El Señor de los Anillos” se rodó en 438 días.

9 de 10. Perdón que mi crítica haya sido tan larga como la película…

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175. Vicky Cristina Barcelona

Vicky Cristina Barcelona. 2008

Woody Allen

Más lecciones de vida por parte de Woody Allen


Ya desde hace rato le estaba sacando la vuelta a esta película porque recibí comentarios mezclados acerca de ella, y realmente no quería recibir alguna decepción por parte de uno de mis directores favoritos.

En “Vicky Cristina Barcelona” Woody Allen nos presenta a un par de turistas americanas que viajan a Barcelona por diferentes razones, pero principalmente para encontrarse a sí mismas. Vicky (Rebecca Hall), comprometida con un joven y exitoso ejecutivo neoyorquino, aprovecha para adelantar su tesis sobre identidad catalana antes de casarse, mientras que Cristina (Scarlett Johansson), una cineasta frustrada, busca respuestas a su permanente insatisfacción por la vida. Entonces conocen a Juan Antonio (Javier Bardem), un pintor de ideologías muy liberales que las seduce y entra estrepitosamente a las vidas de ambas tras un fin de semana en Oviedo. Pronto el pasado del artista se hace presente a través de su lunática y pasional ex-esposa (Penélope Cruz), de la cual éste aún está enamorado, y todo se complica.

Y ya que hablamos de los actores, todos están magníficos, no hay discusión en ese sentido, aunque Johansson realmente no hace nada nuevo. A pesar de que los personajes de los actores españoles son un poco cliché, el director logra dotar a todos y a cada uno de sus personajes de una riqueza y profundidad para que a estos les sea posible dar rápidamente un giro de 180 grados, mostrando lo frágil que es nuestra naturaleza, para después dar otro giro similar y regresar las cosas a su lugar, porque aunque muchas cosas pasaron entre un punto y otro, todos volvieron a sus puntos de partida. Así es, Woody Allen nos da con cada filme que estrena una lección de vida. Incluso puedo decir que me vi reflejado en algún momento de mi vida con cada uno de los personajes principales.

Por otra parte, ha de joder mucho que algún extranjero venga y haga un tu ciudad una película mejor que las que tú haces, aproveche mejor tus locaciones, tus actores, tu música y tu cultura, y aún peor si utiliza el dinero de tus impuestos para financiar la producción, pero los catalanes deben entender que el documento sirve para mostrar muchos atractivos tanto de sus ciudades como de su estilo de vida, y de esta manera darles difusión. Por toda la controversia que se ocasionó a raíz de las subvenciones que el gobierno de Cataluña dio al filme, Allen mejor decidió refugiarse en su Nueva York, ciudad de la cual difícilmente volverá a salir.

8 de 10. Y sí, maldito Bardem.

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