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127. Tetro

Tetro. 2009

Francis Ford Coppola

Coppola retomando forma

Hace casi un par de meses escribía aquí mismo que deseaba que Francis Ford Coppola se reencontrara con la mejor versión de sí mismo para ver de nuevo su potencial como cineasta. Dos años después de la pretenciosa y enigmática “Youth Without Youth”, Coppola nos trae, después de una serie de tragedias que involucraron al sindicato de trabajadores de cine de Argentina que se rehusaban a trabajar y el robo del guión del filme cuando saquearon la casa del cineasta en Buenos Aires en 2007, un potente, poética y personal filme donde destaca, como es habitual en la filmografía de este realizador, una realización técnicamente perfecta y unas actuaciones bastante bien logradas.

“Tetro” se centra en una historia familiar, donde dos hermanos de origen italiano se reencuentran en la capital argentina. Todos los personajes presentados aquí tienen alguna relación con el arte, ya sean escritores, directores de teatro, bailarinas o músicos, algo que abre paso a la búsqueda de una estética sensual, en blanco y negro en su mayoría. Hijos de un prominente compositor que reside en Nueva York, ambos hermanos luchan por hacer las paces, cada uno a su manera, con un pasado demasiado confuso y doloroso.

Se decía que Matt Dillon iba a protagonizar el filme, pero de haber sido así, el personaje principal hubiera perdido mucho de lo que aportó Vincent Gallo al filme, quien comparte protagonismo con un hasta ahora desconocido Alden Ehrenreich, quien logra muy bien su papel, y la española Maribel Verdú, que también hace una gran interpretación como la novia de Tetro, el mayor de los hermanos. Rodrigo de la Serna, a quien vimos en “Diarios de Motocicleta”, y Carmen Maura completan el reparto.

Francis Ford Coppola va agarrando forma nuevamente, y sobre todo le reconozco y aprecio el extremo y celoso cuidado que tiene del lenguaje de la imagen, creando imágenes bellas y cargadas de poesía, pero por otra parte la historia termina siendo un poco obvia, a pesar del esfuerzo por parte del director por descomponer en pequeños pedacitos el pasado.

8 de 10.

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81. Youth Without Youth

Youth Without Youth. 2007

Francis Ford Coppola

Parece más de Greenaway, Von Trier o Cronenberg que de Coppola

Parece que a Francis Ford Coppola le ha sentado un poco mal ausentarse tanto de la dirección (diez años estuvo sin dirigir). Ahora, a su regreso con un filme que algunos percibirán como confuso y pretencioso, creo que el tipo ha perdido un poco el tino y el estilo, al punto de parecer querer emular a otros grandes directores contemporáneos como Peter Greenaway, Lars Von Trier o David Cronenberg, de los cuales adopta ese ambiente pesado lleno de narración y voces en off delirantes y filosóficas, un entorno frío, oscuro y ensimismado, que ya hemos visto algunas veces en los filmes de los cineastas arriba mencionados.

“Youth Without Youth” presenta a Tim Roth en el papel de Dominic Matei, un profesor de 70 años que, con el afán de poner fin a su vida de una forma callada y anónima, viaja a Bucarest, donde es alcanzado por un relámpago que lo rejuvenece y le dota de poderes sobrenaturales además de una doble personalidad e inteligencia extrema, para el asombro de doctores de todo el mundo que buscan, en pleno apogeo de la Segunda Guerra Mundial, investigarlo y estudiarlo con diversas finalidades. Dominic escapa y conoce a una chica que no sólo enfrenta una condición igual de particular que la de él sino que también se parece a una mujer a la que él amo hace muchos años.

El crítico norteamericano Rex Reed dijo que, para ver esta película, de más de dos horas de duración, habría que ser completamente ebrio, y sugirió que el dueño de Zoetrope debería regalar un Cavernet Sauvignon de su propio viñedo a todos los que vean esta película. Por otro lado, críticos europeos lo compararon con Federico Fellini y David Lynch. Personalmente, no concuerdo ni con uno, que es exageradamente cruel, ni con otros, que son demasiado benévolos. Que una película no se entienda no significa que sea una obra maestra fuera del alcance de la mente común, al menos que ésta transmita muchísimas cosas y lleve al espectador por diferentes sensaciones (como yo considero que hace “Mulholland Drive”, por ejemplo).

El filme en cuestión está bien actuado, tiene linda fotografía y unos planos muy ambiciosos, magistrales, bien planteados y originales, mostrando que Coppola conoce su oficio, pero la trama se pierde en palabrerías rebuscadas y en ocasiones el mismo director incluye cosas de mal gusto que además son gratuitas y ochenteras, pero el director ya ha hecho este tipo de cosas tanto en “Drácula” como en “New York Stories”.

6 de 10. Ojalá Coppola pueda volver a encontrarse con la mejor versión de sí mismo.

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57. Historias de Nueva York

New York Stories. 1989

Woody Allen, Francis Ford Coppola & Martin Scorsese

Vaya tridente de formidables directores

Tres de los más emblemáticos y prominentes directores americanos de las últimas décadas, cada uno con sus peculiares temáticas y obsesiones, nos entregan uno de esos primeros experimentos multi-director que se han puesto tan de moda últimamente y de los cuales ya se había hablado en este blog cuando me tocó criticar “Eros”.

Nada más ni nada menos que Francis Ford Coppola, Martin Scorsese y Woody Allen (estos últimos dos nativos de Nueva York) nos brindan cada uno un segmento a manera de corto o mediometraje. Cuando la crítica especializada habló de este filme el peor librado fue Coppola, que co-escribió el guión de su segmento, titulado “Life Without Zoe”, con su hija Sofia, cuando ésta tenía apenas 18 años. Lo cierto es que es un poco desconcertante ver que un director de películas con temas más bien oscuros de repente intente hacer una historia más emocional, simpática pero sensiblera, donde a todas luces se nota la influencia femenina de su joven hija. Su mediometraje, en el cual aparece Adrien Brody en su primer papel en cine, trata sobre una niña simpática y muy madura que vive sola en un lujoso hotel debido a que sus padres, divorciados o separados, se la pasan viajando por el mundo.

Scorsese abre la película con “Life Lessons”, presentando a Nick Nolte, Steve Buscemi y la sensualísima Rosanna Arquette, ésta última como una Lolita/musa de un importante pintor (Nolte), que desarrolla una obsesión por la chica de 22 años, quien a su vez es su asistente y alumna. Si bien este tipo de filmes con esta precisa temática siempre acaban en lo mismo, el segmento de Scorsese resulta interesante además de cautivador. La mayor de los Arquette está perfecta en su papel a lado de Nolte, quien también destaca. El círculo vicioso que se crea en la historia está bien presentado, aunque todas las películas sobre Lolitas tengan casi la misma estructura un tanto desesperante y sofocante.

El último segmento es el de Woody Allen, quien suelta “Oedipus Wrecks”, un desenfadado y simpático cortometraje acerca de un abogado que está harto de su cansina madre, la típica judía que opina de todo y lo hace en voz alta, sin importar quién la escuche. Durante un acto de magia ella desaparece, dando paso a situaciones cómicas propias del universo Woody Allen (sí, como lo que ven en la foto), que ya debería tener un término para sí mismo. Algo curioso es que aquí aparecen Larry David, protagonista del último filme y nuevo alter-ego del realizador judío, además de Kirsten Dunst, quien tiene un pequeñísimo papel, también el primero en su carrera.

8 de 10. De lo mejor en filmes de antología o multi-director.

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