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92. Los Inútiles

I Vitelloni. 1953

Federico Fellini

Un Fellini más cercano al neorrealismo italiano

Federico Fellini, reconocido por haber realizado películas bellísimas, potentes, comúnmente demasiado “ruidosas” y con muchos personajes además de algunos elementos oníricos y muchos tintes autobiográficos (casos de “8 1/2”, “Amarcord” y “Los Inútiles”, entre otras), también tuvo una temprana fase un poquito menos popular y conocida en la que exploró el neorrealismo italiano, participando en el guión de cintas como “Roma, ciudad abierta” y a su vez realizando otras como “El jeque blanco”, “Las Noches de Cabiria” (no tan claramente ubicada dentro de este movimiento) y ésta que ayer vi por recomendación de un amigo.

Ambientada en Rimini, ciudad natal del director, “Los Inútiles” se centra en las historias y aventuras de un pequeño grupo de amigos del género “buenos para nada” que habitan en un pueblo italiano y que se dedican a hacer lo menos posible a pesar de ya rondar los 30 años de edad. Mientras algunos anhelan escapar de esa vida para buscar una mejor oportunidad en alguna otra ciudad, otros intentan sobrevivir a pesar de sus errores y compromisos adquiridos inintencionadamente, todos sumergidos en una mediocridad que se solapan los unos a los otros.

En este caso la música de Nino Rota no es tan memorable y los actores, entre los cuales se encuentra el hermano de Fellini, no son tan emblemáticos como aquellos con los que el director contaría más tarde en su carrera (Giuletta Masina, Marcello Mastroianni, Anita Eckberg), pero el filme aún así logró inspirar tanto a Martin Scorsese con su “Mean Streets” y a George Lucas con su “American Graffiti”, según palabras de estos mismos directores.

Mi problema con el movimiento al que pertenece esta película ya lo había expuesto en un par de ocasiones cuando hice las críticas de “Roma, ciudad abierta” y “Rocco y sus hermanos”, y básicamente se reduce a un tratamiento de personajes y temática demasiado dramático, que en algunos casos nos podrá recordar a los mexicanos a nuestras películas de la llamada “época de oro” o, en otros, a las telenovelas que aún se siguen generando. La mayoría de los personajes llora en algún momento y parece la respuesta inmediata de una mujer ante cualquier problema, pero todo esto se ubica en otro momento de la historia que ha quedado muy atrás y, por ende, no tiene mucha vigencia. A pesar de todo esto, disfruté mucho más esta película que las dos antes mencionadas del neorrealismo italiano simplemente porque tiene una trama más entrañable e interesante, además de que personalmente siento a los personajes más cercanos y completos, por lo cual es más fácil empatizar con ellos. El filme termina por retratar muy bien un estilo de vida, y cómo no si se trata de algo que su mismo director vivió.

8 de 10, la calificación más común (y cómoda) de este blog.

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4. Las Noches de Cabiria

Le notti di Cabiria. 1957

Federico Fellini

Otra joyita de la combinación Fellini-Masina-De Laurentiis

En un día como este, lluvioso y frío, y yo a punto de enfermarme ya sea a causa la linda madrugada del día de mi cumpleaños o de la escalada nocturna de ayer, lo mejor que me pudo pasar fue esta película. Pocos días después de esa revisión-presentación a mis amigos de “La Strada”, me toca ver este magnífico filme que tenía muchas ganas de checar y que también llegó a mi conocimiento gracias a la chica de Waxahachie, que tanto me recuerda a la esposa de Fellini…

En esta ocasión la historia abre con una magnífica secuencia donde Cabiria (Giulietta Masina) corre por un paraje natural-urbano con un supuesto novio. Ambos se muestran alegres y juguetones hasta que Cabiria se acerca a la orilla de un río y el hombre la empuja, haciendo que ella sea atrapada por la corriente de agua y casi se ahogue, pero antes de atacarla el hombre le roba la bolsa. ¡Vaya manera de presentar una historia! Fellini pone las cosas bien en claro desde el principio, tal como se usaba antes del mega-excesivo diseño de créditos iniciales.

Entonces a Cabiria la rescatan tres niños nadadores y la ayudan a revivir dos hombres más, pero al despertar, lejos de sentirse agradecida y debilitada, vuelve en sí molesta y desesperada por llegar a su casa para ver si su novio está ahí. Maria “Cabiria” Ceccarelli es un personaje interesantísimo y muy cómico, tanto como Gelsomina fue enternecedora e inocente. Nuevamente Fellini logra exponer con tintes cómicos muchos aspectos de una ruidosa, machista, altanera y agitada sociedad italiana mientras agrupa secuencias largas en donde coloca a su personaje en situaciones extrañas y diversas. Cabiria es una prostituta que intenta sobrevivir sola. Desconfiada, altanera, orgullosa, difícilmente se deja querer o cuidar y valora y presume su independencia por todo lo que le ha costado conseguirla. Cada vez me doy más cuenta de que como Giulietta Masina no hay otra, y su peculiar estilo de actuación dota de una dulzura y un interés increíble a un personaje histriónico y nuevamente cautivador, que termina por tocar el alma del espectador por lo trágica e increíblemente cíclica que resulta su historia. Principalmente por ella vale la pena ver esta película, pero hay muchas cosas más, así como escenas tan grandiosas como en la que Cabiria es hipnotizada o cuando ella descubre las intenciones de su nuevo esposo, además de la escena final que, además de ser bella, aclara al personaje después de haberle quitado todo.

En el guión participan tanto Tullio Pinelli (quien también participó en “La Strada” y “La Dolce Vita”) como, sorprendentemente, el también director y escritor Pier Paolo Pasolini. Se trata de uno de esos filmes de Fellini que pertenecen a cierta corriente más bien de añoranza y resultan más fáciles de ver ya que el director aún no se proyecta ni se chifla tanto.

9 de 10. Véanla, porque además mi “crítica” no le hace justicia.

A., que te recuperes pronto de tu pérdida…

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Prueba 14. La Strada

La Strada. 1954

Federico Fellini

El primer 10 de 10 del blog viene de la mano de Fellini

Esta película llegó a mis manos gracias a la misteriosa y talvez encantadora americana de apellido Wakeland, uno de los mejores apellidos que he conocido jamás. Fue un intercambio Fellini-Fellini, ya que yo le regalé una postal de “La Dolce Vita” y ella a cambio me dio un imán de “La Strada”. Al siguiente año, ya de regreso en México y después de estarla buscando en diferentes lugares, finalmente la encontré en una tienda a un ridículo precio, algo que suele pasarnos a los espectadores de las películas de arte.

Gelsomina Di Costanzo, qué hermoso y cautivador personaje y qué magníficamente está interpretado por Giulietta Masina, musa y esposa de Fellini. El oriundo de Chihuhuahua Anthony Quinn aparece como co-protagonista, interpretando magistralmente a Zampanò, un déspota y ultra-machista “artista” ambulante, que compra a Gelsomina por la cantidad de 10,000 liras, lo que convierte a ésta en una especie de ayudante esclavizada. Gelsomina es un personaje muy peculiar, la interpretación de Masina puede desconcertar a varias personas, los cambios de emociones en el rostro de la esposa de Fellini son tan instantáneos, que recuerdan más bien a la interpretación de un payaso, algo que está muy continuamente relacionado con la cinematografía de Fellini. Superada esta pequeña barrera inicial, se puede disfrutar de un personaje bellísimo, altamente emocional y repleto de carisma, además de enternecedor y triste. Por contraparte, Quinn aporta muchos elementos cómicos como parodia de hombre rudisisisímo, bruto y fuerte, con muchos detallitos muy ricos. Un personaje odioso muy, muy bien interpretado.

El guión es magistral, la historia transcurre a un paso moderado, presentándonos caricaturas graciosas que nos hacen sentir tristes a la vez, a través de los grandes y bellos ojos de Gelsomina. El personaje tiene su leit-motif, una simple línea en trompeta que compone Nino Rota, regalándonos una progresión de notas desgarradoras. Qué bonito es lo bonito, qué triste es lo triste y qué deleite escuchar el idioma italiano en la pantalla.

Otro personaje a destacar es un payaso chiflado grandiosamente interpretado por Richard Basehart (narrador de “El Auto Increíble”). Contraparte de Zampanò, el personaje también termina por ser odioso en ocasiones, pero tiene el toque de humanidad que el otro nunca quiere dejar entrever. De él sale la frase más bonita de la película, algo que talvez parece trivial, pero que ayuda a dar motivación al personaje de Gelsomina, la cara de alcachofa. Va algo así como: “Todo tiene un propósito. Hasta esta piedra tiene su propósito. No sé cual es, pero debe ser útil para algo. Porque si es inútil, entonces todo es inútil. ¡También las estrellas!”

Para mí, esta película y “La Dolce Vita” son las mejores obras de Fellini, pero aún me faltan algunas por descubrir, por lo que haré de “Las Noches de Cabiria” (también con Giulietta Masina), una de mis primeras críticas… Por último, decir que la película ganó el Óscar a Mejor Película Extranjera en 1957 y estuvo nominada a Mejor Guión Original, perdiendo ante “El Globo Rojo”, de Albert Lamorisse. Los únicos errores de este filme son de continuidad, hay cortes directos con claros errores, pero who cares? Grazie mille Terraveglia.

10 de 10.

A una semana de arrancar formalmente este proyecto, quiero dedicárselo a mi difunto abuelo Tito Calilla, quien murió hace un año. También escritor, es una de mis fuentes de inspiración y motivación para tratar de hacer bien las cosas.

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La música de cine

Es muy común que al pensar en música de cine, nos venga a la mente el nombre de John Williams. De acuerdo, es un tipo que ha hecho muy bien las cosas y sabe perfectamente cómo hacerse notar con la majestuosidad de sus composiciones orquestales. Qué sería de la escena donde por primera vez vimos un dinosaurio de verdad en la pantalla de cine sin la música de este señor. En ese entonces yo tenía por ahí de 9 ó 10 años y me encontraba extasiado en una de las dos salas de los cines que estaban en Plaza Fiesta, junto a la tienda esa de chucherías rockeras.

Debo decir que yo le entré a esto del cine al darme cuenta del increíble romance que sostienen actualmente la música y el cine, dos de mis más grandes pasiones, con ejemplos tan notorios como las sociedades Fellini-Rota, Lynch-Badalamenti, Nyman-Greenaway y Santaolalla-Iñárritu, por citar algunas. Creo que la película que me hizo cambiar mis aspiraciones de ser músico a ser cineasta fue “American Beauty”, al escuchar la voz de Kevin Spacey y la música triste e intimista de Thomas Newman mientras una bolsa de plástico danzaba por el aire.

Poco a poco he ido descubriendo pequeñas joyas de la música compuesta originalmente para el séptimo arte, y hoy, a escasos días de comenzar este proyecto oficialmente, me gustaría compartir unas pocas recomendaciones, enfocándome en el trabajo de los compositores que más me han regalado excelente música para darle soundtrack a mis noches, viajes y demás momentos importantes.

Enlistados según mi gusto, agrego también aplicaciones sugeridas para la música del compositor en cuestión (espero comentarios y sugerencias por favor):

MICHAEL NYMAN

Socio y cómplice del gran Peter Greenaway (en la que, para mí, es la mejor etapa de éste), prácticamente comenzaron sus carreras juntos, por allá de los 60’s. Si tuviera que definir la música que Nyman hace para Greenaway diría que ésta es constructivista, sin saber bien lo que significa el término, pero me gusta. La encuentro muy estructural, con mucho orden y progresiones. Me hace imaginarme travellings por construcciones y templos romanos y rusos…

Mi pieza favorita de él es “Water Dances – Stroking – Synchronising”, que aunque no está incluida en ninguna película, sigue la misma línea de lo que él hace para el director de películas como “El Cocinero, El Ladrón, Su Esposa y Su Amante” y “El Contrato del Dibujante”. Simplemente majestuosa.

Nyman es más conocido por su trabajo en el soundtrack de “El Piano”, de Jane Campion. Asimismo, algunas de las canciones que compuso para películas de Greenaway fueron utilizadas recientemente en el soundtrack del documental “Man On Wire”, con excelentes resultados.

Aplicaciones sugeridas: Pensar, caminar por el bosque, viaje en autobús con vistas interestantes, trabajar en algo que involucre creatividad y nada de estrés.

NINO ROTA

Conocido también por su trabajo en “El Padrino”, Nino Rota tuvo una larga sociedad con Federico Fellini, además de trabajar con Luchino Visconti un par de ocasiones.

La música de Rota para Fellini va por la línea de las películas de éste último, con un toque de elegancia, glamour y romance, a veces combinado con lo carnavalesco. La elección orquestal y de instrumentos es algo muy pero muy extraño. Batería, teclados sesenteros, guitarra y los ritmos de blues y rock n’ roll se pueden unir en cualquier momento con las trompetas, clarinetes y cuerdas. No es una música para cualquiera pero uy, qué bonita es y qué sentimientos de bienestar genera.

Una música a la que además le tengo mucho cariño, por varios motivos personales… Mis tracks favoritos son los temas de “La Dolce Vita”, “La Strada”, “Amarcord” y “Il Bidone”, pero hay mucho más por escuchar.

Aplicaciones sugeridas: Viaje a Roma solo o acompañado, viaje a cualquier parte de Italia, días calurosos en los que vayas en el coche acompañado de una linda mujer (u hombre según sea el caso), conduciendo en la carretera con lentes oscuros como Marcello Mastroianni.

ANGELO BADALAMENTI

Este tipo ha musicalizado todo lo que ha hecho David Lynch desde “Terciopelo Azul” hasta la fecha, con excepción de la (aquí me reservo el adjetivo hasta verla de nuevo) “Inland Empire”. Curiosamente, la música que le ha tocado componer para títulos como “Mulholland Drive”, “Lost Highway” y “Twin Peaks” incluye algo de música de orquesta, pero muchas veces fusiona ritmos antiguos, rock n’ roll sesentero, cool jazz, pads ambientales y voces etéreas de mujeres (con letras del mismo Lynch) generando con todos estos elementos la parte sonora de las denominadas atmósferas “lynchianas”.

Aplicaciones sugeridas: Muy diversas, dentro de las que caben conducir en la noche en la carretera y acordarse de “Lost Highway”, inauguraciones de exposiciones y eventos medio artsy. Para generar ambientes obscuros y algo inquietantes.

JOE HISAISHI

Joe Hisaishi es el aliado musical del gran maestro japonés Hayao Miyazaki, aunque también ha tenido notables participaciones en películas de uno de los personajes más extravagantes y bizarros de la industria cinematográfica japonesa, Takeshi Kitano.

La música de Joe Hisaishi, quien toma su nombre artístico de la traducción del nombre de Quincy Jones al japonés, es principalmente música bonita, tranquila, relajante. Mucho piano, cuerdas, violines piccicateados y demás instrumentos japoneses interpretando escalas tonales, variaciones y cadencias muy orientales, todo enfocado a crear una atmósfera bonita, pausada, para envolver historias que se dilatan en el tiempo y ponen en evidencia que los orientales tienen otro ritmo de vida.

Aplicaciones sugeridas: Practicar yoga, pensar, caminar por un lugar bonito y típico que no conoces, pueblear, dormir, salir de una leve depresión.

BRUNO COULAIS

Este francés se ganó estar en mi lista por dos sencillos motivos, de hecho, de lo poco que he escuchado de él hasta el momento: “Coraline” y “Microcosmos”. También hizo “Los Coristas”, pero el tipo de música que maneja en esa película no me llama tanto.

¿Cómo describir la música de “Coraline”? Completamente MÁGICA. La música es uno de los factores que hacen de esta película una experiencia tan ÚNICA. Así como se puede decir que esta película superó todo lo logrado en animación por Tim Burton, Coulais rebasa por mucho a Danny Elfman, aunque claro está que le debe a éste varias cosas. El soundtrack de “Microcosmos” flota por la misma línea: música bonita, que recuerda a canciones de cuna, con coros de niños. Me gustaría escuchas más de él pero es muy difícil dar con su música…

Aplicaciones sugeridas: Meditación, caminar por el parque de noche, dormir, recordar.

JAN A.P. KACZMAREK

Otro más al que agrego en esta lista sin conocerlo de fondo. Su trabajo en “Unfaithful”, de Adrian Lyne y con Richard Gere, Diane Lane y Olivier Martinez, le valió el aparecer aquí. Hay tres tracks en ese soundtrack que simplemente son perfectos… Es música muy tranquila, para escuchar en soledad. Fue, junto a otras canciones de la banda sonora de “Amor en tiempos de cólera”, lo que convirtió una buena tarde con mi amiga Juliana frente al picado y áspero mar de Almería con su sol picoso y áureo, en un momento intenso e inolvidable.

El otro trabajo que le conozco a este compositor polaco es “Finding Neverland”, de Marc Forster. La música de esta película es también muy bella, pero un poco menos sobresaliente y algo más típica.

Aplicaciones sugeridas: Recordar, dormir, pasear por el parque de día o de noche, pensar, trabajar.

AKIRA YAMAOKA

Todo fanático de Silent Hill y/o Metal Gear Solid debe ya conocer a este señor. Su participación en estos videojuegos es notoria, ya que también se involucra en la creación de atmósferas sonoras, algo que le suma al elemento del terror y al factor psicológico, algo que a mí, personalmente, me destruye cuando intento jugar Silent Hill. Definitivamente éste tipo es uno de los responsables de que los videojuegos hayan crecido considerablemente en la cuestión sonora y musical. En la película, además, participa como Productor ejecutivo.

Aplicaciones sugeridas: Caminar por el bosque de noche, con tan sólo una lámpara, inducir momentos para sentir terror y estar solo y deprimido.

Otros trabajos y/o compositores que no debes dejar de escuchar:

– “The Hours”, de Phillip Glass, quien también ha hecho “The Truman Show” y “Koyaanisqatsi”, entre tantas otras.

– “Cold Mountain”, con música original de Gabriel Yared, participaciones folkescas de Jack White y dos magníficos tracks de Alison Krauss.

– “El Señor de los Anillos”, con la imponente y majestuosa música de Howard Shore, perfecta para caminar por cualquier montaña tanto a pie como en coche.

– “American Beauty”, con música de Thomas Newman, alguien que lleva la música de cine en las venas.

– “Amélie”, de Yann Tiersen. Simplemente no se necesita decir nada más sobre este soundtrack.

– “La Misión”, de Ennio Morricone. Wow.

– El dúo francés Air tiene colaboraciones dignas de destacar con Sofia Coppola, específicamente en los filmes “The Virgin Suicides” y algo hay en “Lost in Translation”. La misma Sofia ha compilado muy buenas canciones también en “Marie Antoniette”.

– “Amor en Tiempos de Cólera”, con una muy destacada música de Ricardo Ochoa y Antonio Pinto, quienes combinan ritmos y géneros latinos en un soundtrack que se convierte en lo mejor de una película un tanto mediocre.

Por último, les comparto algo de mi propia creación, compuesto para el cortometraje “El Charco”, que dirige mi amigo Héctor Domínguez-Viguera.

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