Archivo de la etiqueta: Drama

249. Del Perdón al Olvido

Life During Wartime. 2009

Todd Solondz

Las mismas obsesiones, diez años después


Fui el día de ayer a la Cineteca y me la pasé muy bien. Mis palomitas, mi refresco y mi hotdog me costaron en total 45 pesos, y el boleto otros 40. Fuera de que las butacas no tienen para poner los vasos y la copia de la película por momentos mostraba cierto deterioro, todo lo demás fue bastante agradable, hasta la presencia de una chica hermosa en la sala, una desconocida que creo haber visto antes. Digo todo esto porque iba con la idea que ver un filme de Solondz es echar la mano al aire. Te puede tocar una película divertida como “Happiness” o una sumamente malviajante como “Palíndromos”.

Precisamente este filme retoma de cierta manera a los personajes que vimos en “Happiness” para perpetuar su sufrimiento un rato más, aunque de forma algo entretenida. El director sigue buscando el origen de su obsesión por la sexualidad (más específicamente el incesto y la pedofilia) y finalmente parece haberlo encontrado esta ocasión, dando en pantalla y a través de escenas fuertes, interesantes y hasta cierto punto graciosas, las explicaciones que pudieron faltar (o no) en sus filmes anteriores.

Este tipo de filmes de Solondz me recuerdan un poco tanto a cintas de Woody Allen por sus personajes obsesivos y la forma en que estos están presentados, otras de Noah Baumbach por casi los mismos motivos, aunque enfocado más bien a tramas familiares, y en el caso de “Life During Wartime”, a una de las obras maestras de los hermanos Coen, “A Serious Man”. Supongo que algo tendrá qué ver que todos son judíos.

“Life During Wartime” presenta un entramado familiar en el cual cada uno tiene certezas, miedos y obsesiones casi en la misma dosis. Está la madre que intenta proteger a su hijo del trauma que le puede generar a éste el saber que su padre es un pedófilo convicto, está la mujer frágil que se pone en pie de cañón con un novio exconvicto depresivo, pervertido y suicida, y finalmente está la escritora exitosa, paranoica y ególatra que se está follando a Keanu Reeves. Las tres hermanas intentan hacer sus vidas, hasta cierto punto aspirando a la normalidad, como el punto más alto al que pueden aspirar después de tantos años tormentosos llenos de malas decisiones.

Algunos personajes resultan muy molestos, seguramente a propósito. Pero el guión imprime varios momentos cargados de ingenio para la ironía, la parodia humana y la sátira social, que sin duda enriquecen mucho el filme y lo hacen algo digno de ver.

8 de 10.

Deja un comentario

Archivado bajo 8 de 10, Críticas

244. The American

The American. 2010

Anton Corbijn

Mucho estilo, poco contenido


El holandés Anton Corbijn es reconocido y adulado principalmente por su trabajo como director de videos musicales, entre los que se encuentran algunos cuantos de Depeche Mode, “One”, de U2, “Heart-Shaped Box”, de Nirvana, “Hero of the Day”, de Metallica, así como la primera versión de “My Friends”, de Red Hot Chili Peppers, y me parece que “The American” es su primer largometraje de ficción.

Si bien “The American” tiene un estilo europeo que la hace interesante, también esto en ocasiones parece una repetición o hasta copia de algunos trabajos de Jim Jarmusch (dígase “Limits of Control”), Stephen Frears (“The Hit”, por ejemplo) o Steven Soderbergh (“The Limey”). El resultado es un poco gris y carente de originalidad. Y no sé a ustedes, pero tras el año pasado yo quedé asqueado de ver a George Clooney, que estuvo en no sé cuántas películas, pero algo similar me pasó cuando Nicole Kidman, hace unos años, era el pan de todos los días.

“The American” es un poco la típica historia de un criminal que se quiere retirar pero acepta un último trabajo. Ya todos sabemos que no se va a salir con la suya. Ahora, el personaje recluido y aislado de Clooney, el cual éste interpreta decentemente, es casi lo suficientemente interesante (aunque asimismo predecible) como para mantener cierto interés por la trama, que también se apoya en una buena fotografía, locaciones remotas y por demás atractivas, así como un ritmo peculiar, pero que hoy por hoy se ha vuelto regla para cierto tipo de películas que intentan hacer thrillers de una manera un poco más “artística”.

Sé que virtualmente he destrozado esta película con mi crítica, pero la verdad es que talvez cayó en mal momento, en medio de filmes que me han cautivado muchísimo. De todas maneras, estoy seguro que los fans de este director estarían esperando más.

6 de 10.

2 comentarios

Archivado bajo 6 de 10, Críticas

241. The Fall

The Fall. 2006

Tarsem Singh

“Baraka” con elementos de ficción


Todo pintaba para un 10 de 10. Un comienzo espectacular con tomas en blanco y negro a cámara lenta, una fotografía impecable y repleta de arte, rodada en 18 diferentes países (algunos dicen que fueron 24) con locaciones impresionantes, un diseño de producción cuidado hasta el último detalle y, por último, presentada por Spike Jonze y David Fincher.

El hindú Tarsem Singh, quien había realizado previamente “The Cell” y que se ha hecho una fama dirigiendo videos musicales como “Losing My Religion”, de REM, y comerciales para Levi’s, Nike, MTV, NFL, Vodafone, Absolut, Mountain Dew, MasterCard, Coca-Cola, Gatorade, Pepsi, Audi y un largo etcétera de marcas poderosas, financió su película él mismo, aprovechando los viajes que tenía qué hacer para filmar spots en distintas partes del mundo y escogiendo sus proyectos según los que lo dejaran lo más cerca de la locación en la que quería filmar.

Contando con puros actores poco o nada conocidos, además de una niña rumana de 6 años que no sabía siquiera hablar inglés y tenía qué aprenderse sus líneas fonéticamente, Singh entrega una película conmovedora y visualmente perfecta, llena de arte y belleza sólo equiparables con la que uno encuentra en el documental “Baraka” (1992), con la que además comparte una ambiciosa labor de producción y un par de escenas muy parecidas. Para desgracia de todos, tanto los que participaron haciendo esta película como los que la vemos, en algún momento la trama se pierde y se diluye entre analogías del dolor y la autodestrucción del personaje principal, haciendo algunos trámites rumbo al clímax y desenlace un tanto tediosos…

La cinta está ambientada en un hospital en las afueras de Los Ángeles en los años 20’s. Allí, un doble de acrobacias se encuentra en cama producto de una escena que salió mal. Rotos sus huesos y roto su corazón por haber perdido a la mujer a la que amaba, encuentra en una inocente e imaginativa niña su aliada para buscar acabar con su miserable vida. A cambio de relatos fantásticos, la niña deberá conseguirle las drogas que necesita para acabar con su dolor…

Pues ya lo ven, hacer comerciales sí deja dinero, y mucho. Lástima que teniéndolo todo tan cerca para realizar una película perfecta, algo falló. Tampoco puedo evitar pensar que esta película tiene ciertos elementos parecidos a mi corto “El Problema”. Talvez debería demandar a Tarsem, jeje.

8 de 10 por esos 20 minutos que le sobran.

Deja un comentario

Archivado bajo 8 de 10, Críticas

239. Winter’s Bone

Winter’s Bone. 2010

Debra Granik

Magníficas actuaciones y reparto


Creo que las dos cosas más importantes que uno como director tiene qué tener a su disposición antes de comenzar a filmar cualquier cosa de ficción son un buen guión y buenos actores. La fotografía, el diseño de producción y otras cosas adicionales pueden ser simplificadas, reemplazadas, intencionalmente saboteadas o simplemente mal realizadas, pero si los dos elementos antes mencionados tienen la fuerza suficiente, la película terminará por triunfar. Con esto no quiero decir que en “Winter’s Bone” fallen los aspectos técnicos, pero la película parte de una base muy sólida con una cautivadora trama y unas actuaciones soberbias. Alguien hizo un magnífico trabajo de casting y selección de reparto.

Con su segundo largometraje, la norteamericana Debra Granik nos trae una interesante historia acerca de una joven de 17 años que tiene que trabajar para sostener a su familia mientras busca a su prófugo padre, quien tiene que presentarse en una audiencia en la corte, porque de otra manera perderán la casa en la que viven. El filme, basado en la novela homónima de Daniel Woodrell, está ambientado en un pequeño poblado de los Estados Unidos, una especie de Twin Peaks versión white-trash y plagado de laboratorios de metanfetaminas.

Con las recientes nominaciones a los Óscar, la película recibió nominaciones por Mejor Película, Mejor Guión Adaptado, Mejor Actriz Principal y Mejor Actor de Reparto, todas ellas muy merecidas, principalmente para Jennifer Lawrence. Los críticos no han hecho más que adular el filme, yo me enteré de su existencia porque alguien me lo recomendó en Twitter y no tenía expectativas acerca de él, así que me llevé una grata sorpresa, pero ni siquiera cercana a la que me llevé con ver “Catfish” un poco más tarde…

8 de 10.

1 comentario

Archivado bajo 8 de 10, Críticas

233. Sangre por Sangre

Blood In, Blood Out. 1993

Taylor Hackford

La película épica sobre mexicanos en Estados Unidos


Bien, pues finalmente vi esta película que mi vecino me había recomendado varias veces y lo tuve qué hacer de la manera en que él me dijo: doblada al español. El doblaje de “Sangre por Sangre” es quizá el peor y a la vez el mejor que he visto, la verdad no me arrepiento de haberla visto así. Ya que muchos personajes son de origen latino, en el doblaje y traducciones se hace un verdadero desmadre que ningún mexicano no puede evitar reírse por la mezcla de acentos, frases que suenan rarísimas y demás.

Con todo y todo, la cinta es para los chicanos y mexicanos del este de Los Ángeles lo que las cintas de Scorsese son para los inmigrantes italianos o lo que “Scarface” pudo haber sido para los cubanos exiliados en Miami, aunque desgraciadamente no tiene el nivel de factura de ninguna de éstas. “Sangre por sangre” habla de muchísimas cosas, como queriendo abarcar todos y cada uno de los temas y problemas inminentes a la migración, al racismo, a la violencia de pandillas, a tragedias en las familias, a los excesos en el arte, las drogas, la pelea por el honor y un largo, largo etcétera. Esto podría ser un error, pero de alguna manera la película se sale con la suya porque entre que es una cosa o es la otra se mantiene entretenido e interesado al espectador, sobre todo a través de unos personajes con arcos de transformación muy interesantes y dramáticos.

Basada en las experiencias reales del poeta y escritor Jimmy Santiago Baca, la cinta se centra en el personaje de Miklo (Damian Chapa) un americano rubio y de ojos azules de padre estadounidense y madre mexicana que por su mezcla no encuentra lugar en un entorno dominado por la guerra entre las pandillas Tres Puntos y Vatos Locos. Buscando probarse ante sus familiares y amigos, principalmente ante sus primos Cruz (Jesse Borrego, que le da un aire a Gael García Bernal) y Paco (Benjamin Bratt), Miklo mata casi accidentalmente al jefe de la pandilla rival en un enfrentamiento y va a prisión. Entonces la vida de cada uno de ellos toma rumbos muy distintos. Miklo sufre una radical e interesante transformación que lo lleva a colocarse como el jefe de una nueva y poderosa organización criminal (verdaderamente este personaje nos podría dar algunas pistas de cómo alguien llega a transformarse en un peligroso líder), mientras que Cruz se convierte en un artista con problemas de drogadicción y su hermano Paco en un destacado detective antinarcóticos de la policía. Un interesante discurso nos habla de la sangre y la hermandad más allá de los pecados y errores de cada uno, un dilema bastante difícil de sortear… Lo que alguna vez fuiste contra lo que crees que es correcto ser, por lo que siempre has luchado y lo que no puedes evitar ser si creces en un ambiente tan hostil.

Aunque a veces el exagerado drama presentado parece de telenovela, impresión ayudada por unas actuaciones regulares, este filme es emblemático, fuerte y sin duda representa la más cercana aproximación en el cine a la cultura chicana hasta el momento, razón suficiente para echarle un ojo.

8 de 10, ese.

1 comentario

Archivado bajo 8 de 10, Críticas

232. Twin Falls Idaho

Twin Falls Idaho. 1999

Michael Polish

One of a kind


Hace mucho que tenía curiosidad de ver esta película, supongo que algo me llamaba la atención del título porque realmente no sabía nada más de ella. Incluso, sinceramente cuando la renté, pensé que era de Gus Van Sant, y durante un buen rato de estarla viendo no se me dio la impresión de estar equivocado. El filme tiene en general esa cualidad que resulta de un ritmo pausado donde las acciones de personajes cansados, deprimidos y herméticos parecen más bien “no-acciones”, refiriéndome a que en ellos muchas veces es más lo que se dice con lo que no hacen que con lo que sí deciden hacer, algo que también suele verse en los filmes de Jim Jarmusch, por ejemplo.

Pero lo que me encontré finalmente cuando los créditos finales aparecieron fue mucho más interesante. Dos hermanos gemelos actúan como guionistas de la cinta que ellos mismos estelarizan y que uno de ellos dirige. Michael y Mark Polish interpretan a unos tímidos gemelos siameses que se encuentran recluidos en la habitación de un deprimente hotel en donde celebran su cumpleaños con un pastel y con la compañía de una prostituta, que primero huye al descubrir la condición de sus clientes pero luego regresa porque ha olvidado su bolso, y entonces es cautivada por la peculiar personalidad de estos personajes.

Por supuesto, la cinta se presta para plantear ciertas interrogantes naturales e inminentes al tema y cuando éstas llegan el guión las resuelve muy bien, sin llegar a ser cheesy. El espectador sabe que está viendo algo auténtico, y en gran parte de la película uno no sabe qué tan real es lo que se está presenciando (sobre todo en el tema de los actores). El guión sabe dosificar las acciones y los momentos para hacer en el instante justo las preguntas que todos tendríamos qué hacerle a unos siameses, y la filosofía y simbolismos que se manejan terminan de construir un filme interesante, aunque haya por ahí un par de analogías no sé si demasiado buscadas o demasiado simples, como la de los palillos chinos… El título de la película está basado en el lugar mostrado en la fotografía.

Los tres actores principales están geniales en sus personajes, aunque sobre todo destacan los gemelos Polish por la autenticidad, complicidad y expresividad que reflejan. Con un presupuesto de medio millón de dólares, creo que pueden estar muy contentos con los resultados de su filme, que sin duda los colocó en la mira de la industria cinematográfica independiente.

Desde entonces, Mark Polish sigue ayudando a su hermano con los guiones y apareciendo como actor en varios filmes, mientras que Michael está próximo a estrenar su sexta película como director, y su filmografía incluye los títulos “Northfork” y “The Astronaut Farmer”.

No sé por qué me está costando últimamente encontrar títulos en español para las críticas, a veces hay frases en inglés que pierden su fuerza al ser traducidas…

8 de 10.

Deja un comentario

Archivado bajo 8 de 10, Críticas

225. Pink Floyd The Wall

Pink Floyd The Wall. 1982

Alan Parker

El emblema de una generación (que otras también debemos disfrutar)


Las generaciones pasan dejando atrás modas, música, ideologías, quejas y preocupaciones. Algunas cosas permanecen en el sentimiento colectivo de las sociedades, como parte de la historia, y es esta una de las maneras en que las nuevas generaciones tienen un puente hacia el pasado aunque muchos años hayan transcurrido. Lo que Pink Floyd significó (y para muchos, sigue significando) y terminó de construir no podrá ser olvidado. En una sola película condensó los sentimientos y sensaciones de un país, de una sociedad, de una generación…

El filme tiene su origen incluso antes de que en 1979 se estrenara el disco homónimo. Con esa atención especial que el grupo siempre tuvo por las presentaciones en vivo (así como por tantas otras cosas más, debe decirse), se le encargaron una serie de animaciones al caricaturista inglés Gerald Scarfe para que estos sirvieran de visuales durante la nueva gira, las cuales, junto a cierto material de las presentaciones, deberían servir para conformar una película que sería protagonizada por el mismo genio ególatra Roger Waters. Fue entonces que Alan Parker, quien por aquel entonces había ya cosechado frutos con “Fame” y “Midnight Express”, se interesó por el proyecto y comenzó a escribir el guión de un filme más en forma, con la aprobación de Waters, por supuesto.

Tras una serie de pruebas de cámara, Parker decidió remover a Waters del papel principal (personaje que, estúpidamente, se llama Pink Floyd) y colocar ahí al músico de punk Bob Geldof, en parte responsable de la última presentación del grupo en el Live 8 de 2008, un evento realmente memorable por muchos motivos. Realizada en una etapa turbulenta hacia el interior del grupo en la cual incluso Waters logró remover al tecladista Richard Wright (que regresaría como músico bajo contrato luego de la salida del mismo Waters de la banda), resultaba obvio que también habría problemas con el filme, y esto sucedió cuando el creador, escritor y mente maestra detrás del álbum se fue 6 semanas de vacaciones para llegar y descubrir que Parker había cambiado muchas partes de la historia según su parecer. Finalmente fue David Gilmour quien le recordó a Waters que el resto de la banda también tenía derecho a votar sobre el material final.

Historia aparte, el material, una combinación de metraje filmado con Geldof en el cual hay muy poco diálogo y las geniales secciones animadas de Scarfe, encierra una gran cantidad de conceptos (principalmente negativos) de una sociedad y una época. La película tiene para todos y no deja títere con cabeza. Guerra, gobierno, sistema educativo, fascismo, racismo, violencia, la sexualidad como vehículo de control, el uso de drogas, sobreprotección materna, adulterio, la voracidad de la industria musical, el sistema judicial, el fanatismo, la sociedad inculpadora y un largo, largo etcétera, tan largo como las infinitas interpretaciones de lo que podría simbolizar “el muro”. Entre las letras de las canciones y las imágenes presentadas se presentan ideas que calan profundamente, centrándose en el dolor de un personaje a su vez víctima y victimario.

Definitivamente una película que recomiendo a cualquiera que no la haya visto, que tenga capacidad de entendimiento y que quiera apreciar las posibilidades que se pueden explorar con la música con ideas, no la mierda que hay en la radio. Pink Floyd es mi grupo favorito, y a mi parecer muchas de sus canciones alcanzan dimensiones divinas como ningún otro grupo lo ha logrado.

9 de 10.

3 comentarios

Archivado bajo 9 de 10, Críticas