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250. Exit Through the Gift Shop

Exit Through the Gift Shop. 2010

Banksy

Someone is trying to mess with our brains

Alguien está intentando joder con nuestra cabeza. Su nombre es Thierry Guetta, quien se hace llamar artísticamente “Mr. Brainwash”. Guetta es un francés que, a su llegada a Los Ángeles a finales de los 90’s, puso una tienda de antigüedades. Resulta que este peculiar personaje grababa todo con su cámara, más a manera de obsesión que de hobby, y así, casi por accidente, un día se vio convertido en el encargado registrar en video todo lo que ocurría en el mundo del arte urbano en el transcurso de varios años, con la excusa de estar, supuestamente, planeando hacer un documental con el material recabado.

Un buen día, y tras una larga espera, el más importante, reconocido y revolucionario artista urbano de todos los tiempos, el misterioso inglés que trabaja bajo el pseudónimo de Banksy y del cual muy pocos conocen su verdadera identidad* (por razones de seguridad, principalmente), llega a Los Ángeles, y el encargado de ayudarlo a pintar y colocar stencils, prints y demás por la ciudad es Thierry, todavía en su papel de documentalista. El resultado de tal relación lleva al francés a convertirse en artista luego de que como cineasta, según palabras del mismo Banksy, es pésimo. Sinceramente, tampoco el trabajo que a final de cuentas realiza el inglés tiene una forma demasiado fuera de lo común, y si no fuera por la presencia de éste mismo, así como los dilemas que plantea a través de los diferentes personajes que presenta, éste sería un documental más o menos común y corriente.

Lo verdaderamente interesante es que entre todo esto ha surgido inminentemente la teoría de que Thierry Guetta es un personaje falso, un alterego, una broma más de Banksy, cuya principal característica es ser transgresor. MBW o Mr. Brainwash representa todo lo que está mal en el arte, todo lo que puede estar mal las ideas básicas del arte urbano convirtiéndose en un producto de moda, fabricado en serie y vendido a precios de pieza única e irrepetible por variaciones mínimas y estúpidas, de ahí el excelente y acertado título del documental. Su éxito podría ser la broma más grande de la historia del arte, convirtiendo a Banksy en el Dalí de nuestros tiempos. ¿Estará intentando darnos una lección?

Los cinéfilos, medios especializados y demás gente relacionada con el séptimo arte se encuentran muy a la defensiva en relación a los documentales el día de hoy, tratando de desmentir historias como “Catfish” luego de que “I’m Still Here” engañara a unos cuantos. Yo creo que Banksy está detrás de todo esto, así que tiene todo mi respeto y admiración por este y muchos motivos más. En el cine, como en el arte, no existe tal cosa de “no hagas nada buenoo que parezca malo ni nada malo que parezca bueno”.

9 de 10.

* Su verdadero nombre, según diversas fuerntes, es Robin Gunningham. Hace unos días, su verdadera identidad estaba siendo subastada en eBay hasta que la compañía removió la oferta, que había llegado al límite de $999,999 dólares.

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247. Metallica: Some Kind of Monster

Some Kind of Monster. 2004

Joe Berlinger, Bruce Sinofsky

Las oscuras entrañas del monstruo del metal


Hace mucho que no sentía lo que sentí al ver este documental. Hace años que no escuchaba Metallica, y con la edad la música que ha llegado a mi vida poco a poco se ha vuelto más tranquila, calmada, reflexiva o, en otros casos, más avocado hacia lo electrónico e Indie. Pero alguna vez fui muy fan de esta emblemática y legendaria agrupación, tocaba sus canciones, compraba sus videos, batallaba en intentar aprenderme sus solos y demás. Por eso, al ver “Some Kind of Monster” con un buen sistema surround (es importante escucharlo bien, pues) mi fuero interno se llenó de una energía que sólo puede brindarme cierto tipo de música, y que había olvidado.

Por allá de 1994, un par de documentalistas lograron obtener licencia por parte de Metallica para usar sus canciones en un filme sobre unos jóvenes que habían sido acusados de asesinatos, siendo ésta la primera vez que el grupo permitía este tipo de uso para su música. 10 años después, los mismos cineastas estrenarían el resultado de horas, días y meses de disección y estudio del monstruo del metal, el cual pasaba por, quizás, la más fuerte de sus crisis, tras la salida del bajista Jason Newsted. El grupo tuvo que someterse, a recomendación de su disquera, a una especie de terapia grupal buscando una “rehabilitación”, ya que ya ni siquiera disfrutan tocar juntos y la nueva dinámica que han decidido seguir para la composición de su nuevo disco parece estar generando más tensiones que resultados.

Poco a poco, la personalidad de cada quien va saliendo a flote mientras individual o grupalmente afrontan problemas desde falta de creatividad hasta el alcoholismo del vocalista James Hetfield (motivo principal por el que la grabación del álbum tuvo qué suspenderse momentáneamente), problemas de logística, de egos, de pelea por el control de la banda, de tedio, de perder a su bajista y hasta aquella pelea que el grupo, liderado por Lars Ulrich, tuvo contra Napster. El documental, y la terapia misma, eventualmente los lleva a replantear Metallica, y en el proceso se hace un recuento de todo lo que el grupo ha vivido durante su existencia, hasta el momento en el que Ulrich se encara, después de muchos años, con el exguitarrista Dave Mustaine, fundador de Megadeth. A final de cuentas, la vorágine generada por la presión de pertenecer a un grupo de semejante envergadura parece hacer mella en todos y cada uno de ellos, pero principalmente en Hetfield, que específicamente dice sentirse drenado completamente por las consecuencias inminentes de pertenecer a Metallica.

El documental tiene momentos muy fuertes, potentes, llenos de energía, ira y emociones básicas en estados puros. El estar ahí adentro presenciándolo todo es sorprendente, y no por nada se planteó varias veces la idea de cancelar el proyecto del documental, pues la línea de la intimidad está totalmente borrada, algo que, sin duda, para los espectadores, resulta lo más interesante del filme.

9 de 10.

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240. Catfish

Catfish. 2010

Henry Joost, Ariel Schulman

Si todavía no ves esta película, no sé qué estás haciendo con tu vida


No sé ni por dónde empezar a hablarles de este documental. Mi experiencia al verlo fue equiparable a haberme subido a una montaña rusa. Literalmente me dejó boquiabierto unas 4 ó 5 veces, principalmente en el último cuarto del filme. WOW.

“Catfish” presenta a Nev Schulman, un fotógrafo neoyorquino que se hace amigo de Abby, una niña en Michigan que tiene un aparente don para la pintura y se encarga de convertir en óleos y acuarelas las fotografías que Nev le manda. Así comienza una amistad que poco a poco también toca a la madre de Abby, Angela, y a Megan, su media-hermana, con la cual Nev comienza una relación a distancia que en un principio suena muy emocionante y bonita. El filme entonces comienza como algo muy pequeño, una documentación sin pretensiones del progreso de una amistad y de un noviazgo. Conforme a las mentiras que muchos imaginarían llegar con cualquier relación de este tipo llegan los enigmas y cuando el telón finalmente se cae aparecen las verdaderas SORPRESAS, mismas que, por supuesto, no pienso develar, o les arruinaría enteramente la película a quien aún no la ha visto.

Como es de esperarse, mucha gente cuestiona la veracidad de los hechos presentados y con ello la increíble suerte de los cineastas para dar con una historia tan peculiar y, sobre todo, con un personaje tan pero tan jodido y a la vez conmovedor, supongo también que muchos estarán a la defensiva luego de ver casos como el de “I’m Still Here”. Se vale dudar.

Muy pocas veces en la historia del cine, una película o un documental trasciende tan íntima y personalmente a los involucrados en él. El hecho de ponerse a pie de cañón como materia prima en una especie de “EDtv” o “The Truman Show” real y exponerse a presentarse como sujeto en una confusa y potencialmente arriesgada investigación es ya motivo de respeto por parte de cualquier espectador. Sean cuales sean las posibles razones verdaderas para hacer este documental, o si realmente fue algo espontáneo que se convirtió en un profundo estudio de personalidad de una persona solitaria y con un caso de múltiple personalidad virtual, el resultado es magnífico. Por supuesto que sí importa si el material es verídico o no, y a pesar de todas las cosas que se argumentan en la web yo creo que al menos un 90% del metraje es presentando tal y como sucedió, así que no hay qué tratarle de restar valor a las cosas, sin duda la suerte es una gran aliada de los documentalistas, de todos sin excepción.

Puntos extra por la forma tan actual de presentar las tomas, apoyados con elementos virtuales como Google Maps, Facebook, YouTube y aparatos celulares, recursos que encajan perfectamente en la historia.

“Catfish” me dejó perplejo, conmovido y satisfecho, todo en grandes cantidades. Un completo y redondo 10 de 10.

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237. La Corporación

The Corporation. 2003

Mark Achbar, Jennifer Abbott

Todos los problemas del mundo moderno en un solo documental


Hacer un documental redondo y completo es muy difícil, sobre todo mientras más grandes sean los temas a tratar. Un buen documental debería exponer de la manera más objetiva posible las problemáticas que sus autores hayan considerado importantes y de ahí presentar opiniones distintas y opuestas así como los datos duros relevantes que lleven hacia una conclusión, preferentemente positiva, de la situación planteada.

“The Corporation” intenta, ya desde su portada, linchar a un poderosísimo enemigo de muchas cabezas, quizás la verdadera bestia del Apocalipsis que llevará a que este planeta tenga un desenlace terrible. El documental de Mark Achbar y Jennifer Abbott tiene un propósito muy claro, y en 145 minutos se dedica a exponer el abanico de actitudes negativas que las corporaciones tienen para con los demás y su entorno, exponiéndolos, punto por punto y a manera de examen psicológico, como unos verdaderos sociopatas.

Empresas americanas colaborando en las operaciones de los Nazis, gigantescos complots en la industria de los alimentos para engañar a los consumidores que pueden estar adquiriendo productos dañinos a su salud, televisoras que descaradamente editan sus noticias, gobiernos latinoamericanos sometidos a un modelo de inversión extranjera diseñado como un método moderno de esclavitud, tremendos daños ecológicos provocados por una falta de conciencia por parte de las organizaciones, leyes y reformas que han equivocado el rumbo de una manera talvez incorregible… Todos estos y algunos temas más son tratados en este documental, presentados de una manera muy clara. Pero el que mucho abarca poco aprieta y los realizadores fallan en presentar entrevistas que aporten posibles salidas o soluciones al declive de nuestro mundo, que parece condenado a la autodestrucción, por lo que creo que este documental debería tener una secuela más propositiva.

Por cada documental como “The Corporation”, hay un comercial de Coca-Cola que nos hace volver a creer.

7 de 10.

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234. Good Hair

Good Hair. 2009

Jeff Stilson

El cabello de las afroamericanas… ¿Suficiente tema para un documental?


Probablemente a ninguno de nosotros se nos hubiera ocurrido hacer un documental sobre el cabello de las mujeres afroamericanas, es más, apuesto a que muchos ni siquiera lo consideraríamos un tema relevante. Talvez por eso mismo me decidí a rentar esta película, además de para ver qué tan capaz sería el comediante Chris Rock para presentar un documental.

Aunque Rock intenta hacer personal el tema argumentando que su preocupación por él nació una vez que su hija de 5 años le preguntó que por qué ella no tenía buen cabello, la verdad es que eso suena a bullshit, y se me hace incluso más probable que el comediante se haya robado la idea del documental “Nappy Roots: A Journey Through Black Hair-itage”, de Regina Kimbell, que eventualmente demandó a Chris Rock Productions por la similitud en temáticas, toda vez que Kimbell argumenta haber mostrado su película a Rock en 2007.

Chris Rock es uno de los actores cómicos de raza negra que menos me impresiona, aunque me parece que sus shows de stand-up comedy son mejores que sus participaciones en filmes. Su destreza como documentalista o entrevistador es bastante cuestionable, pues se sabe muy de antemano cual es la frase exacta que quiere que diga su interlocutor y el camino para llegar a tal respuesta es bastante obvio, aún así, su fama y simpatía le ayudan a obtener fácilmente la complicidad de quien sea, algo que sirve para obtener información privilegiada y de primera mano.

El comediante viaja por distintas partes de Estados Unidos entrevistándose con peluqueros famosos, mujeres de raza negra obsesionadas por tener un cabello liso y largo como el de las chicas de raza blanca, empresarios de productos para el cabello, artistas, científicos y hasta el activista Al Sharpton. Algunos personajes son más relevantes que otros que sólo sirven para intentar agregar algo de comicidad. En una pequeña parte del documental, Rock viaja a La India para ver de dónde proviene el cabello que después las mujeres afroamericanas se ponen como extensiones o pelucas.

Lo que definitivamente le sube puntos a un documental bastante flojo y sin mucha propuesta es la sorpresiva relevancia que toma el tema, con un giro inesperado (e insospechado por todos los que somos ajenos a esta cultura) hacia varios asuntos importantes como la obsesión por ser diferente, el que una sociedad no se acepte tal y como es, así como los 9 billones de dólares que los afroamericanos se gastan anualmente en su cabello y lo peligroso que los productos que se aplican pueden ser. Además, se pone en evidencia el contraste entre las sociedades, principalmente entre una cultura afroamericana muy presionada por verse bien (o intentar verse bien según sus estándares) todo el tiempo y otra hindú que se rasura el cabello como ofrenda hacia los dioses. God likes hair…

Como dice Rock hacia el final del documental, lo importante no es lo que tienes encima de la cabeza sino lo que hay dentro de ella, y ahí cada cultura tenemos nuestra ración de mierda.

6 de 10. Not good enough.

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161. Vals con Bashir

Waltz with Bashir (Vals Im Bashir). 2008

Ari Folman

Documental animado israelí… Say what?


“Vals con Bashir” es una película un tanto difícil de describir, principalmente por la particularidad de elementos conjugados en la creación de la misma. Se trata nada más y nada menos que de un documental animado sobre la Guerra del Líbano de 1982 y es la primera película animada que se produce en Israel desde hace más de 45 años.

A manera de exorcismo y curación, el israelí Ari Folman presenta una historia sobre una búsqueda para recuperar su memoria, pues su mente ha bloqueado por completo momentos importantes tanto de lo que aconteció en la Guerra, como su propia participación en ella. Accionado por el relato de un extraño sueño de un compañero de unidad suyo, el cineasta viaja a varias ciudades europeas para entrevistarse con otros personajes que también estuvieron en el frente con él, para encontrar que muchos de ellos parecen haber bloqueado sus memorias.

A través de flashblacks, el documental va mostrando escenas de guerra que rayan en lo inverosímil (esto aunado a una estética extraña que parece ser parte de un sueño o alucinación), a la vez que el personaje recupera su memoria, revelando el terror y la inexperiencia de los soldados de su unidad, así como la forma en que el conflicto genera cambios radicales y trastornos en ellos.

Definitivamente no es filme fácil de ver, pero los logros y propuestas técnicas del mismo bastan para que éste resulte llamativo, por lo demás, se trata de un ejercicio introspectivo interesante que trata un tema muy complicado. Y qué impacto al final, cuando se vuelve a la realidad con aquellas terroríficas imágenes de la guerra, con las que el director nos recuerda que, a pesar de que hayamos estado viendo dibujos animados durante 90 minutos, todo aquello es verídico.

8 de 10.

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59. Spellbound

Spellbound. 2002

Jeffrey Blitz

Un documental normalito con entrevistados muy poco normalitos

Hace unos meses compré el libro “Making Documentary Films and Videos”, de Barry Hampe. En él, el autor hablaba recurrentemente sobre algunos documentales, haciendo referencias de lo que estaba bien y lo que estaba mal en ellos, citando ejemplos y demás, como es de esperarse de cualquier libro algo pedagógico… El caso es que el tipo mencionaba en varias ocasiones este documental, “Spellbound”, situándolo como un buen logro en documentales de observación, y desde ese entonces me quedé con el nombre hasta encontrarlo hace unos días en Videodromo.

En realidad, en cuestión de técnica, narrativa, edición y demás aspectos más bien de realización el documental realmente aporta muy poco o casi nada al género, pero lo interesante de él se encuentra entre la temática y los personajes entrevistados: 8 niños de diferentes partes de los Estados Unidos (y de diferentes orígenes también) que concursan en el Concurso Nacional de Deletreo de 1999, un evento que, al parecer, es de gran relevancia en el país del norte y despierta mucha pasión entre los concursantes y sus familiares, también incluidos dentro de las entrevistas.

Neil Kadakia, Emily Stagg, Ashley White, April DeGideo, Harry Altman, Nupur Lala, Ted Brighman y Angela Arenivar, ésta última de ascendencia mexicana, son los concursantes entrevistados por el director Jeffrey Blitz, que quién sabe cómo le hizo para tener dentro de sus aspirantes al ganador del certamen. En realidad, gran parte del peso del filme recae en estos personajes y sus familias, que se presentan a cámara con todas sus locuras, excentricidades, inseguridades y demás, relatando sus anhelos de resultar vencedores en tan curiosa competencia. Conforme va avanzando el metraje y nos metemos de lleno al juego, la cinta va mostrando lo difícil y lo pesado que es para estos niños soportar las expectativas vertidas en ellas por sus familiares, y con los jueces dictándoles palabra imposible tras palabra imposible, la tensión está ahí.

7 de 10. Si bien a mí me agradó, yo no la hubiera colocado como uno de los 5 mejores documentales de todos los tiempos, como lo hizo la Asociación Internacional de Documentales. En fin…

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