Archivo de la etiqueta: David Lynch

113. Lumière and Company

Lumière et Cie. 1995

Varios directores

Interesante ejercicio de memoria

Si no estuviera plagada de entrevistas a directores pretenciosos y chiflados, este experimento situado entre un filme omnibus (cortos de varios directores) y documental sería muchísimo más interesante, pero los franceses, que aquí abundan como directores invitados (por una cuestión lógica supongo, pues el cinematógrafo fue inventado en Francia), tienen la boca muy floja y el cerebro demasiado atrofiado con tanta palabrería que han escuchado y aquí repiten.

A la par de presentar lo que 40 diferentes directores (12 de ellos franceses) pueden hacer con el aparato inventado por los hermanos Lumière hace más de 115 años y que significó el nacimiento del cine, se plantea un footage con entrevistas a estos directores, a los cuales se les plantean las tres siguientes preguntas: 1) “¿Por qué aceptaste trabajar con la cámara de los Lumiére?”, 2) “¿Por qué haces cine?”, y 3) “¿Crees que el cine es mortal?”. Algunos directores claramente no necesitan hacerse los incomprensibles, y otros que realmente sí lo son se notan auténticos, pero el resto apesta a bluff, egocentrismo y “merde” en francés, con respuestas que no llevan a absolutamente nada, mugrero puro.

A los realizadores se les plantean también 3 reglas, confinados a las mismas limitaciones con las que los primeros cineastas, que en principio sólo se dedicaron a hacer postales filmadas de distintos lugares, se vieron enfrentados: 1) el filme debe durar 52 segundos (o lo que es lo mismo, lo que duraba el rollo de película que cabía en el cinematógrafo), 2) no hay sonido sincrónico, y 3) sólo tienen 3 tomas para lograr el resultado.

Todo mundo parece concordar en que David Lynch es el que más se esforzó en su ejercicio, entregando una pieza compleja tanto en realización como, evidentemente, en lectura, de ciencia ficción serie B. Es, sin duda, el mejor de los segmentos, pero también destacan algunas piezas muy bonitas, bien cuidadas y románticas, de sensibilidad europea, como las de Claude Lelouch y Nadine Trintignant (no pude encontrar el video en Internet, pero es el que es filmado en el Louvre).

Abundan segmentos en los cuales los cineastas buscan mirarse en el espejo, haciendo una reflexión acerca de su oficio y la historia de éste. El de Lelouch entra dentro de esta descripción y lo hace magníficamente. John Boorman visita el set en donde se filma “Michael Collins”, con Liam Neeson y sus co-estrellas viendo a cámara, interesados y curiosos. La gran mayoría de los otros segmentos que intentan echar una mirada hacia dentro del cine son poco interesantes y demasiado obvios o simplones.

Abbas Kiarostami presenta un segmento interesante, pero el iraní hace algo de trampa porque para interpretar la imagen es indispensable el sonido. El de Lucian Pintille también resulta atractivo, sin intentar de más con el metraje que se tiene. Zhang Yimou también destaca los contrastes de su cultura de una forma graciosa y divertida, situando su corto en la Muralla China. Spike Lee repite algo que ya se había visto en los primeros años del cine: filmar la cara de un bebé (en este caso su hija). Y de Bigas Luna sólo puedo decir que se me hace un degenerado que sólo hace cine para filmar desnudas a la mínima provocación. Este tipo apesta.

7 de 10 principalmente por el interés que despierta este experimento. Me gustaría ver a mucha otra gente a cargo de los segmentos.

Deja un comentario

Archivado bajo 7 de 10, Críticas

95. Lost Highway

Lost Highway. 1997

David Lynch

Fuera de mi top 5

“Lost Highway” estaba en mi top 5 de películas de todos los tiempos. Fui a rentarla para presentársela a alguien y, tras verla de nuevo, encuentro que mi furor por esta película ha disminuido muchísimo con el tiempo, así como lo que alguna vez me pasó, talvez, con el cine de Stanley Kubrick.

“Lost Highway” o “El Lado Oscuro del Camino” sigue siendo una película grandiosa, potente, misteriosa y parcialmente indescifrable. Inspirado inconscientemente en el famoso y controversial juicio de O.J. Simpson, según reveló hace algunos años, Lynch, quien co-escribió el guión con Barry Gifford, presenta una historia de Fred Madison, un saxofonista de jazz con aparente disfunción eréctil y una esposa demasiado enigmática, sexy y posiblemente infiel, o al menos esto es desde la paranoia de su marido. Impresionante cómo la trama continúa a un ritmo muy extraño que hace pensar que uno lleva menos metraje, pero al ver los dígitos en el DVD ya ha pasado casi la hora de filme. Unos extraños videos comienzan a aparecer fuera de la casa, perturbando a la pareja. Cuando llegan los detectives de la policía, Fred les dice que a él le gusta recordar las cosas a su manera, razón por la cual no poseen una cámara de video.

Luego, así como en “La Metamorfosis” de Kafka de pronto un hombre despierta convertido en un insecto, en el filme de Lynch, abanderado del surrealismo moderno ahora mutado en terror y misterio, Fred Madison se convierte en Pete Dayton, un mecánico de 24 años, de la noche a la mañana, causando el desconcierto tanto de personajes como de espectadores. Talvez aquí tenga algo de sentido revisar las influencias de Lynch, entre las cuales, por supuesto, se encuentra Luis Buñuel. El realizador español culminó su carrera con la fantástica “Ese Obscuro Objeto del Deseo”, en la cual hace uso de dos actrices diferentes para interpretar al mismo personaje, representando dos aspectos de la personalidad de Conchita, aquella “Lolita” que traía loco al personaje de Fernando Rey. Probablemente aquel filme haya permeado de alguna manera en el guión de Lynch y Gifford, quienes presentan una mutación/reemplazo sin dar explicación alguna, algo que no debería causar demasiado conflicto en los que conocen ya la obra del director, dígase especialmente “Mulholland Dr.”, “Eraserhead”, “Blue Velvet” o la serie “Twin Peaks”. Aquí voy a plantear que no sé qué influencia recíproca puedan tener los filmes de Lynch en la saga de videojuegos “Silent Hill”, a ver si alguien quiere comentar al respecto…

Para mí, ver de nuevo esta película fue así como una pequeña revelación. Obviamente no soy el mismo que cuando la vi por última vez, y en esta ocasión la encontré un poco (sólo un poco) afectada por el tiempo, pasada de época. El discurso y las sensaciones que nos llegan a través de las bellas y/o desconcertantes imágenes que el director plantea siguen siendo potentes, únicas e increíbles. Lynch sabe plantear ciertas escenas con sus diálogos y pausas para crear tensión y misterio en cualquier circunstancia, además de presentar personajes perturbadores como los interpretados por Robert Loggia (Mr. Eddy o Dick Laurent) y Robert Blake (el hombre misterioso, mi personaje favorito), éste último, curiosamente, también fue a juicio tras haber asesinado a su esposa (luego fue absuelto).

Las actuaciones nunca han sido un gran reto para el realizador, que además utiliza arquetipos en los que basa a la mayoría de sus personajes. Bill Pullman y Patricia Arquette cumplen interpretando uno de los mejores papeles de sus respectivas carreras. No podría faltar Jack Nance, aquel actor no demasiado bueno pero que continuamente apareció en filmes (y series de televisión) de Lynch y que interpretara a Henry Spencer en “Eraserhead”. Y como es costumbre, el director utiliza para papeles secundarios o cameos a ciertos músicos, en este caso tratándose nada más y nada menos que de Marilyn Manson y Jeordie White (mejor conocido como Twiggy Ramirez). Ambos también aparecen en el soundtrack junto a Smashing Pumpkins, Lou Reed, Rammstein y Trent Reznor, algo que, por cierto, hace sentir por momentos al filme un tanto noventero y con testosterona de sobra. Cabe decir que fue precisamente a través de este soundtrack que llegué a conocer la obra de Lynch, hace un buen de años.

8 de 10. Ha caído unos cuantos peldaños talvez por verla unas cuantas veces ya. Aún así, material obligado de estudio.

2 comentarios

Archivado bajo 8 de 10, Críticas

Something To Love: Jesper Just

Lamento tanto no haber comprado nada de Jesper Just cuando vi su exposición titulada “It Will All End in Tears”, hace un poco más de un par de años en Madrid. Llegamos a La Casa Encendida por mera casualidad un amigo ecuatoriano también fotógrafo y yo, en el único día que nos organizamos para salir a tomar fotos por la ciudad. En Madrid, con tan sólo caminar, te encontrabas muchas veces cosas interesantísimas. Si conocer la fotografía de Ellen Kooi me dejó gratamente impresionado, ver los cortometrajes de Jesper Just fue estremecedor.

Más que un realizador de cine, un artista visual. Originario de Copenhagen, nacido en el 74. Su obra es siempre audiovisual, con narrativa, aunque sea algo extraña. No se trata de instalaciones abstractas ni loops incesantes conceptuales. En realidad, cuando entré en aquellas salas oscuras no sabía lo que me esperaba, y fui afectado por las imágenes presentadas. Aunque es un tanto difícil para mí recordar correctamente lo que vi hace un par de años, en mi memoria se quedaron grabadas varias imágenes de sus cortometrajes, muy potentes, muy bellas y estéticas, surrealistas, satíricas y poderosas.

El primero que vi fue uno donde unos hombres se suben a una azotea donde hay una vieja y grande estructura de anuncio luminoso que ya no se utiliza. Llegan uno a uno y se van subiendo sobre la estructura. Todos se ven tristes y, aparentemente, al borde del suicidio. Luego comienzan a cantar en coro. En otro, un hombre de edad avanzada y el que parece ser su hijo, están en un coche dentro del vacío estacionamiento de un edificio moderno. El joven desciende del vehículo y desaparece al entrar en un elevador. El hombre viejo, que ahora parece sentirse atraído por el joven, también baja del coche, siguiendo a esto con una expresión de preocupación terrible en su rostro. Al llegar al elevador, éste se abre y revela al joven besándose con una hermosísima chica rubia de estándares de belleza de los 50’s. Ambos giran mientras se besan, como flotando en cámara lenta. El viejo, visiblemente afectado, derrama una lágrima. Un hombre camina por un valle lleno de espigas. A lo lejos ve el remolque de un trailer. Al entrar en él, se encuentra en un amplio y oscuro viejo teatro, y de repente, sobre el escenario un travesti comienza a cantar una canción que ahora no puedo recordar. Esto es sólo por mencionar algunos…

Será fácil ver la relación entre David Lynch y Jesper Just. Curiosamente, el primero cambió (por desgracia) a video cuando el segundo pasó del video al cine, dígase 8, 16 ó 35mm. Existe mucha similitud en sus cargadas atmósferas y la rareza de sus personajes. Con ritmos pausados que invitan mucho al misterio, Just nos coloca en situaciones un tanto normales en apariencia, pero tal y como Lynch, falta esperar unos segundos o rascarle tantito para descubrir que en realidad algo está mal, aunque no esté claro qué pero se intuye. Incluso la canción que interpreta Rebekah del Rio en el Club Silencio también se canta en “No Man is an Island II”.

Elementos de film noir, surrealismo, filmes de misterio y clichés hollywoodenses se fusionan para crear un arte visual y narrativo en una forma pura, que realmente recomiendo 100%. Los trabajos de Jesper Just se sienten como algo de otro mundo…

Desgraciadamente es muy pero muy difícil encontrar su trabajo, e imposible adquirirlo. Yo lo intenté hasta en Amoeba Music dizque la mejor tienda para comprar música y películas en Los Ángeles y nada de nada… En Amazon venden un par de libros acerca de sus exhibiciones y su trabajo pero ningún DVD. Lastimosamente, sólo nos queda ver lo poquito que hay en YouTube o Vimeo, que es poco. Ojalá alguien que tenga injerencia en alguna galería, museo o lo que sea lea esto y considere traerlo a México.

Sin más, y aunque no me gusta poner cosas de YouTube (en este caso sí amerita), aquí los videos para los interesados. Ojalá no los quiten.

Something to Love (2005)

Bliss and Heaven (2004)

The Sweetest Embrace of All (2004)

A Vicious Undertow (2007)

No Man is an Island II (2004)

Haz click aquí para ver la página web oficial de Jesper Just.

Deja un comentario

Archivado bajo Artículos especiales

1. Mulholland Drive

Mulholland Dr. 2001

David Lynch

Empiezo el reto de las 365 críticas con mi película favorita

Bueno, la verdad es que me viene muy bien entre celebraciones y festejos empezar con esta película, principalmente porque considero que a estas alturas y tras haberla visto unas 10 ó 15 veces ya puedo al menos hablar de ella sin necesidad de verla otra vez, algo que me beneficia mucho por cuestiones de tiempo. Además, quería empezar el reto de los 365 días con esta película por la razón más obvia: es mi película favorita. Se la he presentado a toda novia que he tenido (no que hayan sido demasiadas) desde que la vi en 2001 ó 2002, además de unos cuantos amigos y unos pocos familiares que se dejan recomendar.

Como todo fan de esta película, que no somos pocos, he discutido y leído del posible significado de este gran rompecabezas, llegando a la conclusión de que no se trata de una película que busque darse a entender, sino que según la filosofía de su creador, es más un filme de sensaciones que de trama. Y vaya que, al menos en mí, “Sueños, Misterios y Secretos” (otro LAMENTABLE título en español) logra emocionarme, inquietarme, intrigarme, perturbarme y demás. En serio me es muy difícil saber con qué empezar. La historia presenta a una mujer en problemas, una constante en Lynch y de hecho convertido ya en tagline de “Inland Empire”.

En una noche muy oscura, un auto circula por la famosa calle de Los Ángeles Mulholland Drive (chin que no pude ir) con esta mujer a bordo. Un accidente provoca que la mujer pierda el conocimiento y también la memoria, haciéndola deambular hasta llegar a una tranquila calle de departamentos. A uno de ellos llega la inocente, ingenua y encantadora Betty, una aspirante a actriz con el sueño de triunfar en Hollywood, a la cual su famosa tía también actriz le ha prestado el departamento mientras filma una película en otra ciudad. Para sorpresa de Betty, la mujer del accidente se encuentra bañándose en el departamento de su tía, creando una confusión (una de tantas pues). Betty decide ayudar a Rita, el nombre que adopta la mujer, a recuperar la memoria y esto sirve como motor de una historia de amor, engaños, asesinatos, sueños, misterios y secretos. La verdad fue una mala descripción de los acontecimientos, pero para qué contar una película si la debes ver.

“Mulholland Dr.” contiene tantas escenas que rayan en la perfección, tanto en ejecución como en drama y narrativa. Concretamente, está mi secuencia favorita de todos los tiempos en el cine, que empieza desde el acto de amor lésbico hasta que la cajita azul cae al suelo, abriendo paso a la segunda parte de la película, pasando por la mag-ní-fi-ca escena en el Club Silencio. Poderosísima, inquietante e irrepetible. Por igual, nos encontramos escenas memorables como aquella terrorífica que toma lugar dentro y fuera del Winkie’s, que logra colocar al espectador en una posición tan angustiosa a plena luz de día y en el estacionamiento de un aparentemente inofensivo diner americano. Asimismo, está la secuencia medio chuscona de un asesino que entra a robar un pequeño libro negro, aparentemente una agenda telefónica, y termina haciendo un reverendo desmadre error tras error.

Otras escenas a destacar son las que toman lugar en las pequeñas vecindades, un microcosmos que se traduce como aquellos pueblos aparentemente quietos donde a Lynch le gusta situar sus perturbadoras y algo enfermas historias, entre esas escenas está la de la adivina que siembra más la sospecha de que algo está mal tras la llegada de Rita, filmada con un lente especial que sólo permite enfocar un sector horizontal de la imagen y que le gusta mucho utilizar a este director en planos detalles de teléfonos y demás. Como siempre, el buen David logra crear expectativas y generar enorme tensión con cosas ridículas, como el expreso que le sirven al importante y súper excéntrico ejecutivo de la industria fílmica, magníficamente interpretado por Angelo Badalamenti, quien también se luce con la música. Realmente hay muchas y muchas más escenas geniales en esta película, y creo que dentro de todo, se logra respirar una unidad de discurso y también de trama, haciendo que quien la vea quede prendido y deseoso de entender qué demonios acaba de pasar entre tanta llave azul (yo tenía una llave azul igualita, de mi primer departamento en Madrid, pero bastó que le prestara una vez mi carro a mi papá para que perdiera las llaves, chale).

Algo que es curioso pero que además podría llegar a explicar un poco cómo llegó “Mulholland Dr.” a ser lo que es: el proyecto nació como un piloto para un programa de televisión de suspenso/thriller, pero al no lograr cerrar un trato con una televisora luego de un par de fracasos y proyectos enlatados, Lynch recibió un dinero de una productora de cine para filmar más y convertirlo en una película. Eso explicaría un poco el “caos”.

Por último, hablar un poco de los actores, pues Naomi Watts está espectacular, sobre todo en esa escena donde interpreta una escena de una película para un casting, etc. La sinaloense Laura Elena Harring está en el mejor papel de su vida y Lynch le saca lo mejor. Justin Theroux es el alter-ego de David Lynch como en su momento lo fueron Bill Pullman y Kyle MacLachlan, quienes incluso se parecen físicamente al director/artista plástico/fotógrafo/músico/caricaturista. En una de las escenas más graciosas del filme aparece Billy Ray Cyrus (Lynch, en una escala mucho menor a Jim Jarmusch, también usa a muchos músicos como actores) y, en general, todo el reparto, incluso la resucitada Ann Miller, cumple maravillosamente. Importante estar atentos a Rebekah del Rio. Como nota adicional, el personaje del vaquero está bien, pero dentro de la línea de personajes bizarros y übermisteriosos que aparecen una y otra vez en las películas de Lynch, me quedo con el Mistery Man interpretado por Roberto Blake en “Lost Highway”.

Cuántas emociones genera esta película y por ella David Lynch sigue siendo mi cineasta favorito, perdonándole casi todo lo hecho en video para su página web y “Inland Empire”, la cual he dicho que tengo que volver a ver…

10 de 10 y creo que ésta es la peor “crítica” que he hecho, por eso mejor vean la película, y si ya la vieron, por favor comenten acerca de ella y sus escenas favoritas.

3 comentarios

Archivado bajo 10 de 10, Críticas

La música de cine

Es muy común que al pensar en música de cine, nos venga a la mente el nombre de John Williams. De acuerdo, es un tipo que ha hecho muy bien las cosas y sabe perfectamente cómo hacerse notar con la majestuosidad de sus composiciones orquestales. Qué sería de la escena donde por primera vez vimos un dinosaurio de verdad en la pantalla de cine sin la música de este señor. En ese entonces yo tenía por ahí de 9 ó 10 años y me encontraba extasiado en una de las dos salas de los cines que estaban en Plaza Fiesta, junto a la tienda esa de chucherías rockeras.

Debo decir que yo le entré a esto del cine al darme cuenta del increíble romance que sostienen actualmente la música y el cine, dos de mis más grandes pasiones, con ejemplos tan notorios como las sociedades Fellini-Rota, Lynch-Badalamenti, Nyman-Greenaway y Santaolalla-Iñárritu, por citar algunas. Creo que la película que me hizo cambiar mis aspiraciones de ser músico a ser cineasta fue “American Beauty”, al escuchar la voz de Kevin Spacey y la música triste e intimista de Thomas Newman mientras una bolsa de plástico danzaba por el aire.

Poco a poco he ido descubriendo pequeñas joyas de la música compuesta originalmente para el séptimo arte, y hoy, a escasos días de comenzar este proyecto oficialmente, me gustaría compartir unas pocas recomendaciones, enfocándome en el trabajo de los compositores que más me han regalado excelente música para darle soundtrack a mis noches, viajes y demás momentos importantes.

Enlistados según mi gusto, agrego también aplicaciones sugeridas para la música del compositor en cuestión (espero comentarios y sugerencias por favor):

MICHAEL NYMAN

Socio y cómplice del gran Peter Greenaway (en la que, para mí, es la mejor etapa de éste), prácticamente comenzaron sus carreras juntos, por allá de los 60’s. Si tuviera que definir la música que Nyman hace para Greenaway diría que ésta es constructivista, sin saber bien lo que significa el término, pero me gusta. La encuentro muy estructural, con mucho orden y progresiones. Me hace imaginarme travellings por construcciones y templos romanos y rusos…

Mi pieza favorita de él es “Water Dances – Stroking – Synchronising”, que aunque no está incluida en ninguna película, sigue la misma línea de lo que él hace para el director de películas como “El Cocinero, El Ladrón, Su Esposa y Su Amante” y “El Contrato del Dibujante”. Simplemente majestuosa.

Nyman es más conocido por su trabajo en el soundtrack de “El Piano”, de Jane Campion. Asimismo, algunas de las canciones que compuso para películas de Greenaway fueron utilizadas recientemente en el soundtrack del documental “Man On Wire”, con excelentes resultados.

Aplicaciones sugeridas: Pensar, caminar por el bosque, viaje en autobús con vistas interestantes, trabajar en algo que involucre creatividad y nada de estrés.

NINO ROTA

Conocido también por su trabajo en “El Padrino”, Nino Rota tuvo una larga sociedad con Federico Fellini, además de trabajar con Luchino Visconti un par de ocasiones.

La música de Rota para Fellini va por la línea de las películas de éste último, con un toque de elegancia, glamour y romance, a veces combinado con lo carnavalesco. La elección orquestal y de instrumentos es algo muy pero muy extraño. Batería, teclados sesenteros, guitarra y los ritmos de blues y rock n’ roll se pueden unir en cualquier momento con las trompetas, clarinetes y cuerdas. No es una música para cualquiera pero uy, qué bonita es y qué sentimientos de bienestar genera.

Una música a la que además le tengo mucho cariño, por varios motivos personales… Mis tracks favoritos son los temas de “La Dolce Vita”, “La Strada”, “Amarcord” y “Il Bidone”, pero hay mucho más por escuchar.

Aplicaciones sugeridas: Viaje a Roma solo o acompañado, viaje a cualquier parte de Italia, días calurosos en los que vayas en el coche acompañado de una linda mujer (u hombre según sea el caso), conduciendo en la carretera con lentes oscuros como Marcello Mastroianni.

ANGELO BADALAMENTI

Este tipo ha musicalizado todo lo que ha hecho David Lynch desde “Terciopelo Azul” hasta la fecha, con excepción de la (aquí me reservo el adjetivo hasta verla de nuevo) “Inland Empire”. Curiosamente, la música que le ha tocado componer para títulos como “Mulholland Drive”, “Lost Highway” y “Twin Peaks” incluye algo de música de orquesta, pero muchas veces fusiona ritmos antiguos, rock n’ roll sesentero, cool jazz, pads ambientales y voces etéreas de mujeres (con letras del mismo Lynch) generando con todos estos elementos la parte sonora de las denominadas atmósferas “lynchianas”.

Aplicaciones sugeridas: Muy diversas, dentro de las que caben conducir en la noche en la carretera y acordarse de “Lost Highway”, inauguraciones de exposiciones y eventos medio artsy. Para generar ambientes obscuros y algo inquietantes.

JOE HISAISHI

Joe Hisaishi es el aliado musical del gran maestro japonés Hayao Miyazaki, aunque también ha tenido notables participaciones en películas de uno de los personajes más extravagantes y bizarros de la industria cinematográfica japonesa, Takeshi Kitano.

La música de Joe Hisaishi, quien toma su nombre artístico de la traducción del nombre de Quincy Jones al japonés, es principalmente música bonita, tranquila, relajante. Mucho piano, cuerdas, violines piccicateados y demás instrumentos japoneses interpretando escalas tonales, variaciones y cadencias muy orientales, todo enfocado a crear una atmósfera bonita, pausada, para envolver historias que se dilatan en el tiempo y ponen en evidencia que los orientales tienen otro ritmo de vida.

Aplicaciones sugeridas: Practicar yoga, pensar, caminar por un lugar bonito y típico que no conoces, pueblear, dormir, salir de una leve depresión.

BRUNO COULAIS

Este francés se ganó estar en mi lista por dos sencillos motivos, de hecho, de lo poco que he escuchado de él hasta el momento: “Coraline” y “Microcosmos”. También hizo “Los Coristas”, pero el tipo de música que maneja en esa película no me llama tanto.

¿Cómo describir la música de “Coraline”? Completamente MÁGICA. La música es uno de los factores que hacen de esta película una experiencia tan ÚNICA. Así como se puede decir que esta película superó todo lo logrado en animación por Tim Burton, Coulais rebasa por mucho a Danny Elfman, aunque claro está que le debe a éste varias cosas. El soundtrack de “Microcosmos” flota por la misma línea: música bonita, que recuerda a canciones de cuna, con coros de niños. Me gustaría escuchas más de él pero es muy difícil dar con su música…

Aplicaciones sugeridas: Meditación, caminar por el parque de noche, dormir, recordar.

JAN A.P. KACZMAREK

Otro más al que agrego en esta lista sin conocerlo de fondo. Su trabajo en “Unfaithful”, de Adrian Lyne y con Richard Gere, Diane Lane y Olivier Martinez, le valió el aparecer aquí. Hay tres tracks en ese soundtrack que simplemente son perfectos… Es música muy tranquila, para escuchar en soledad. Fue, junto a otras canciones de la banda sonora de “Amor en tiempos de cólera”, lo que convirtió una buena tarde con mi amiga Juliana frente al picado y áspero mar de Almería con su sol picoso y áureo, en un momento intenso e inolvidable.

El otro trabajo que le conozco a este compositor polaco es “Finding Neverland”, de Marc Forster. La música de esta película es también muy bella, pero un poco menos sobresaliente y algo más típica.

Aplicaciones sugeridas: Recordar, dormir, pasear por el parque de día o de noche, pensar, trabajar.

AKIRA YAMAOKA

Todo fanático de Silent Hill y/o Metal Gear Solid debe ya conocer a este señor. Su participación en estos videojuegos es notoria, ya que también se involucra en la creación de atmósferas sonoras, algo que le suma al elemento del terror y al factor psicológico, algo que a mí, personalmente, me destruye cuando intento jugar Silent Hill. Definitivamente éste tipo es uno de los responsables de que los videojuegos hayan crecido considerablemente en la cuestión sonora y musical. En la película, además, participa como Productor ejecutivo.

Aplicaciones sugeridas: Caminar por el bosque de noche, con tan sólo una lámpara, inducir momentos para sentir terror y estar solo y deprimido.

Otros trabajos y/o compositores que no debes dejar de escuchar:

– “The Hours”, de Phillip Glass, quien también ha hecho “The Truman Show” y “Koyaanisqatsi”, entre tantas otras.

– “Cold Mountain”, con música original de Gabriel Yared, participaciones folkescas de Jack White y dos magníficos tracks de Alison Krauss.

– “El Señor de los Anillos”, con la imponente y majestuosa música de Howard Shore, perfecta para caminar por cualquier montaña tanto a pie como en coche.

– “American Beauty”, con música de Thomas Newman, alguien que lleva la música de cine en las venas.

– “Amélie”, de Yann Tiersen. Simplemente no se necesita decir nada más sobre este soundtrack.

– “La Misión”, de Ennio Morricone. Wow.

– El dúo francés Air tiene colaboraciones dignas de destacar con Sofia Coppola, específicamente en los filmes “The Virgin Suicides” y algo hay en “Lost in Translation”. La misma Sofia ha compilado muy buenas canciones también en “Marie Antoniette”.

– “Amor en Tiempos de Cólera”, con una muy destacada música de Ricardo Ochoa y Antonio Pinto, quienes combinan ritmos y géneros latinos en un soundtrack que se convierte en lo mejor de una película un tanto mediocre.

Por último, les comparto algo de mi propia creación, compuesto para el cortometraje “El Charco”, que dirige mi amigo Héctor Domínguez-Viguera.

2 comentarios

Archivado bajo Artículos especiales