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125. El Almuerzo Desnudo

Naked Lunch. 1991

David Cronenberg

Las rarezas de mentes creativas y algo tocadas

Compré esta película en la tienda Soriana por menos de 30 pesos hace ya algunos años. Lógico, hay mucha gente que no entiende el fenómeno del cine alternativo, y simplemente lo desprecia o lo ignora, lo que resulta a veces una ventaja para los que sí lo disfrutamos, como encontrar este tipo de filmes a precios ridículos. Unos amigos vinieron a mi casa el fin de semana pasado y curiosamente uno de ellos había hecho la misma adquisición, sólo que todavía no había visto el filme, a pesar de que llevaba unos años en donde quiera que él guarde su colección de películas.

Así que estábamos escogiendo qué ver dentro de mi pequeña colección de DVDs, y yo sugerí ésta película, a pesar de que realmente es difícil recomendarla así como así, por la temática y el ritmo que maneja. Resultó que di en el clavo, aunque era algo lógico porque mi amigo con quien vi la película, que se hace llamar Onem Boreal en el medio artístico, refleja algunas de las cosas que están presentes en este filme en el arte que él realiza: insectos, deformaciones y demás alucinaciones propias de un mundo bizarro o un viaje ácido.

“Naked Lunch” está basada en una novela del mismo nombre de William S. Burroughs, aunque el mismo Cronenberg afirma que el autor y él se tomaron varias cosas prestadas de distintas obras del escritor americano perteneciente a la llamada Generación Beat, y de la vida personal de éste. El filme presenta a William Lee, un escritor frustrado resignado a llevar una vida aparente normal y “tolerable” como exterminador de insectos. En el mundo entre oscuro, pesado, extraño y único en el que se desarrolla esta historia, hay varias personas que usan el insecticida como una potente droga alucinógena, entre ellas Joan Lee, la esposa de William, que finalmente convence a éste para que también tome una pequeña porción, liberando así todo un mundo aún más bizarro dentro de la cabeza del otrora escritor, que incluye máquinas de escribir que se transforman en insectos que hablan a través de una gran boca incrustada en su cuerpo y que más bien parece un ano parlante. Si esto les parece poco, esperen a ver todas las demás creaciones enfermizas y dañadas que presenta el filme. No sé mucho de literatura (aún), pero ubico un poco este tipo de historias entre la mitad de Franz Kafka (al cual, por supuesto) se hace referencia durante el filme y Charles Bukowski. También resulta interesante ver la similitud entre el arte de una de las portadas en comparación con una de las obras del pintor surrealista René Magritte. Sólo como apunte…

El elenco, si bien no incluye nombres demasiado sobresalientes, es realmente muy interesante. Peter Weller estelariza y recuerda mucho a James Woods, tiene una excelente actuación junto a Judy Davis, Ian Holm y Roy Scheider. Realmente todos están excelentes. Mención aparte para la música de Howard Shore, pero sobre todo del free jazz de Ornette Coleman, que agrega ese toque de locura y desconcierto a las escenas.

Hay que agradecer la audacia del director canadiense en adentrarse en este tipo de fantasías a pesar de la crudeza y gore con el que lo hace. Asimismo, hay que saber ver al escritor como el origen de todo esto. Burroughs afirma que, de no haber sido por la muerte de su esposa Joan Vollmer en 1951, a la cual él le disparó accidentalmente mientras llevaban a cabo, bajo los influjos del alcohol, la rutina de Guillermo Tell (también representada en la película) en una fiesta en el Distrito Federal, él nunca se hubiera vuelto escritor. Así de personal es lo que vemos en la pantalla.

9 de 10.

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62. Cuerpos invadidos

Videodrome. 1983

David Cronenberg

El podrido, asqueroso y pacheco universo del Rey del Terror Venéreo

Principalmente en los años 80’s y 90’s, el universo fílmico de Cronenberg estaba plagado de gore, mutaciones y deformaciones humanoides y antropomorfas, alteraciones de la realidad tan fáciles de asociar con las drogas alucinógenas más potentes que existen, historias oscuras con personajes venidos a menos y un tanto fuera de la ley, entre tantas otras cosas que se pueden decir, algunas de ellas más propias de la denominada serie B que de la obra de un realizador “serio”. Todo esto le valió al realizador canadiense los títulos de “Rey del Terror Venéreo” y “Barón de la sangre”.

“Cuerpos invadidos” se ubica claramente en el centro de todo aquello que Cronenberg, que se ha retransformado en los últimos años, traía dentro de su trastornada cabeza por aquellas fechas. El filme presenta a un magnífico James Woods en el papel de Max Renn, un empresario dueño de un pequeño canal de televisión que transmite exclusivamente contenido pornográfico y violento. Max pronto se engancha a la transmisión de “Videodrome”, un nuevo programa de aparente material snuff, para luego descubrir que se trata de otra cosa radicalmente distinta, pues resulta que una poderosa organización busca apoderarse de su canal para lavar la mente de la gente a través de las transmisiones del programa. Por supuesto, ya desde la sinopsis la película podría ser fácilmente ubicada dentro del género de serie B, y el gore incluido en diferentes mutaciones y alucinaciones del personaje principal lo constatarían, pero Cronenberg trasciende todo eso, tomándose muy en serio sus propias creaciones y entregándonos un filme bien contado, bien interpretado, oscuro y propositivo que, evidentemente, no es para todos los públicos.

No sabría si recomendarla o no, pero le doy un 7 de 10. Y que quede claro que si digo que el universo de Cronenberg es aqueroso es porque él lo hace así a placer, no me refiero a éste despectivamente. Supongo que estas películas serían ideales para una noche de sustancias ilegales, pero ni de chiste espero hacer la prueba. Ahí cada quien bajo su propio riesgo…

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27. Una Historia Violenta

A History of Violence. 2005

David Cronenberg

El tratamiento de la violencia por alguien que sabe meterse a las entrañas

David Cronenberg es un director complicado, algo impredecible y muy visceral que estrena una película cada dos o tres años nunca con afán de conquistar nuevos públicos sino más bien persiguiendo sus permanentes fijaciones por las transformaciones (ya sean físicas o internas), la trastornada mente humana y demás temas incómodos.

En “Una Historia Violenta”, el director canadiense hace por primera vez uso del estadounidense Viggo Mortensen (a.k.a. Aragorn), quien, con su look desconcertante, retrata a un hombre aparentemente sencillo y simple que vive una vida tranquila con una bonita familia en un pueblo perdido en algún lugar de los Estados Unidos. Al lugar llegan un par de asesinos errantes buscando problemas y, al intentar asaltar el pequeño restaurante propiedad de Tom Stall (Mortensen), éste reacciona para, en un par de movimientos ágiles, matarlos con una facilidad y habilidad sorprendentes. La atención mediática que recibe al ser considerado un “héroe americano” genera que un grupo de mafiosos vaya a buscarlo con la intención de saldar cuentas con alguien con quien parecen confundirlo.

En su manejo de una temática tan complicada y sensible como es la violencia y los dos lados de la naturaleza humana, Cronenberg es realmente sorprendente. El director presenta escenas sórdidas, inquietantes y desconcertantes donde los personajes explotan, salen de sus casillas y distorsionan todo con un par de golpes, balazos o desnucamientos al estilo Steven Seagal pero más rudo, crudo, sangriento y directo, tanto que resulta realmente perturbador presenciar algo de esa naturaleza sin adornos hollywoodenses, pues definitivamente no se trata de ver qué tan hábil es el personaje con los puños o con las armas, sino lo que le motiva y le detiene de convertirse en tal o cual persona. Los conflictos internos de cada personaje pesan mucho más que las escenas de acción, algo que se agradece infinitamente, además de que en sí, la construcción de los mismos está muy bien ejecutada, cada uno cumple una función y tiene sus picos de interés, dándosele su debida atención a cada uno.

Como las demás películas de David Cronenberg, “Una Historia Violenta” no es una película común ni para todos los gustos, pero sus múltiples méritos no pueden ser pasados por alto por nadie. Cuando terminé de ver esta película realmente me quedé sorprendido, conmovido y acongojado por lo que en ella se representa. A través de sus personajes tanto el director así como los escritores y creadores de la novela gráfica en la que está basada nos brindan un discurso arriesgado y polémico pero hoy en día innegable: La violencia forma mucha más parte de nuestras vidas de lo que a veces quisiéramos. Y cada vez hay menos argumentos para negarlo, sólo falta encender el televisor para sentirse oprimido por todo lo que pasa en nuestro país.

9 de 10.

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