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148. Missing

Missing. 1982

Costa-Gravas

Costa-Gravas y su cine político

Lo poco que he visto de este realizador griego me deja algo perturbado y con una sensación de frustración y apatía por la política. Costa-Gravas ha expuesto abiertamente sus ideologías en torno a las dictaduras y problemas políticos en diferentes regiones del mundo, convirtiéndose así en el blanco de censuras y persecuciones políticas.

Con “Missing”, el aclamado director llamó la atención hacia las problemáticas que persistieron en Chile durante la dictadura de Pinochet tras el golpe de estado de 1973, en el que se derrocó al entonces presidente Salvador Allende. Matanzas, fusilamientos, desapariciones, censura a los medios de información y, más específicamente en el filme, el involucramiento del gobierno estadounidense en el golpe de estado y eventos posteriores.

Charles Horman (John Shea) es un reportero americano que desaparece tras enterarse de cierta información alarmante que incriminaría al gobierno de su país. Su esposa (Sissy Spacek) y su preocupado y conservador padre (Jack Lemmon) inician entonces una frustrante labor de investigación por su propia cuenta para dar con el paradero de Charles, desenmarañando poco a poco la red de mentiras y engaños que compartían los gobiernos de Chile y Estados Unidos.

Personalmente no soy muy adepto al cine demasiado político, y en todo caso lo prefiero a manera de un buen thriller. “Missing”, en cambio, se presenta más como drama y misterio, pero más cargado hacia el primero y con muchos tintes de ideologías políticas que se nota que a Costa-Gravas le resultaba difícil ser un poco más neutral.

El filme ganó el Óscar a Mejor Guión Adaptado, pues está basado en el libro “La Ejecución de Charles Horman”, publicado en 1978 y escrito por Thomas Hauser, para el cual colaboraron los familiares del reportero desaparecido. Spacek y Lemmon estuvieron a su vez nominados por sus roles, y la película perdió el Óscar a Mejor Película a manos de “Ghandi”, aunque logró hacerse de la Palma de Oro en Cannes ese mismo año.

Sin embargo, para mí, a pesar de unas muy buenas actuaciones, es sólo un 6 de 10.

Como nota adicional, la escena de la imagen de arriba es la mejor de la película, muy potente.

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2. Z

Z. 1969

Costa Gravas

Cualquier parecido con la realidad es deliberada

El día de mi cumpleaños me dirigí a Videodromo a tomar algunas películas al azar dentro de aquellas a las que ya les había echado el ojo. Lo primero que tomé fue “Z”, cuyo título simplista me había llamado la atención desde hacía mucho tiempo atrás, y creo que estaba en una lista que nos entregó nuestro gran maestro Paco Lucio a los alumnos de dirección, de películas que teníamos-qué-ver. Me gusta no saber nada de una película antes de verla, lo cual sucedió en este caso.

En fin, me asustó un poco el ritmo frenético con el que empieza la película, en idioma francés. La forma de rodar tipo Buñuel, con muchos personajes en planos generales, hablando muy rápido, entrando y saliendo, es algo abrumadora, más aún si se habla de política. El filme en sí es un thriller político, y cumple perfectamente con ambos términos, pero para mi desgracia, es un tema que me interesa poco. Se plantea un clima político bastante enardecido en un país desconocido que quiere emular a Grecia con todos los problemas suscitados tras el asesinato del político Gregoris Lambrakis en 1963 (lo leí en Wikipedia también). Dos grupos opositores se encuentran fuera de un mitin, unos apoyan el militarismo y otros, tachados de comunistas, abogan por el desarmamiento. En medio de todo el caos, un prominente político de la oposición es asesinado. El asesinato es encubierto de maneras bastante inefectivas por altos mandos de la policía mientras se lleva a cabo una entorpecida pero interesante investigación, incluyendo un par de persecuciones a lo “Bullit”.

El filme sufre un poco su edad y aunque sigue siendo un tema reconocible, se siente un poco pasado. En la secuencia inicial, el director francés nacido en Grecia presenta el provocador rótulo: “Cualquier parecido con hechos o personales reales, vivas o muertas, no es accidental. Es DELIBERADA.” Y de final, Costa Gravas nos regala más información para entender el contexto y la relevancia de lo presentado. A pesar de esclarecerse el asesinato que pretendían hacer pasar por un accidente de borrachos, los culpables tuvieron unas sentencias bastante “light” y las siguientes cosas fueron prohibidas: Samuel Beckett, Mark Twain, Jean-Paul Sastre, Anton Chekhov, Leo Tolstoy, Sófocles, la música moderna como Los Beatles, la música popular, la sociología, la prensa libre, las matemáticas modernas, las enciclopedias internacionales, los movimientos de paz, las huelgas, los sindicatos laborales, el pelo largo en los hombres (oh, en los antros de aquí en San Pedro también ven mal el pelo largo los guardias gordos) y la letra Z, que se refiere a un slogan de protesta que significa “él (Lambrakis) vive”.

Pero de regreso a la película, pues en sí es medianamente entretenida, tiene un ritmo frenético en ocasiones, y posee ese elemento humorístico algo negro propio de cierto cine rodado en Francés que recuerdo en pocas ocasiones a Godard, sobre todo por el comportamiento y descaro de algunos personajes. Supongo que en su época ha de haber sido un foco de atención, por todas las implicaciones políticas, pero hoy pierde un poco de interés. Creo que es mejor verla sabiendo a lo que uno se atiene.

6 de 10, pues ahora que he empezado oficialmente, seré un poco más duro con las calificaciones.

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