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187. 3:10 Misión Peligrosa

3:10 to Yuma. 2007

James Mangold

El mejor western de la década


Obviamente, el título de esta crítica tienen algo de ironía, pues es bien sabido que hoy en día (y por varias décadas ya) el western es un género muerto, que muy pero muy pocos cineastas se interesan por explorar.

“3:10 Misión Peligrosa” (qué título más bobo le pusieron en México) es una especie de remake de un filme de 1957, éste a su vez basado en un cortometraje de la misma década. Esta tercera versión es protagonizada por Russell Crowe y Christian Bale, dos de los actores más populares de los últimos tiempos, y dirigida por un director que, si bien no llama demasiado la atención, ya lleva un par de aciertos con “Walk the Line”, “Girl, Interrupted” y ahora esta.

Bale interpreta a Dan Evans, un ranchero que no ve el fin a sus deudas y está a punto de ser desalojado. Además de salir de esa situación, Dan busca el respeto de sus hijos, sobre todo el mayor, William (Logan Lerman), que parece admirar a los forajidos y criminales que se ganan fácilmente la vida, como es el caso de Ben Wade (Crowe), el bandido más peligroso de la zona, al cual se topan pronto cuando éste roba una caravana con mucho dinero. Con la ayuda de Evans, Wade es arrestado y entonces es arma un grupo de pistoleros para llevar al prisionero hasta una estación de tren, donde lo estarán esperando para llevarlo a una cárcel de máxima seguridad.

La historia es simple, como muchas veces es de esperarse en un western, pero la forma en que está tratada, la construcción de los personajes y las destacadas actuaciones hacen de esta película un poderoso vehículo dramático que toca temas como el honor, la familia, la decencia, la moral, la pobreza y la injusticia, entre otros. La manera en que los personajes están escritos y luego interpretados les dota de mucha vida, y permite llevar todo el recorrido con interés, salvo por algunas escenas nocturnas que se vuelven muy confusas por una fotografía demasiado low-key. Por todo lo demás, “3:10 to Yuma” resucita un género muerto alcanzando el nivel de otros clásicos del western.

Por otra parte, como que Luke Wilson no encuentra trabajo si no es a lado de Wes Anderson, ¿no es cierto?

8 de 10.

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184. Año Uña

Año Una. 2007

Jonás Cuarón

Un atrevido experimento, una grata sorpresa


Vaya que no me esperaba esto, pero tampoco sabía nada sobre esta película aparte de haber leído la sinopsis antes de rentarla. “Año Uña” es un gran logro por parte del hijo de Alfonso Cuarón, quien a su vez funge como productor ejecutivo de la cinta.

Además del atrevimiento del formato y ejecución, el experimento de Jonás Cuarón trasciende todo eso, logrando que el espectador pronto olvide que está viendo una serie de fotografías fijas y ponga de su parte, con ayuda de la banda de sonido, las partes de acción que faltan entre un plano y el siguiente, para sumergirse de lleno en una historia interesante, con reflexiones y personajes auténticos, creados por parte del realizador una vez que éste terminó de tomar las fotos que conforman el filme, o sea que su manufactura fue al revés: primero se tuvo el material visual y luego el guión, contrario a lo habitual. Eso sí, el director se apoya de voces en off para explicar a sus personajes, perdidos entre las fronteras, la soledad, el doloroso crecimiento, la adolescencia y demás.

Diego es un adolescente de catorce años en pleno despertar sexual que vive con su familia y desea perder su virginidad con su prima Emilia. Por otra parte, Molly es una joven norteamericana de veinte que viaja a México en parte para vacacionar y tomar fotos, pero también para salir de su rutina en Nueva York, donde tiene una desastrosa vida amorosa. En su segundo viaje a México conoce a Diego, el cual cambia rápidamente sus intereses sexuales de su prima a Molly para, lenta pero sorpresivamente, ser ligeramente correspondido, sobre todo luego de ir a la Gran Manzana a visitar a la americana.

En cierto sentido, siendo que es lo único que vemos, la fotografía pudo haber sido mucho mejor, quitándose el estigma de cine independiente para lograr algo más estético que no hubiera estado mal.

Y hablando últimamente de filmes de bajo presupuesto (“El Cubo”, y próximamente “Primer”, película que presentó ayer Jorge en Videodromo), “Año Uña” se hizo con ocho mil dólares.

8 de 10.

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173. Afro Samurai

Afro Samurai. 2007

Takashi Okazaki

364 días de cine y uno para esta mini-serie


No muy frecuentemente me piden que escriba que la crítica de alguna película en específico, así que cuando un amigo me pidió que reseñara la mini-serie “Afro Samurai” decidí hacerlo, además de que el metraje de los cinco capítulos que conforman la primera temporada no rebasa las dos horas, así que para efectos prácticos es casi como una película.

Con toda la mano para hacer una producción que sobre todo se puede calificar como “cool” (y es lo que pretende ser), los japoneses, encabezados por el creador de la serie, el artista manga Takashi Okazaki, entregan una rara pero atractiva mezcla de samuráis y cultura urbana afroamericana (como lo indica claramente el título, por supuesto), contando con las geniales participaciones de Samuel L. Jackson, quien prestó la voz para dos de los papeles principales,y del rapero RZA, quien ya había participado en un proyecto parecido (“Ghost Dog”, de Jim Jarmusch) y que ahora compuso una buena música original que le queda genial perfecta a la serie. Ron Perlman (“Hellboy”) también tiene una pequeña participación.

La selección del casting y la música son dos grandes aciertos, pero ni siquiera los más grandes, pues los trazos, la animación, la exagerada estética japonesa llevada al extremo y el tono general de la serie se roban el show, algo como lo que sucede con “Vampire Hunter D”.

Motivado por una sed de venganza, Afro Samurai dedica su vida entera a convertirse en el samurai número 1, y es que existen siete bandas que dan el rango a su portador, y resulta que quien ahora posee la banda más poderosa es quien hace años asesinó al padre de Afro. Acompañado de un misterioso y parlanchín personaje que aparece como su conciencia, Afro emprende un camino lleno de sangre a través de una montaña para llegar cara a cara con Justice, el asesino de su padre, y vengar la muerte de éste.

“Afro Samurai” es 90% forma y 10% fondo, pero por ese 90% es una experiencia muy interesante. Por cierto, ya está la temporada dos y también un videojuego que se originó de la serie.

8 de 10.

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108. Noches Púrpuras

My Blueberry Nights. 2007

Wong Kar Wai

La película favorita de tu exnovia

Por primera vez en mucho tiempo Wong Kar Wai cambia de director de fotografía, pero no así de temática. El director hongkonés sigue explorando variantes mínimas a sus historias de amor y desencuentros, con una carga muy grande de sensualidad, pero también de tristeza y algo de desesperanza, como alguien a quien seguramente le ha tocado sufrir de primera mano unas cuantas decepciones en torno a las complicadísimas relaciones humanas. El realizador es casi un poeta que habla no sólo de amor, sino también de soledad, de búsqueda de uno mismo, de complejos, del misterio que encierra cada mente y de las llaves para poder abrirlas, entre otras cosas.

Me agrada que, en medio de tanto colega suyo que no lo hace y otros que han dejado de hacerlo (como David Lynch en su terca transformación al video), Wong Kar Wai siempre cuidará y ha cuidado la estética de cada uno de sus planos, logrando una iconografía muy suya, unos colores saturados, vivos y contrastados, con composiciones cargadas de elementos, a las cuales talvez solamente se les podría criticar el hecho de que muchas veces parecen más priorizar la forma que el fondo, o sea que faltan elementos narrativos ocultos “en el fondo” que permitan más lectura a lo que sucede en el primer plano. A pesar de que las atmósferas que genera son ideales para su tipo de filmes, creo que el director desaprovecha este pequeño aporte, aunque puedo estar equivocado.

Iba a titular esta crítica como “la misma gata pero ahora hablando inglés”, puesto a que realmente poco cambia el que la película sea en Hong Kong o en Estados Unidos. Sin embargo, lo que sí es notorio, y en esto habrá talvez un estudio pequeño acerca de las diferencias en las culturas, es que estos personajes hablan mucho más, en comparación de los orientales que siempre son más retraídos e, incluso, nunca falta alguno que parece sordomudo.

Sobra decir que la fotografía de Darius Khondji, que entra en sustitución de Christopher Doyle, continuo colaborador de Wong Kar Wai, es extraordinaria, pero aquí se sabe que estos resultados son gracias a lo que pide el director y lo que éste permite. El uso de neones, reflejos, iluminación artificial en más de dos terceras partes del filme y demás dan por resultado una atmósfera viva pero intimista, y debo aprovechar para decir, siendo que se acerca mi primera exposición individual, que en parte las películas de este señor inspiraron una serie fotográfica que realicé las semanas pasadas y que pueden conocer haciendo clic aquí. Quien conozca el cine oriental verá claramente la influencia. Otro sello distintivo del director es quitar cuadros y ralentizar la acción, provocando un efecto visual peculiar que ayuda, sobre todo, a continuar con esta atmósfera sensual, como de publicidad de perfume.

A pesar de su falta de experiencia en la actuación, la cantante Norah Jones hace relativamente un buen papel, acompañada por un Jude Law, una Natalie Portman, una Rachel Weisz y un David Strathaim, todos bien, en especial la Weisz.

Los filmes de Wong Kar Wai son bonitos, pero siempre uno termina triste, aunque haya un final “feliz”.

8 de 10.

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81. Youth Without Youth

Youth Without Youth. 2007

Francis Ford Coppola

Parece más de Greenaway, Von Trier o Cronenberg que de Coppola

Parece que a Francis Ford Coppola le ha sentado un poco mal ausentarse tanto de la dirección (diez años estuvo sin dirigir). Ahora, a su regreso con un filme que algunos percibirán como confuso y pretencioso, creo que el tipo ha perdido un poco el tino y el estilo, al punto de parecer querer emular a otros grandes directores contemporáneos como Peter Greenaway, Lars Von Trier o David Cronenberg, de los cuales adopta ese ambiente pesado lleno de narración y voces en off delirantes y filosóficas, un entorno frío, oscuro y ensimismado, que ya hemos visto algunas veces en los filmes de los cineastas arriba mencionados.

“Youth Without Youth” presenta a Tim Roth en el papel de Dominic Matei, un profesor de 70 años que, con el afán de poner fin a su vida de una forma callada y anónima, viaja a Bucarest, donde es alcanzado por un relámpago que lo rejuvenece y le dota de poderes sobrenaturales además de una doble personalidad e inteligencia extrema, para el asombro de doctores de todo el mundo que buscan, en pleno apogeo de la Segunda Guerra Mundial, investigarlo y estudiarlo con diversas finalidades. Dominic escapa y conoce a una chica que no sólo enfrenta una condición igual de particular que la de él sino que también se parece a una mujer a la que él amo hace muchos años.

El crítico norteamericano Rex Reed dijo que, para ver esta película, de más de dos horas de duración, habría que ser completamente ebrio, y sugirió que el dueño de Zoetrope debería regalar un Cavernet Sauvignon de su propio viñedo a todos los que vean esta película. Por otro lado, críticos europeos lo compararon con Federico Fellini y David Lynch. Personalmente, no concuerdo ni con uno, que es exageradamente cruel, ni con otros, que son demasiado benévolos. Que una película no se entienda no significa que sea una obra maestra fuera del alcance de la mente común, al menos que ésta transmita muchísimas cosas y lleve al espectador por diferentes sensaciones (como yo considero que hace “Mulholland Drive”, por ejemplo).

El filme en cuestión está bien actuado, tiene linda fotografía y unos planos muy ambiciosos, magistrales, bien planteados y originales, mostrando que Coppola conoce su oficio, pero la trama se pierde en palabrerías rebuscadas y en ocasiones el mismo director incluye cosas de mal gusto que además son gratuitas y ochenteras, pero el director ya ha hecho este tipo de cosas tanto en “Drácula” como en “New York Stories”.

6 de 10. Ojalá Coppola pueda volver a encontrarse con la mejor versión de sí mismo.

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61. El Asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford

The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford. 2007

Andrew Dominik

Excelente western, con magnífica fotografía y destacadas actuaciones

Se nota cuando un realizador consiente a su director de fotografía y lo deja trabajar, y con ello crear. Muy probablemente, el director neozelandés Andrew Dominik buscó y buscó hasta que logró cazar a su director de fotografía, el inglés Roger Deakins, quien creó junto a los hermanos Coen la estéticamente poderosa y majestuosa “El Hombre que Nunca Estuvo Ahí” y que ha colaborado en casi todos los filmes de ellos. Precisamente lo que más me impactó de “El Asesinato de Jesse James por el cobard Robert Ford” (por cierto, un título que tiene sus pros y sus contras) fue el manejo y conjunción de los planos, la fotografía, la composición y la dirección de arte para lograr unas imágenes de belleza excepcional, repletos de poesía y simbolismos.

El consentido Brad Pitt suele tener muy buen ojo para los papeles que elige, y ésta no es la excepción. Tal como lo plantea la película, Jesse James fue una leyenda americana, y como prueba de su trascendencia basta saber que desde 1908 hasta la fecha se han hecho cerca de 40 filmes acerca de o con el personaje, incluyendo una realizada por Fritz Lang y otra por Nicholas Ray. Pitt está muy bien en su interpretación, y si bien no representa un rol muy alejado de lo que suele hacer, Jesse James sí le plantea al actor los retos de mostrarse como una persona ensimismada, distante y en ocasiones, de sangre fría (a final de cuentas se trata de un asesino y ladrón).

Personalmente, creo que el más sobresale es Casey Affleck, quien la da más un aire a Christian Bale y a Cilliam Murphy que a su hermano Ben. Affleck tiene un papel dificilísimo y poco carismático, muy contrario al de Brad Pitt, poca gente aceptaría identificarse con “el cobarde” Robert Ford, pero la verdad es que el rol le plantea al hermano menor de Ben unos retos de los que el actor sale muy bien librado y hasta destacado, compitiendo por el protagonismo con el mismo Pitt y Sam Rockwell, quien generalmente está bien (lástima que haya estado involucrado en “Gentlemen Broncos”).

La cinta plantea un seguimiento a las vidas entrecruzadas de Jesse James y Robert Ford. Ambos, con varios años de diferencia y experiencia, pertenecían a bandas delictivas que asaltaban bancos y trenes tras la Guerra Civil, en un estado como Missouri, que, debido a su céntrica ubicación, se vio mucho más afectado por la guerra que otros. Si bien es de suponer que el guión se toma mil y una libertades con respecto a la realidad, creo que del personaje no se rescata la verdad sino la mística, y lo hace muy bien.

9 de 10.

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41. Chapter 27

Chapter 27. 2007

J.P. Schaefer

El factor “Monster”

El primer punto de interés para considerar rentar esta película es ver a un gordo y casi irreconocible Jared Leto (tuvo que aumentar 30 kilos para interpretar este papel) en la portada, sin embargo, para muchas otras personas (principalmente adultos), este nombre puede no sonarles demasiado. Para ellos es mejor saber que el filme va sobre la vida de Mark David Chapman, el famoso asesino del famoso John Lennon, de The Beatles. Siendo un poco más precisos, realmente la película no trata la vida de Chapman sino sólo tres días de ella, previos a los hechos del 8 de diciembre de 1980.

A Jared Leto, quien se he perdido un poco en sus empresas como músico con su banda 30 Seconds to Mars, lo hemos echado algo de menos. El estadounidense hace cada vez menos películas y puede ser que tampoco haya sabido escoger las mejores. A quien veíamos acompañando a Brad Pitt y Edward Norton en “Fight Club”, que después tuvo su protagónico en “Requiem For a Dream” (ambas películas icónicas de nuestra generación) y que veíamos con un prometedor futuro se dedicó a estar de rockstar y actuar poco, mientras aprovechaba para tirar romance con bellas mujeres de Hollywood.

La película en cuestión está escrita y dirigida por un novato J.P. Schaefer, de origen alemán. Según dicen, “Chapter 27” toma el nombre del libro “El Guardián del Centeno”, del recién fallecido J.D. Sallinger, que tiene 26 capítulos. El filme plantea que Chapman basaba parte de su decisión de matar a Lennon en lo que ese libro plantea. Contrariado, confundido y obsesionado, el asesino espera a Lennon bajo el edificio de departamentos frente a Central Park por varios días aparentando buscar su autógrafo. En eso conoce a una chica también fanática llamada Jude (Lindsay Lohan) y hasta le alcanza para toparse frente a frente con un infante Sean Lennon, hijo de John y Yoko.

La verdad, a pesar de la temática y de varias cosas que se pudieron haber aprovechado mucho más, la película transcurre demasiado lentamente, es algo repetitiva y se diluye demasiado, al punto de que ya quieres que el tipo cumpla lo que fue a hacer sin darle tanta vuelta. Sigo pensando que Leto es un gran actor y podría conseguir muchos buenos papeles. En este caso lo hace bien, al igual que su ex la Lohan, pero esto resulta insuficiente. El filme a veces sufre mucho en la edición y, sobre todo al principio, recurre en exceso a algo que yo llamo “montaje de edición”, algo de lo que había hablado en la crítica de “El Libro de los Secretos”.

5 de 10. No se están perdiendo de nada.

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