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215. Encima de la Hora

Nick of Time. 1995

John Badham

Buen material para Canal 5


Es verdad que de un tiempo para acá casi ni veo la televisión, mucho menos desde que me mudé a este departamento. Pero en México todos sabemos las películas de Canal 5, y más o menos cuantas veces al año pasan ciertas películas que hemos visto tantas veces gracias a ellos. Para los programadores de aquel canal les digo: esta película es buen material para ustedes (en caso de que aún no la pasen).

A pesar de haber sido estrenada en 1995, la película se ve un poco más vieja. Johnny Deep y Christopher Walken protagonizan este thriller que logra muy bien hacer dos cosas: mantener al espectador completamente interesado durante todo el metraje y contar una historia en tiempo real, al estilo “24” pero sin cortes comerciales.

La trama comienza rápido, sin dar muchos rodeos. Un hombre y una mujer, trajeados y misteriosos, se encuentran en Union Station viendo a la gente llegar y escogiendo entre ellos a su víctima de extorsión, y encuentran en un padre recientemente enviudado la persona indicada para llevar a cabo el asesinato de una candidata a gobernadora que se ha vuelto demasiado liberal para el gusto de sus principales colaboradores. La película continuamente toma direcciones insospechadas, toda vez que el personaje de Depp resulta lo suficientemente respondón como para retar a sus victimarios. Lo que sí me resulta un poco inverosímil y quizá hasta estúpido es que para un plan de estas magnitudes se esté buscando en una estación de trenes a la persona “indicada” para llevarlo a cabo, menos de dos horas antes.

Está bien para verla una vez.

7 de 10.

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143. Kicking and Screaming

Kicking and Screaming. 1995

Noah Baumbach

El debut de Baumbach; demasiado snob

Hace unos 15 años Noah Baumbach estrenaba su primer película, a la edad de 25 años. El estadounidense presentaba a un grupo de jóvenes recién graduados a los cuales les resulta demasiado complicado decidir su siguiente paso ahora que han terminado sus estudios.

Con un elenco de actores desconocidos (salvo por Eric Stoltz, aquel que estuvo a punto de ser Marty McFly), el director presenta a una serie de personajes confundidos, necios, arrogantes, temerosos, chiflados y, en fin, blancos de clase alta. Las conversaciones entre ellos a veces son tediosas y demasiado snob, con muchas referencias culturales presentes, pero dentro de todo la historia logra mantenerse con ciertos (pocos) toques cómicos y dramáticos que logran crear una representación fidedigna del tipo de sociedad que se está queriendo retratar. Talvez en algún momento Baumbach se sintió como uno de ellos, pero para alguien ajeno a este tipo de círculos sociales los personajes pueden resultar apáticos.

Hace un par de años vi “Metropolitan”, un filme poco conocido, de temática parecida pero mucho mejor que el debut de Baumbach, quien ha crecido muchísimo para llegar hoy en día a entregar algo como “Greenberg”. Aquel filme, de un desaparecido Whit Stillman, también retrataba a una juventud de clase alta (en este caso neoyorquina), pero con un estilo más pulido y manejando mejor una temática similar. Baumbach aquí sí se percibe como novato, alguien a quien le cuesta darse cuenta de que algunas cosas habría que haberlas quitado o mejorado para hacer un mejor filme. En fin, es mi opinión.

6 de 10.

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136. Clockers

Clockers. 1995

Spike Lee

Desde las calles de Crooklyn

Harvey Keitel y John Turturro interpretan a dos detectives neoyorquinos que investigan el asesinato del gerente de una tienda en donde se cree que se trafica droga. El principal sospechoso es Victor Dunham, un hombre respetable y correcto, pero de raza negra. Aún habiendo confesado el crimen, hay algo en el caso que al detective Rocco (Keitel) no le cuadra, y es entonces cuando da con “Strike”, el hermano de Victor, un delincuente de poca monta, líder de un pequeño grupo de vendedores de droga y protegido de un mafioso local.

Nuevamente Spike Lee nos introduce en su visión del mundo, o si no del mundo, del Nueva York que él ha presenciado. Desde un inicio nos presenta, de una manera bastante cruda, una serie de fotografías de sangrientos homicidios. Yo estaba comiéndome un cereal cuando empezó la película y hasta me arruinó un poco la cena (tanto como se puede arruinar un cereal, por supuesto). La violencia gráfica es presentada de una manera muy directa y real, pero realidad es lo que rara vez falta en una película de este realizador, oriundo de Atlanta, Georgia.

“Clockers” está basada en un libro homónimo del autor Richard Price, y se mueve entre las líneas del drama y el thriller, presentando personajes (principalmente los de raza negra, por supuesto) a los cuales, me da la impresión, les resulta imposible salir del gran círculo vicioso en el que se ven sumergidos. La película iba a ser dirigida por Martin Scorsese y, como es de esperarse, Robert De Niro hubiera sustituido a Keitel, pero al final el director de “Mean Streets” se fue a dirigir “Casino”, invitando a Spike Lee al proyecto y manteniéndose como productor del filme. Lo que hizo Lee fue hacer que el personaje principal fuera “Strike” y no Rocco, cambiando así por completo el enfoque de la película. Lee conoce sus temas a la perfección, y es tan honesto como se puede ser en la industria cinematográfica.

7 de 10.

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113. Lumière and Company

Lumière et Cie. 1995

Varios directores

Interesante ejercicio de memoria

Si no estuviera plagada de entrevistas a directores pretenciosos y chiflados, este experimento situado entre un filme omnibus (cortos de varios directores) y documental sería muchísimo más interesante, pero los franceses, que aquí abundan como directores invitados (por una cuestión lógica supongo, pues el cinematógrafo fue inventado en Francia), tienen la boca muy floja y el cerebro demasiado atrofiado con tanta palabrería que han escuchado y aquí repiten.

A la par de presentar lo que 40 diferentes directores (12 de ellos franceses) pueden hacer con el aparato inventado por los hermanos Lumière hace más de 115 años y que significó el nacimiento del cine, se plantea un footage con entrevistas a estos directores, a los cuales se les plantean las tres siguientes preguntas: 1) “¿Por qué aceptaste trabajar con la cámara de los Lumiére?”, 2) “¿Por qué haces cine?”, y 3) “¿Crees que el cine es mortal?”. Algunos directores claramente no necesitan hacerse los incomprensibles, y otros que realmente sí lo son se notan auténticos, pero el resto apesta a bluff, egocentrismo y “merde” en francés, con respuestas que no llevan a absolutamente nada, mugrero puro.

A los realizadores se les plantean también 3 reglas, confinados a las mismas limitaciones con las que los primeros cineastas, que en principio sólo se dedicaron a hacer postales filmadas de distintos lugares, se vieron enfrentados: 1) el filme debe durar 52 segundos (o lo que es lo mismo, lo que duraba el rollo de película que cabía en el cinematógrafo), 2) no hay sonido sincrónico, y 3) sólo tienen 3 tomas para lograr el resultado.

Todo mundo parece concordar en que David Lynch es el que más se esforzó en su ejercicio, entregando una pieza compleja tanto en realización como, evidentemente, en lectura, de ciencia ficción serie B. Es, sin duda, el mejor de los segmentos, pero también destacan algunas piezas muy bonitas, bien cuidadas y románticas, de sensibilidad europea, como las de Claude Lelouch y Nadine Trintignant (no pude encontrar el video en Internet, pero es el que es filmado en el Louvre).

Abundan segmentos en los cuales los cineastas buscan mirarse en el espejo, haciendo una reflexión acerca de su oficio y la historia de éste. El de Lelouch entra dentro de esta descripción y lo hace magníficamente. John Boorman visita el set en donde se filma “Michael Collins”, con Liam Neeson y sus co-estrellas viendo a cámara, interesados y curiosos. La gran mayoría de los otros segmentos que intentan echar una mirada hacia dentro del cine son poco interesantes y demasiado obvios o simplones.

Abbas Kiarostami presenta un segmento interesante, pero el iraní hace algo de trampa porque para interpretar la imagen es indispensable el sonido. El de Lucian Pintille también resulta atractivo, sin intentar de más con el metraje que se tiene. Zhang Yimou también destaca los contrastes de su cultura de una forma graciosa y divertida, situando su corto en la Muralla China. Spike Lee repite algo que ya se había visto en los primeros años del cine: filmar la cara de un bebé (en este caso su hija). Y de Bigas Luna sólo puedo decir que se me hace un degenerado que sólo hace cine para filmar desnudas a la mínima provocación. Este tipo apesta.

7 de 10 principalmente por el interés que despierta este experimento. Me gustaría ver a mucha otra gente a cargo de los segmentos.

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Crítica invitada 2. Showgirls

Showgirls. 1995

Paul Verhoeven

Trashtástica parábola en donde no todo lo que brilla es escarcha

El viernes pasado estaba tan enojada, por equis o ye razón, que me largué a Videodromo a rentar algo muy, muy basura para levantarme el ánimo. Entre los estrenos se encontraba “Showgirls”, cinta de Paul Verhoeven (director de joyotas del camp como “RoboCop”, “Total Recall”, “Basic Instinct”) que tuvo espantosas reseñas mientras se encontraba en los cines, pero que obtuvo estatus de culto de lo mala y escandalosa que era. Por supuesto que me la llevé. Nunca está de más echarse cine chatarra de vez en cuando.

“Showgirls” narra la historia de Nomi Malone, una rubia que viaja de aventón hasta llegar a Las Vegas. Después de perder todo su dinero y sus propiedades, es acogida – sin albur – por Molly Abrams, una estudiante de diseño de modas que asiste en los camerinos del Stardust. Un día, Molly se lleva a Nomi al trabajo, donde ésta última se enamora de los números de baile y del glamour que rodea a la “gran estrella” Cristal Connors.

Nomi trabaja en un tugurio/vaudeville, donde la estrella principal es una señora tetona que cuenta chistes cochinos. Aunque gane bien, se siente sucia, porque su sueño es ser una bailarina. Después de hacerle un sugerente baile al novio de Cristal – Zach, quien resulta ser director de entretenimiento del Stardust –, es solicitada para una audición. Gana la parte muy a pesar de sus arranques “cero femeninos”.

Su casi instantáneo ascenso ocurre entre brillantina, humo, luces de neón, y cascadas artificiales. El guión es directo y lleno de fierceness, con frases como “siempre hay alguien más joven y más hambriento bajando las escaleras detrás de ti”; y, claro, la mitad de todo lo que dice Nomi. Elizabeth Berkley se trajo un poco del feminismo de tercera ola que la caracterizaba cuando estaba en Saved by the Bell. Será bonita, pero no tonta. Para acostarte con ella, hay que amarla primero. Y si te metes con sus amigos, se vengará como menos te lo imagines. ¡Oh! Y es capaz de memorizar coreografías completas con sólo verlas una vez. Es bruta, emotiva y talentosa. Como Billy Elliot, pero en tanga.

Esa es otra cosa. Hay tantas palabrotas y semidesnudos que fue la primera y única “gran” película en ser clasificada NC-17 cuando salió en el cine. La obra en Stardust es topless, los camerinos también lo son, el tugurio obviamente lo es, y claro que hay escenas eróticas gratuitas donde se ven muchos senos y nada de penes (¡qué curioso! Hmm…). En dos horas vi más tetas que en toda mi vida. Si fuera hombre o lesbiana, estaría muy deprimida por esto.

La música es mala, pero no tanto como la de “Nine” (2009). Los atuendos de la vida diaria no pasaron la prueba del añejo, pero los (pocos) que se utilizan sobre el escenario parecen como de algún concierto especial de Lady Gaga. Muchas pelucas orgullosamente postizas. Manicuras como para matar de envidia a Niurka Marcos. ¡Oh! Y un editor de sonido brillante y estúpido al mismo tiempo: cada vez que vemos a Nomi bailar, sin importar el volumen de la música o de la gente, la escuchamos gemir y pujar a todo volumen. Quizás para que apreciemos su ardua labor. Casi como las tenistas.

“Showgirls” parecerá sexplotación a su máximo nivel, pero estos pequeños detalles visuales y auditivos, así como la actitud pre-Girl Power de sus protagonistas, la vuelven algo adorable y la acercan más a la tragicomedia de culto. Si reapareciera en la pantalla grande, no dudo que provoque un efecto similar al de “The Rocky Horror Picture Show”, con fans de ambos sexos que vayan ataviados al estilo de Las Vegas, que aplaudan y repitan las frases más memorables, y que reproduzcan los pasos de baile con todo y encuere en los casos más extremos.

7 de 10. Un día que te sientas muy, muy mal con la vida, réntala. Las chick-flicks pueden tener el efecto contrario con sus finales de cuentos de hadas. Aunque la cinta sea barata y corriente, tiene corazón de oro. Nomi no se queda con el Príncipe Azul/Maldito Sapo, pero se gana a sí misma. O algo así de cursilindo.

Por Cynthia Rodríguez, visitante habitual de este blog, responsable de Chica Pop de Mierda y colaboradora en 9 Musas.

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