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198. Mecánica Nacional

Mecánica Nacional. 1971

Luis Alcoriza

Un español devela el rostro genuino de México


“Mecánica Nacional” se puede comparar con otras comedias costumbristas que han surgido en países como España, de la mano de Berlanga, o Italia, de la mano de Fellini. No sé si la cinta mexicana llegue al nivel de genialidad y maestría que alcanzaron los europeos, pero tiene una mezcla de elementos que la convierten en una película muy valiosa que a final de cuentas retrata y satiriza la forma de ser de nuestros compatriotas, nuestras costumbres, preocupaciones e incongruencias.

El filme se centra en el furor que genera en un gran número de personas una carrera de autos, aunque a final de cuentas eso queda en segundo plano y sirve meramente de fondo para rescatar a varios personajes mexicanos muy típicos, y desnudarlos a través de la comedia, señalando de una manera muy puntual pero sin emitir juicios nuestros defectos como sociedad, y todo lo que tenemos de risible. Religiosidad, sexualidad, machismo, gula, alcoholismo, familia, tradiciones, amistad, muerte y honor, todo parece tener un doble discurso. A pesar de a veces hacer uso de un humor un poco vulgar, del cual a los mexicanos nos es muy difícil evitar si queremos llegarle a las masas, la comedia manejada aquí tiene mucho más valor social, por el espejo que pone frente a nosotros.

Para los que no les suena el nombre de Luis Alcoriza (como a mí), sólo mencionar que como guionista tiene más de 80 títulos, entre ellos varias colaboraciones con Luis Buñuel en la época mexicana de éste, dígase “Los Olvidados” (otra cinta realizada por un español que representa un digno retrato de un determinado sector de la sociedad mexicana), “Él” y “El Ángel Exterminador”. Además, tiene más de 20 películas como director, siendo “Mecánica Nacional” la más conocida. Desgraciadamente, para nuestra fortuna, es españolete.

Ojalá hubiera más películas como esta…

8 de 10.

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164. Dirty Harry

Dirty Harry. 1971

Don Siegel

Creando el mito


Crear un personaje como Harry Callahan no es muy difícil y hoy en día hemos visto el mismo arquetipo de antihéroe unas cuantas veces. Un policía duro, magnífico pistolero, que se cree por encima de la ley y no duda en llevarse de encuentro los derechos individuales de los criminales con tal de obtener alguna confesión o resolver algún crimen, en un clara aplicación de la frase “el fin justifica los medios”.

“Dirty Harry” es la primera de cinco entregas de una serie protagonizada por un inmortalizado Clint Eastwood interpretando a un despiadado inspector de policía que carga con su Magnum 44 para todos lados y tiene un latiguillo (no sabía que así es como se les dice a las catchphrases) diferente para cada filme, un poco parecido al Bullitt de Steve McQueen.

La cinta presenta una investigación acerca de un asesino en serie que amenaza con matar a varias personas si el gobierno no le da una cantidad de dinero, y lejos de centrarse en todo momento en lo “cool” que es el personaje, la película se convierte en un interesante y oscuro thriller donde el antagonista (ese demente que me recuerda mucho a Malcolm McDowell en “La Naranja Mecánica”, estrenada el mismo año) va tomando cada vez más fuerza y el entramado sistema jurídico juega también un importante y desafortunado papel, de paso justificando las acciones de Callahan, lo cual genera un planteamiento en algo mucho más profundo que un tipo rudo y hábil con su pistola.

Considerada una de las mejores películas jamás realizadas y referenciada en tantas otras películas y canciones (como las de Gorillaz), puedo confirmar que el furor en torno a ella está justificado.

9 de 10.

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86. THX 1138

THX 1138. 1971

George Lucas

1984 o el siglo 25, la misma historia

Me caga George Lucas. Creo que es un mafioso idiota adicto al dinero y su saga “Star Wars” está sobrevaloradísima, y con esto no digo que no me guste, simplemente digo que NO ES PARA TANTO. Me da gusto que los creadores de “South Park” hayan expuesto de una manera tan directa y cómica (en el episodio “The China Probrem”, temporada 12) lo que él y su compa Spielberg han hecho y seguirán haciendo con sus creaciones de éxito con tal de incrementar sus cuentas bancarias y poderío en Hollywood.

Filmado en 1969 y estrenado en 1971, “THX 1138” es el primer largometraje de George Lucas y está basado en un cortometraje titulado “Electronic Labyrinth THX-1138:4EB”, que constituyó el proyecto final del realizador en la Universidad de Southern California. Producida por American Zoetrope, una compañía que fundaron Francis Ford Coppola y el mismo Lucas en 1969, la película presenta una historia de ciencia ficción muy parecida a las que encontramos en las novelas “Un mundo feliz”, del británico Aldous Huxley, o “1984”, del también británico George Orwell y que ha sido llevada al cine en un par de ocasiones.

La cinta impresiona en cuanto a producción, efectos visuales y talvez también sonoros, además de contar con relativamente buenas actuaciones, pero la trama es repetitiva y poco original (talvez no tanto en su momento como lo es ahora, por supuesto). Existen aspectos en cuanto a la conceptualización de ese mundo ambientado supuestamente en el siglo 25, que resultan completamente ridículas y producto de una mente necia y autocomplaciente, como la que tienen esas personas que se dicen continuamente a sí mismas: “¡qué chingón está lo que estoy haciendo!”.

En el siglo 25 los radios y telecomunicaciones suenan muy mal y con mucha interferencia, se siguen usando los auriculares telefónicos antiguos, las televisiones de holograma (una tecnología también presente en “Star Wars”, por supuesto) todavía no son de alta definición y se ven terrible y los robots simplemente son ridículos disfraces. Por otra parte, algunos coches y tomas generales de la ciudad están impresionantes, pero parece que los cineastas se han encargado a lo largo de los años en copiar la ciencia ficción e innovar poco, con tres convenciones dadas: 1) en el futuro todo es minimalista, 2) si no es minimalista, entonces todo está bien jodido y deprimente, 3) todos viven en una especie de socialismo autoritario repleto de prohibiciones. Por supuesto, la ciencia ficción se ocupa de exponer temáticas actuales y su posible efecto (comúnmente exagerado) en el futuro, pero los cineastas y algunos autores suelen dar con los mismos temores, sin explorar nuevas vertientes del género, como sí lo hizo nuestro compatriota Alfonso Cuarón en “Children of Men”, una joya cinematográfica no sólo en estilo y en técnica sin necesitar de complicados decorados, maquetas o efectos, o el inmortal Stanley Kubrick con “2001: Odisea en el Espacio” con el atrevimiento que caracteriza a su realizador.

En “THX 1138” la trama de los personajes muchas veces pasa a segundo término, y el artificio de la ciencia ficción, dígase todas las creaciones, gadgets, protocolos, forma de vida y demás, pasan a ocupar el primer plano.

Mientras tanto, George Lucas prepara más caricaturas, monitos y demás formas de explotar hasta el último centavo que le pueda dar “Star Wars” y, en complicidad con sus fans y su socio, se frota las manos pensando en cuánto dinero ganará con “Indiana Jones 5”.

Dejando a un lado mi desprecio por su creador, un 7 de 10 para esta película.

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