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93. Las Aventuras de Robinson Crusoe

Robinson Crusoe. 1954

Luis Buñuel

Con chapuzas Buñuel entrega una película de encargo

“Robinson Crusoe” es de las peores y menos interesantes películas que he visto de Buñuel, sólo superada por “La Fiebre Sube al Pao”. Con un tratamiento gris y una temática pasada de moda, el genial director español exiliado en México en aquella época entrega una película filmada en idioma inglés que se puede percibir fácilmente como un filme hecho por encargo, carente de alma, demasiado inocente, básico, descuidado y, lo que es peor, se puede sentir la falta de interés por parte del mismo director para con la historia y en sus personajes que presenta.

El padre del cine surrealista y creador de filmes excelsos como “El Ángel Exterminador”, “El Fantasma de la Libertad”, “Belle de Jour”, “Tristana”, “El Discreto Encanto de la Burguesía”, “Viridiana”, “Los Olvidados”, “L’Age d’Or” y “Ese Obscuro Objeto del Deseo”, todos filmes interesantísimos en varios niveles, también tuvo una época en la que tuvo que buscarse la vida como cualquier otro empleado, principalmente tras su exilio en México a causa de la Guerra Civil en España.

Con un Dan O’Herlihy nominado al Óscar por su interpretación de Robinson Crusoe (lo perdió ante Marlon Brando), el filme presenta las aventuras del naufrago en su intento por sobrevivir, su encuentro y amistad con un caníbal al cual convierte en su esclavo y demás situaciones, aprovechando algunos momentos para plantear cuestionamientos bastante simplones, principalmente basados en la religión (algo que el mismo Buñuel nunca se cansó de atacar). El realizador hace mano, durante la primera parte del filme, de una narración excesiva y demasiado obvia que parece más chapuza para sacar la chamba que realmente un recurso narrativo inteligente u original, la trama presenta realmente pocas emociones y es algo predecible (y eso que yo no había leído nada acerca del personaje), además de tener algunos fallos técnicos que se podrían perdonar en el caso de otros filmes más interesantes, pero no en éste.

Ni modo. Si van a ver algo de Buñuel, cualquiera menos ésta. 5 de 10.

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Prueba 14. La Strada

La Strada. 1954

Federico Fellini

El primer 10 de 10 del blog viene de la mano de Fellini

Esta película llegó a mis manos gracias a la misteriosa y talvez encantadora americana de apellido Wakeland, uno de los mejores apellidos que he conocido jamás. Fue un intercambio Fellini-Fellini, ya que yo le regalé una postal de “La Dolce Vita” y ella a cambio me dio un imán de “La Strada”. Al siguiente año, ya de regreso en México y después de estarla buscando en diferentes lugares, finalmente la encontré en una tienda a un ridículo precio, algo que suele pasarnos a los espectadores de las películas de arte.

Gelsomina Di Costanzo, qué hermoso y cautivador personaje y qué magníficamente está interpretado por Giulietta Masina, musa y esposa de Fellini. El oriundo de Chihuhuahua Anthony Quinn aparece como co-protagonista, interpretando magistralmente a Zampanò, un déspota y ultra-machista “artista” ambulante, que compra a Gelsomina por la cantidad de 10,000 liras, lo que convierte a ésta en una especie de ayudante esclavizada. Gelsomina es un personaje muy peculiar, la interpretación de Masina puede desconcertar a varias personas, los cambios de emociones en el rostro de la esposa de Fellini son tan instantáneos, que recuerdan más bien a la interpretación de un payaso, algo que está muy continuamente relacionado con la cinematografía de Fellini. Superada esta pequeña barrera inicial, se puede disfrutar de un personaje bellísimo, altamente emocional y repleto de carisma, además de enternecedor y triste. Por contraparte, Quinn aporta muchos elementos cómicos como parodia de hombre rudisisisímo, bruto y fuerte, con muchos detallitos muy ricos. Un personaje odioso muy, muy bien interpretado.

El guión es magistral, la historia transcurre a un paso moderado, presentándonos caricaturas graciosas que nos hacen sentir tristes a la vez, a través de los grandes y bellos ojos de Gelsomina. El personaje tiene su leit-motif, una simple línea en trompeta que compone Nino Rota, regalándonos una progresión de notas desgarradoras. Qué bonito es lo bonito, qué triste es lo triste y qué deleite escuchar el idioma italiano en la pantalla.

Otro personaje a destacar es un payaso chiflado grandiosamente interpretado por Richard Basehart (narrador de “El Auto Increíble”). Contraparte de Zampanò, el personaje también termina por ser odioso en ocasiones, pero tiene el toque de humanidad que el otro nunca quiere dejar entrever. De él sale la frase más bonita de la película, algo que talvez parece trivial, pero que ayuda a dar motivación al personaje de Gelsomina, la cara de alcachofa. Va algo así como: “Todo tiene un propósito. Hasta esta piedra tiene su propósito. No sé cual es, pero debe ser útil para algo. Porque si es inútil, entonces todo es inútil. ¡También las estrellas!”

Para mí, esta película y “La Dolce Vita” son las mejores obras de Fellini, pero aún me faltan algunas por descubrir, por lo que haré de “Las Noches de Cabiria” (también con Giulietta Masina), una de mis primeras críticas… Por último, decir que la película ganó el Óscar a Mejor Película Extranjera en 1957 y estuvo nominada a Mejor Guión Original, perdiendo ante “El Globo Rojo”, de Albert Lamorisse. Los únicos errores de este filme son de continuidad, hay cortes directos con claros errores, pero who cares? Grazie mille Terraveglia.

10 de 10.

A una semana de arrancar formalmente este proyecto, quiero dedicárselo a mi difunto abuelo Tito Calilla, quien murió hace un año. También escritor, es una de mis fuentes de inspiración y motivación para tratar de hacer bien las cosas.

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