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142. Tokyo Story

東京物語 Tōkyō Monogatar. 1953

Yasujiro Ozu

La obra maestra que me hizo dormir

Una de las películas que cuenta con la mejor calificación de todos los tiempos en Rotten Tomatoes, también considerada como la obra maestra del director japonés Yasujiro Ozu, me hizo dormir unas cuantas noches seguidas, resultando mejor que cualquier somnífero. En verdad hice un esfuerzo por tratar de terminar de ver esta película, y al final lo hice para constatar que, aunque rumbo a la hora de metraje finalmente el director introduce algo de drama (o conflicto, pues), lo único que me dejó este filme es poder decir que lo vi, además de un número más en las 365 críticas, con las que, por cierto, voy ya muy pero muy atrasado.

“Tokyo Story” es aclamada por muchos críticos que la consideran una de las si no que la mejor película jamás realizada. A mí me resulta una historia demasiado costumbrista y lenta a más no poder con un avance argumental realmente ridículo en la primer hora de metraje, en la cual los personajes, cuando interactúan, se dedican a parlotear de cosas sin interés al punto de resultar nauseabundos y aburridos, pues las conversaciones abundan en la formalidad y la cortesía, haciendo interminable diálogos poco interesantes, como si fueras a casa de la abuela de alguien que apenas conoces y te dejaran en la sala con dos señoras que hace rato que no se ven y se están poniendo al tanto.

La trama se centra en una pareja mayor que reside en una pequeña aldea y que de pronto decide visitar a los hijos que tienen desperdigados en Tokio y Osaka. Al principio todo va “bien”, pero poco a poco los viejos se van dando cuenta de que están incomodando a sus ocupados hijos con su visita, por lo que deciden regresar a casa, entonces la madre se enferma de gravedad.

Las actuaciones, de acuerdo al planteamiento de personalidad y tono que el director quiso aportarle a sus personajes, para mí llegan a ser molestas, pero esto no quiere decir que no resulten verosímiles.

5 de 10. No sé si me faltó “algo de ver” en ella, pero en todo caso no será algo que cambie mucho mi opinión.

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92. Los Inútiles

I Vitelloni. 1953

Federico Fellini

Un Fellini más cercano al neorrealismo italiano

Federico Fellini, reconocido por haber realizado películas bellísimas, potentes, comúnmente demasiado “ruidosas” y con muchos personajes además de algunos elementos oníricos y muchos tintes autobiográficos (casos de “8 1/2”, “Amarcord” y “Los Inútiles”, entre otras), también tuvo una temprana fase un poquito menos popular y conocida en la que exploró el neorrealismo italiano, participando en el guión de cintas como “Roma, ciudad abierta” y a su vez realizando otras como “El jeque blanco”, “Las Noches de Cabiria” (no tan claramente ubicada dentro de este movimiento) y ésta que ayer vi por recomendación de un amigo.

Ambientada en Rimini, ciudad natal del director, “Los Inútiles” se centra en las historias y aventuras de un pequeño grupo de amigos del género “buenos para nada” que habitan en un pueblo italiano y que se dedican a hacer lo menos posible a pesar de ya rondar los 30 años de edad. Mientras algunos anhelan escapar de esa vida para buscar una mejor oportunidad en alguna otra ciudad, otros intentan sobrevivir a pesar de sus errores y compromisos adquiridos inintencionadamente, todos sumergidos en una mediocridad que se solapan los unos a los otros.

En este caso la música de Nino Rota no es tan memorable y los actores, entre los cuales se encuentra el hermano de Fellini, no son tan emblemáticos como aquellos con los que el director contaría más tarde en su carrera (Giuletta Masina, Marcello Mastroianni, Anita Eckberg), pero el filme aún así logró inspirar tanto a Martin Scorsese con su “Mean Streets” y a George Lucas con su “American Graffiti”, según palabras de estos mismos directores.

Mi problema con el movimiento al que pertenece esta película ya lo había expuesto en un par de ocasiones cuando hice las críticas de “Roma, ciudad abierta” y “Rocco y sus hermanos”, y básicamente se reduce a un tratamiento de personajes y temática demasiado dramático, que en algunos casos nos podrá recordar a los mexicanos a nuestras películas de la llamada “época de oro” o, en otros, a las telenovelas que aún se siguen generando. La mayoría de los personajes llora en algún momento y parece la respuesta inmediata de una mujer ante cualquier problema, pero todo esto se ubica en otro momento de la historia que ha quedado muy atrás y, por ende, no tiene mucha vigencia. A pesar de todo esto, disfruté mucho más esta película que las dos antes mencionadas del neorrealismo italiano simplemente porque tiene una trama más entrañable e interesante, además de que personalmente siento a los personajes más cercanos y completos, por lo cual es más fácil empatizar con ellos. El filme termina por retratar muy bien un estilo de vida, y cómo no si se trata de algo que su mismo director vivió.

8 de 10, la calificación más común (y cómoda) de este blog.

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