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240. Catfish

Catfish. 2010

Henry Joost, Ariel Schulman

Si todavía no ves esta película, no sé qué estás haciendo con tu vida


No sé ni por dónde empezar a hablarles de este documental. Mi experiencia al verlo fue equiparable a haberme subido a una montaña rusa. Literalmente me dejó boquiabierto unas 4 ó 5 veces, principalmente en el último cuarto del filme. WOW.

“Catfish” presenta a Nev Schulman, un fotógrafo neoyorquino que se hace amigo de Abby, una niña en Michigan que tiene un aparente don para la pintura y se encarga de convertir en óleos y acuarelas las fotografías que Nev le manda. Así comienza una amistad que poco a poco también toca a la madre de Abby, Angela, y a Megan, su media-hermana, con la cual Nev comienza una relación a distancia que en un principio suena muy emocionante y bonita. El filme entonces comienza como algo muy pequeño, una documentación sin pretensiones del progreso de una amistad y de un noviazgo. Conforme a las mentiras que muchos imaginarían llegar con cualquier relación de este tipo llegan los enigmas y cuando el telón finalmente se cae aparecen las verdaderas SORPRESAS, mismas que, por supuesto, no pienso develar, o les arruinaría enteramente la película a quien aún no la ha visto.

Como es de esperarse, mucha gente cuestiona la veracidad de los hechos presentados y con ello la increíble suerte de los cineastas para dar con una historia tan peculiar y, sobre todo, con un personaje tan pero tan jodido y a la vez conmovedor, supongo también que muchos estarán a la defensiva luego de ver casos como el de “I’m Still Here”. Se vale dudar.

Muy pocas veces en la historia del cine, una película o un documental trasciende tan íntima y personalmente a los involucrados en él. El hecho de ponerse a pie de cañón como materia prima en una especie de “EDtv” o “The Truman Show” real y exponerse a presentarse como sujeto en una confusa y potencialmente arriesgada investigación es ya motivo de respeto por parte de cualquier espectador. Sean cuales sean las posibles razones verdaderas para hacer este documental, o si realmente fue algo espontáneo que se convirtió en un profundo estudio de personalidad de una persona solitaria y con un caso de múltiple personalidad virtual, el resultado es magnífico. Por supuesto que sí importa si el material es verídico o no, y a pesar de todas las cosas que se argumentan en la web yo creo que al menos un 90% del metraje es presentando tal y como sucedió, así que no hay qué tratarle de restar valor a las cosas, sin duda la suerte es una gran aliada de los documentalistas, de todos sin excepción.

Puntos extra por la forma tan actual de presentar las tomas, apoyados con elementos virtuales como Google Maps, Facebook, YouTube y aparatos celulares, recursos que encajan perfectamente en la historia.

“Catfish” me dejó perplejo, conmovido y satisfecho, todo en grandes cantidades. Un completo y redondo 10 de 10.

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Crítica invitada 4. Primer

Primer. 2004

Shane Carruth

¿Qué pasaría si en verdad funcionara? (What happens if it actually works?)


Me atrevo a decir que el slogan con el que se promovió esta película condensa la actitud audaz con la que se desarrolló todo el proyecto, como si fuera la cadena original del código genético que después es replicado hacia todas direcciones y especializado formando este ser viviente: una obra cinematográfica publicada.

Empezando como una idea semi-absurda en la mente de un hombre de ciencia, termina como un relato increíble a los ojos del “cinespectador”. Gracias a un montaje que mimetiza la sincronía con que suceden ocurren los eventos en las vidas de los protagonistas en las diversas tangentes de tiempo, somos obligados a ponernos alerta en cuanto entendemos que si no abrimos bien los ojos, afinamos el oído y estiramos la mente, nos perderemos en alguna elipsis y nuestro entendimiento se desvanecerá para no volver jamás, como lo hace una cadena “ARN Primer” entre dos fragmentos Okazaki, al replicarse una molécula de ADN.

La película trata más bien sobre causalidad, ingenio, amistad y ambición (y más), no sobre biología ni química orgánica, y no es tan complicada de entender cómo tal vez lo hice sonar, pero si ven la película y le ponen suficiente atención, tal vez entiendan porqué la referencia al proceso de réplica de una cadena de nucleótidos para formar otra molécula de ADN, como metáfora para un dilema existencial.

Con recursos limitados pero gran determinación, el Ingeniero y matemático Shane Carruth se convirtió en cineasta cuando sometió su mente y su guión original a un proceso de producción tan exigente, meticuloso y austero como lo es un método científico que lo llevó a lograr lo que NADIE (en mi opinión) había logrado antes. Gastando un total declarado de 7 mil dólares, “Primer” ofrece una estética bien cuidada, en filme de 16mm, con un uso dinámico de la cámara en la selección de encuadres, movimientos y transiciones; actuaciones, diálogos y dinámicas sociales naturales y creíbles, y lo más importante, una historia fascinante de suspenso y ciencia ficción sin uso de chroma key (fondos verdes o azules) o complicados efectos digitales, lo cual es altamente inusual para una producción de este milenio.

Impresionantemente, al terminar la etapa de filmación se obtuvieron 80 minutos de material, los cuales se usaron un total de 74, lo que significa que sólo se desecharon 6, pero supongo que eso ya lo habías calculado. Este último dato es realmente admirable, de pronto las palabras “corte, otra vez desde el inicio, sigan grabando, listos, claqueta, acción” pierden sentido y validez para mí.

Películas de bajo presupuesto las hay por montón, la mayoría usan videocámaras, uno que otro se ha animado al Super8 (Linklater y otros), y algunos de ellos merecen también su reconocimiento, como el canadiense Tjardus Greidanus quien en 1990 realizó una película titulada “The Final Sacrifice” gastando un total de 1,500 dólares, sin embargo él tuvo la ayuda de su universidad en donde le fueron prestadas las cámaras profesionales Arriflex.

Con la modesta ayuda de sus familiares y amigos, “Primer” fue realizada de manera independiente en su totalidad: escrita, producida, dirigida, editada, musicalizada y actuada por Carruth mismo, y me aventuro a decir que hasta haciendo varios personajes (virtualmente, depende del punto de vista y de cómo analices la línea del tiempo dentro de la trama, claro está). Liberada al público por primera vez durante el Sundance Film Festival, donde ganó el Gran Premio del Jurado, fue también lanzada después en algunas salas de cine en los Estados Unidos, donde recaudó 424,760 dólares (6,068% del costo de producción) y continúa generando un creciente culto, en el cual me enorgullezco de participar. El resultado es de primera.

10 de 10 (para respetar la tradición de calificar en este blog). Esperemos que su nueva producción, “A Topiary”, no encuentre grandes contratiempos y la podamos apreciar en el futuro no tan lejano. Para más información les dejo estos vínculos: Sitio Oficial de la película, “Primer” en Wikipedia, “Primer” en Stylus Magazine, Revista Playtime.

Le dedico un agradecimiento a Adrián Gutiérrez por el espacio compartido y por las reseñas que nos ofrece día con día. Les mando un saludo videodromezco a todos y si no les da miedo, es porque no han visto Videodrome de David Cronenberg, disponible para su renta en VIDEODROMO Monterrey.

Por Jorge Arturo Retamoza, Gerente de Videodromo, patrocinador de este blog.

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141. Mary and Max

Mary and Max. 2009

Adam Elliot

Simplemente INCREÍBLE

Hasta hace poco mi película de animación favorita era “Coraline”, pero entonces llegó esta co-producción de estadounidense/australiana y me hizo totalmente añicos, robándole el sitio a la anterior.

Hace un tiempo ya mi amiga Rous hizo la crítica de esta película, y desde entonces había despertado mi curiosidad hacia ella. Hoy en día le agradezco muchísimo la recomendación.

“Mary and Max” es una historia de amistad entre dos personas solitarias y hasta cierto punto similares, a pesar de que se trata de una niña australiana de 8 años y un judío neoyorquino obeso y depresivo en sus cuarentas. Por iniciativa de ella, ambos comienzan a enviarse cartas por correo durante un largo tiempo, creando un extraño y peculiar lazo entre ellos, mientras vamos conociendo el desarrollo de sus vidas, las cuales corren paralelas, cruzándose sólo en instantes.

Personalmente afectado por la temática y una trama demasiado enternecedora, debo confesar que la película tocó muchas de mis fibras, y a pesar de que es algo oscura (tanto en estética como en tratamiento de los diferentes temas y personajes), sigue siendo increíblemente disfrutable y sería una pena no darse una oportunidad para verla. Alguna vez escuché en una conferencia en Marco con alguien de Pixar que alguien le hizo una pregunta al expositor acerca de por qué la compañía californiana no hacía películas de animación para adultos. Entonces el ejecutivo dijo que era una buena idea, pero parece que ahora se les han adelantado. “Mary and Max” toca temas como la soledad, el fracaso, el alcoholismo, la pérdida de la fe, el suicidio, la depresión, la ansiedad y otros desordenes sociales como el síndrome de Asperger. A pesar de su tono algo sombrío u oscuro, se trata de un filme bellísimo y muy conmovedor.

Dirigida por el australiano Adam Elliot, quien ganó con su corto “Harvey Krumpet” el Óscar a Mejor Cortometraje Animado en 2004, la película tiene un estilo de animación con plastilina que le queda perfecto a la historia y le añade ternura a los personajes, quienes probablemente, de hacer sido actores reales, no hubieran sido tan empáticos. Las actuaciones de voz, muy bien ejecutadas, por cierto, corren a cargo de Toni Collette, Phillip Seymour Hoffman, Barry Humphries y Eric Bana.

10 de 10.

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Crítica invitada 3. Mary and Max

Mary and Max. 2009

Adam Elliot

Una forma más de moldear la amistad

En las distintas épocas de mi vida en las que he trabajado como maestra de prepa, sólo me ha funcionado una forma de lograr que un adolescente reponga una tarea: que vea una película y haga un ensayo sobre ella. Mi interés está enfocado a la visión de sus sentimientos, por eso siempre elijo películas que puedan generar el reforzamiento de su propia identidad y que les brinde la oportunidad de compartir su opinión. Ésta es la historia de “Mary and Max”.

De principio, una película animada ya resulta una garantía de que los adolescentes la quieran ver, más allá de si es una producción con el presupuesto suficiente como para ser proyectada en cine en nuestro país o no; y con eso ya me voy de gane.

Por otro lado, el personaje de Mary (Toni Collette): una  niña de 8 años de Melbourne, Australia; hija única de un matrimonio en donde no pidió nacer; incomprendida, solitaria y con complejos absurdos (ajá, sé que una adolescente la entiende), utiliza el único recurso que le queda en la vida y se pone a curiosear; esto la llevó por medio de tarjetas postales, a Max (Phillip Seymour Hoffman), un neoyorquino de 44 años con características de vida muy particulares: retraído, de una vulnerabilidad extrema y con un trastorno mental que le impide, entre otras cosas, entender su entorno y adaptarse en él (ajá, el adolescente, bla bla bla). Pero lo más importante es que no es una película para niños, es una película gris que trata de abandono, adicciones, suicidio, enfermedad, soledad y crueldad, pero con una humanidad conmovedora, una calidez asombrosa y con el valor fundamental de la amistad eterna. Además, con una clara invitación a rescatar el género epistolar (¡no todo es por email, chavos!)

“Mary and Max” es una animación en plastilina con un estilo más artesanal que industrial (léase Pixar o Disney) y con un humor piadoso y conmovedor que, sin duda, resulta muy inspirador (tengo 90 ensayos que lo pueden demostrar).

10 de 10.

Por Rocío Garza, psicóloga de profesión, escritora por pasión. Creadora del blog sobre artes: www.rousjuice.com.

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67. Volver

Volver. 2006

Pedro Almodóvar

Realismo mágico español (Qué padre qué padre qué padre)

Wow. Qué película tan más poderosa, original y conmovedora acabo de terminar de ver. Almodóvar no sólo me hizo llorar en tres ocasiones, en ocasiones por el hecho de recordar España, sino que también le confirma al mundo que es el director más serio, maduro e importante de aquel bello país, tan lleno de tradiciones y creencias populares.

De alguna manera el director manchego logra introducirnos en un mundo cotidiano y real que pronto transforma (con mucha clase, hay que decirlo) en un universo propio del realismo mágico latinoamericano, con ese toque cómico (en este caso más español), la convivencia de “fantasmas” con los personajes y la temática de la muerte, algo a lo que los mexicanos estamos muy acostumbrados a tratar con humor.

Almodóvar nos presenta una historia muy familiar que nos habla del arrepentimiento, el sufrimiento, los errores, el pasado, las tradiciones y costumbres. Penélope Cruz, talvez en el mejor papel de su carrera, interpreta a Raimunda, hermana de Sole (Lola Dueñas). Ambas van al pueblo donde nacieron y hacen una visita a su tía Paula, una señora de edad muy avanzada que parece ingeniárselas de alguna manera para vivir sola en una casa muy grande y mantener ésta limpia a pesar de su vejez. En un pueblo supersticioso (la gente de los pueblos españoles se parece en ciertos aspectos a la gente de los pueblos mexicanos), la gente habla del fantasma de Irene (Carmen Maura), madre de Raimunda y Sole, que se le aparece a la tía Paula. Ambas hijas regresan a Madrid para continuar con sus problemáticas vidas, pero pronto, la muerte de la tía Paula trae los fantasmas a la ciudad.

Las libertades narrativas que se toma Almodóvar en esta película se podrían encontrar fácilmente en el cine de Woody Allen, pero el español las trata con más seriedad que el neoyorquino, aún con humor pero con mucha más profundidad, explorando unos temas muy personales, muy adultos y entrañables, retratando a su cultura y su gente de una manera excepcional y entregándonos escenas poderosísimas y místicas como cuando Penélope Cruz canta flamenco. Qué escena tan más cargada de emociones, para mí, algo equiparable con aquella escena en el Club Silencio, de “Mulholland Drive” (por cierto, mi escena favorito de todos los tiempos). Luego, el filme nos regala más momentos tanto emotivos como graciosos, con Almodóvar retratando y parodiando sutilmente a la gente española, tan testarudos y estrepitosos como estos pueden ser.

10 de 10. Junto con “Hable con Ella”, la mejor película de este director. Vaya tela.

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32. Chinatown

Chinatown. 1974

Roman Polanski

El thriller perfecto

Hace pocos días hablaba aquí sobre “Frantic” y sobre su director, Roman Polanski, diciendo que el polaco lograba en algunos de sus filmes emular al gran y mítico realizador inglés Alfred Hitchcock, una tarea que puede escucharse sencilla pero dista muchísimo de serlo. Mi comentario fue motivado principalmente por “Chinatown”, la cual ya conocía, recomendaba y admiraba, pero se vio respaldado también por “Frantic”. Ambos son thrillers inteligentes, de gran manufactura, excelente planificación de tomas y ritmo perfecto.

En “Chinatown” vemos a Jack Nicholson casi en el inicio de su prometedora carrera, en un papel escrito específicamente por su amigo y excompañero de piso Robert Towne, quien aprovechó todo lo que ya conocía acerca de la personalidad tan única del actor para sazonar al personaje del detective privado J. J. Gittes, dotándolo así de cinismo, sarcasmo y descaro, así como mucha astucia y humor. Nicholson, quien ya nos ha entregado muchísimas excelentes actuaciones a lo largo de su trayectoria, encabeza el reparto y sostiene una película inteligente e interesante que se derrite como mantequilla sobre pan caliente.

El investigador privado J. J. Gittes es contratado por una misteriosa mujer que se hace pasar por la esposa del Comisionado del Agua de Los Ángeles, Hollis Mulwray por un supuesto caso de infidelidad. Si bien ésta se confirma y la noticia llega a los periódicos creando un escándalo, el caso se hace, inintencionadamente, mucho más complicado, confuso y profundo luego de descubrirse que quien contrató a Gittes no fue la verdadera Sra. Mulwray (Faye Dunaway como una femme fatale), sino una impostora, todo esto a la par de suscitarse la muerte, por aparente suicidio, del Sr. Mulwray, quien se oponía a la construcción de una importante presa en el valle de Los Ángeles, proyecto alrededor del cual se había generado mucha controversia.

Ambientado en la romántica y sensual década de los 30 en una ciudad californiana con mucha vida, muy extensa y de muchos contrastes, el filme muestra a unos personajes con muchas lecturas y muy bien construidos. Polanski nos vuelve a demostrar que no es un director que conviva con los cánones de Hollywood, entregándonos un thriller algo oscuro y poco optimista donde la justicia no prevalece. Además, el mismo director en un pequeño papel dentro de la película, le corta la nariz a su actor principal, provocando que éste pase más tiempo ya sea con la cicatriz o con la curación cubriéndole parte de la cara, algo que no le harían muchos directores a sus mimados actores que quieren salir bonitos y perfectos todo el tiempo.

“Chinatown” tuvo en su momento 11 nominaciones a los Óscar de 1974, ganando sólo el de Mejor Guión Original. El filme destaca en todos los rubros, dígase dirección (por supuesto), un montaje que hace que todo fluya como un cuchillo sobre agua, actuaciones excelsas, música original muy acorde por Jerry Goldsmith, además de fotografía y dirección artística perfectamente logradas. Considera a “Chinatown” el thriller perfecto. Tras su segundo visionado logré rescatar más puntos en la trama, que va dando mucha información muy rápidamente.

10 de 10. Inteligente, intrigante, emocionante, de personajes bien construidos, temáticas originales y grandiosa manufactura.

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1. Mulholland Drive

Mulholland Dr. 2001

David Lynch

Empiezo el reto de las 365 críticas con mi película favorita

Bueno, la verdad es que me viene muy bien entre celebraciones y festejos empezar con esta película, principalmente porque considero que a estas alturas y tras haberla visto unas 10 ó 15 veces ya puedo al menos hablar de ella sin necesidad de verla otra vez, algo que me beneficia mucho por cuestiones de tiempo. Además, quería empezar el reto de los 365 días con esta película por la razón más obvia: es mi película favorita. Se la he presentado a toda novia que he tenido (no que hayan sido demasiadas) desde que la vi en 2001 ó 2002, además de unos cuantos amigos y unos pocos familiares que se dejan recomendar.

Como todo fan de esta película, que no somos pocos, he discutido y leído del posible significado de este gran rompecabezas, llegando a la conclusión de que no se trata de una película que busque darse a entender, sino que según la filosofía de su creador, es más un filme de sensaciones que de trama. Y vaya que, al menos en mí, “Sueños, Misterios y Secretos” (otro LAMENTABLE título en español) logra emocionarme, inquietarme, intrigarme, perturbarme y demás. En serio me es muy difícil saber con qué empezar. La historia presenta a una mujer en problemas, una constante en Lynch y de hecho convertido ya en tagline de “Inland Empire”.

En una noche muy oscura, un auto circula por la famosa calle de Los Ángeles Mulholland Drive (chin que no pude ir) con esta mujer a bordo. Un accidente provoca que la mujer pierda el conocimiento y también la memoria, haciéndola deambular hasta llegar a una tranquila calle de departamentos. A uno de ellos llega la inocente, ingenua y encantadora Betty, una aspirante a actriz con el sueño de triunfar en Hollywood, a la cual su famosa tía también actriz le ha prestado el departamento mientras filma una película en otra ciudad. Para sorpresa de Betty, la mujer del accidente se encuentra bañándose en el departamento de su tía, creando una confusión (una de tantas pues). Betty decide ayudar a Rita, el nombre que adopta la mujer, a recuperar la memoria y esto sirve como motor de una historia de amor, engaños, asesinatos, sueños, misterios y secretos. La verdad fue una mala descripción de los acontecimientos, pero para qué contar una película si la debes ver.

“Mulholland Dr.” contiene tantas escenas que rayan en la perfección, tanto en ejecución como en drama y narrativa. Concretamente, está mi secuencia favorita de todos los tiempos en el cine, que empieza desde el acto de amor lésbico hasta que la cajita azul cae al suelo, abriendo paso a la segunda parte de la película, pasando por la mag-ní-fi-ca escena en el Club Silencio. Poderosísima, inquietante e irrepetible. Por igual, nos encontramos escenas memorables como aquella terrorífica que toma lugar dentro y fuera del Winkie’s, que logra colocar al espectador en una posición tan angustiosa a plena luz de día y en el estacionamiento de un aparentemente inofensivo diner americano. Asimismo, está la secuencia medio chuscona de un asesino que entra a robar un pequeño libro negro, aparentemente una agenda telefónica, y termina haciendo un reverendo desmadre error tras error.

Otras escenas a destacar son las que toman lugar en las pequeñas vecindades, un microcosmos que se traduce como aquellos pueblos aparentemente quietos donde a Lynch le gusta situar sus perturbadoras y algo enfermas historias, entre esas escenas está la de la adivina que siembra más la sospecha de que algo está mal tras la llegada de Rita, filmada con un lente especial que sólo permite enfocar un sector horizontal de la imagen y que le gusta mucho utilizar a este director en planos detalles de teléfonos y demás. Como siempre, el buen David logra crear expectativas y generar enorme tensión con cosas ridículas, como el expreso que le sirven al importante y súper excéntrico ejecutivo de la industria fílmica, magníficamente interpretado por Angelo Badalamenti, quien también se luce con la música. Realmente hay muchas y muchas más escenas geniales en esta película, y creo que dentro de todo, se logra respirar una unidad de discurso y también de trama, haciendo que quien la vea quede prendido y deseoso de entender qué demonios acaba de pasar entre tanta llave azul (yo tenía una llave azul igualita, de mi primer departamento en Madrid, pero bastó que le prestara una vez mi carro a mi papá para que perdiera las llaves, chale).

Algo que es curioso pero que además podría llegar a explicar un poco cómo llegó “Mulholland Dr.” a ser lo que es: el proyecto nació como un piloto para un programa de televisión de suspenso/thriller, pero al no lograr cerrar un trato con una televisora luego de un par de fracasos y proyectos enlatados, Lynch recibió un dinero de una productora de cine para filmar más y convertirlo en una película. Eso explicaría un poco el “caos”.

Por último, hablar un poco de los actores, pues Naomi Watts está espectacular, sobre todo en esa escena donde interpreta una escena de una película para un casting, etc. La sinaloense Laura Elena Harring está en el mejor papel de su vida y Lynch le saca lo mejor. Justin Theroux es el alter-ego de David Lynch como en su momento lo fueron Bill Pullman y Kyle MacLachlan, quienes incluso se parecen físicamente al director/artista plástico/fotógrafo/músico/caricaturista. En una de las escenas más graciosas del filme aparece Billy Ray Cyrus (Lynch, en una escala mucho menor a Jim Jarmusch, también usa a muchos músicos como actores) y, en general, todo el reparto, incluso la resucitada Ann Miller, cumple maravillosamente. Importante estar atentos a Rebekah del Rio. Como nota adicional, el personaje del vaquero está bien, pero dentro de la línea de personajes bizarros y übermisteriosos que aparecen una y otra vez en las películas de Lynch, me quedo con el Mistery Man interpretado por Roberto Blake en “Lost Highway”.

Cuántas emociones genera esta película y por ella David Lynch sigue siendo mi cineasta favorito, perdonándole casi todo lo hecho en video para su página web y “Inland Empire”, la cual he dicho que tengo que volver a ver…

10 de 10 y creo que ésta es la peor “crítica” que he hecho, por eso mejor vean la película, y si ya la vieron, por favor comenten acerca de ella y sus escenas favoritas.

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