Archivo mensual: enero 2011

250. Exit Through the Gift Shop

Exit Through the Gift Shop. 2010

Banksy

Someone is trying to mess with our brains

Alguien está intentando joder con nuestra cabeza. Su nombre es Thierry Guetta, quien se hace llamar artísticamente “Mr. Brainwash”. Guetta es un francés que, a su llegada a Los Ángeles a finales de los 90’s, puso una tienda de antigüedades. Resulta que este peculiar personaje grababa todo con su cámara, más a manera de obsesión que de hobby, y así, casi por accidente, un día se vio convertido en el encargado registrar en video todo lo que ocurría en el mundo del arte urbano en el transcurso de varios años, con la excusa de estar, supuestamente, planeando hacer un documental con el material recabado.

Un buen día, y tras una larga espera, el más importante, reconocido y revolucionario artista urbano de todos los tiempos, el misterioso inglés que trabaja bajo el pseudónimo de Banksy y del cual muy pocos conocen su verdadera identidad* (por razones de seguridad, principalmente), llega a Los Ángeles, y el encargado de ayudarlo a pintar y colocar stencils, prints y demás por la ciudad es Thierry, todavía en su papel de documentalista. El resultado de tal relación lleva al francés a convertirse en artista luego de que como cineasta, según palabras del mismo Banksy, es pésimo. Sinceramente, tampoco el trabajo que a final de cuentas realiza el inglés tiene una forma demasiado fuera de lo común, y si no fuera por la presencia de éste mismo, así como los dilemas que plantea a través de los diferentes personajes que presenta, éste sería un documental más o menos común y corriente.

Lo verdaderamente interesante es que entre todo esto ha surgido inminentemente la teoría de que Thierry Guetta es un personaje falso, un alterego, una broma más de Banksy, cuya principal característica es ser transgresor. MBW o Mr. Brainwash representa todo lo que está mal en el arte, todo lo que puede estar mal las ideas básicas del arte urbano convirtiéndose en un producto de moda, fabricado en serie y vendido a precios de pieza única e irrepetible por variaciones mínimas y estúpidas, de ahí el excelente y acertado título del documental. Su éxito podría ser la broma más grande de la historia del arte, convirtiendo a Banksy en el Dalí de nuestros tiempos. ¿Estará intentando darnos una lección?

Los cinéfilos, medios especializados y demás gente relacionada con el séptimo arte se encuentran muy a la defensiva en relación a los documentales el día de hoy, tratando de desmentir historias como “Catfish” luego de que “I’m Still Here” engañara a unos cuantos. Yo creo que Banksy está detrás de todo esto, así que tiene todo mi respeto y admiración por este y muchos motivos más. En el cine, como en el arte, no existe tal cosa de “no hagas nada buenoo que parezca malo ni nada malo que parezca bueno”.

9 de 10.

* Su verdadero nombre, según diversas fuerntes, es Robin Gunningham. Hace unos días, su verdadera identidad estaba siendo subastada en eBay hasta que la compañía removió la oferta, que había llegado al límite de $999,999 dólares.

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249. Del Perdón al Olvido

Life During Wartime. 2009

Todd Solondz

Las mismas obsesiones, diez años después


Fui el día de ayer a la Cineteca y me la pasé muy bien. Mis palomitas, mi refresco y mi hotdog me costaron en total 45 pesos, y el boleto otros 40. Fuera de que las butacas no tienen para poner los vasos y la copia de la película por momentos mostraba cierto deterioro, todo lo demás fue bastante agradable, hasta la presencia de una chica hermosa en la sala, una desconocida que creo haber visto antes. Digo todo esto porque iba con la idea que ver un filme de Solondz es echar la mano al aire. Te puede tocar una película divertida como “Happiness” o una sumamente malviajante como “Palíndromos”.

Precisamente este filme retoma de cierta manera a los personajes que vimos en “Happiness” para perpetuar su sufrimiento un rato más, aunque de forma algo entretenida. El director sigue buscando el origen de su obsesión por la sexualidad (más específicamente el incesto y la pedofilia) y finalmente parece haberlo encontrado esta ocasión, dando en pantalla y a través de escenas fuertes, interesantes y hasta cierto punto graciosas, las explicaciones que pudieron faltar (o no) en sus filmes anteriores.

Este tipo de filmes de Solondz me recuerdan un poco tanto a cintas de Woody Allen por sus personajes obsesivos y la forma en que estos están presentados, otras de Noah Baumbach por casi los mismos motivos, aunque enfocado más bien a tramas familiares, y en el caso de “Life During Wartime”, a una de las obras maestras de los hermanos Coen, “A Serious Man”. Supongo que algo tendrá qué ver que todos son judíos.

“Life During Wartime” presenta un entramado familiar en el cual cada uno tiene certezas, miedos y obsesiones casi en la misma dosis. Está la madre que intenta proteger a su hijo del trauma que le puede generar a éste el saber que su padre es un pedófilo convicto, está la mujer frágil que se pone en pie de cañón con un novio exconvicto depresivo, pervertido y suicida, y finalmente está la escritora exitosa, paranoica y ególatra que se está follando a Keanu Reeves. Las tres hermanas intentan hacer sus vidas, hasta cierto punto aspirando a la normalidad, como el punto más alto al que pueden aspirar después de tantos años tormentosos llenos de malas decisiones.

Algunos personajes resultan muy molestos, seguramente a propósito. Pero el guión imprime varios momentos cargados de ingenio para la ironía, la parodia humana y la sátira social, que sin duda enriquecen mucho el filme y lo hacen algo digno de ver.

8 de 10.

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248. Parque Jurásico

Jurassic Park. 1993

Steven Spielberg

Película perfecta en su género


No sé qué cosas nuevas o diferentes pueda decir yo acerca de esta película y que no hayan leído, escuchado o pensado antes. “Jurassic Park” llegó a mi vida cuando yo tenía 9 años, y me parece que es la única película que he visto 3 veces en el cine. En aquel momento me maravillé viendo a los dinosaurios cobrar vida ante mis ojos, y hoy no puedo decir algo diferente.

Si “Alien” es una película perfecta en los géneros de terror y ciencia ficción, “Jurassic Park” es lo mismo para la acción y la aventura. Antes de ser arruinadas por sus desastrosas secuelas, ambas presumieron unos efectos especiales sin igual, a tal punto que hoy por hoy a ninguna de las dos se le pueden encontrar defectos en ese rubro.

En mi más reciente visita al parque, me quedé con la impresión de que la película duró menos de lo que yo recordaba, lo cual es una lástima. Pero el filme cuenta con grandes aciertos, aquellos que sí nos hacen ver por qué la figura de Steven Spielberg es respetada en el medio a pesar de otros bodrios que el director ha presentado.

Partiendo del objetivo de hacer un cine espectacular y a la vez entretener a toda la familia, se introducen las clásicas subtramas en personajes con cierta línea de comportamiento apoyadas por frases denominadas “latiguillos” (catch phrases, pues). La trama, que por supuesto no me tomaré el tiempo de sintetizar, siempre está presentándonos nuevas cosas, vertientes, retos o  problemas, convirtiendo a la película en una verdadera montaña rusa de acción, persecuciones, suspenso, aventuras y planteamientos, todo acompañado y fortalecido por la genial y espectacular música de John Williams, sin la cual la cinta no sería la misma. Al final del recorrido, uno tiene la idea de haberse quedado con algo, de que la historia nos intentó transmitir una idea, y aunque la conclusión sea obvia, eso es mucho más de lo que se puede decir de muchas películas del género.

Nunca olvidaré esta película, sobre todo la primera escena en la que finalmente vemos a un dinosaurio levantarse en sus patas traseras para comer de la copa de un árbol. Estoy seguro que algunos de ustedes tampoco. Por eso gracias, Spielberg.

9 de 10.

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247. Metallica: Some Kind of Monster

Some Kind of Monster. 2004

Joe Berlinger, Bruce Sinofsky

Las oscuras entrañas del monstruo del metal


Hace mucho que no sentía lo que sentí al ver este documental. Hace años que no escuchaba Metallica, y con la edad la música que ha llegado a mi vida poco a poco se ha vuelto más tranquila, calmada, reflexiva o, en otros casos, más avocado hacia lo electrónico e Indie. Pero alguna vez fui muy fan de esta emblemática y legendaria agrupación, tocaba sus canciones, compraba sus videos, batallaba en intentar aprenderme sus solos y demás. Por eso, al ver “Some Kind of Monster” con un buen sistema surround (es importante escucharlo bien, pues) mi fuero interno se llenó de una energía que sólo puede brindarme cierto tipo de música, y que había olvidado.

Por allá de 1994, un par de documentalistas lograron obtener licencia por parte de Metallica para usar sus canciones en un filme sobre unos jóvenes que habían sido acusados de asesinatos, siendo ésta la primera vez que el grupo permitía este tipo de uso para su música. 10 años después, los mismos cineastas estrenarían el resultado de horas, días y meses de disección y estudio del monstruo del metal, el cual pasaba por, quizás, la más fuerte de sus crisis, tras la salida del bajista Jason Newsted. El grupo tuvo que someterse, a recomendación de su disquera, a una especie de terapia grupal buscando una “rehabilitación”, ya que ya ni siquiera disfrutan tocar juntos y la nueva dinámica que han decidido seguir para la composición de su nuevo disco parece estar generando más tensiones que resultados.

Poco a poco, la personalidad de cada quien va saliendo a flote mientras individual o grupalmente afrontan problemas desde falta de creatividad hasta el alcoholismo del vocalista James Hetfield (motivo principal por el que la grabación del álbum tuvo qué suspenderse momentáneamente), problemas de logística, de egos, de pelea por el control de la banda, de tedio, de perder a su bajista y hasta aquella pelea que el grupo, liderado por Lars Ulrich, tuvo contra Napster. El documental, y la terapia misma, eventualmente los lleva a replantear Metallica, y en el proceso se hace un recuento de todo lo que el grupo ha vivido durante su existencia, hasta el momento en el que Ulrich se encara, después de muchos años, con el exguitarrista Dave Mustaine, fundador de Megadeth. A final de cuentas, la vorágine generada por la presión de pertenecer a un grupo de semejante envergadura parece hacer mella en todos y cada uno de ellos, pero principalmente en Hetfield, que específicamente dice sentirse drenado completamente por las consecuencias inminentes de pertenecer a Metallica.

El documental tiene momentos muy fuertes, potentes, llenos de energía, ira y emociones básicas en estados puros. El estar ahí adentro presenciándolo todo es sorprendente, y no por nada se planteó varias veces la idea de cancelar el proyecto del documental, pues la línea de la intimidad está totalmente borrada, algo que, sin duda, para los espectadores, resulta lo más interesante del filme.

9 de 10.

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246. Micmacs

Micmacs à tire-larigot. 2009

Jean-Pierre Jeunet

Tiene los colores, le falta la magia


Uno pensaría que la gran mayoría de los franceses tienen una gran afición por el clown, los circos, las acrobacias y ese tipo de artes y espectáculos. Lo cierto es que Jean-Pierre Jeunet tiene desde hace rato ya un estilo consagrado y reconocible que demuestra que el punto que acabo de mencionar.

En “Micmacs”, talvez más que en cualquiera de sus anteriores películas, el realizador de “Amélie”, “Alien Resurrection” y “Delicatessen”, cuenta su historia con personajes muy caricaturizados que parecen haber salido de un espectáculo de circo. Dany Boon es Bazil, un hombre un tanto anormal y torpe sólo en apariencia que tras recibir un balazo en la frente pierde su trabajo y queda en la calle. Entonces conoce a una pequeña comunidad de extraños personajes que se dedican principalmente a reciclar basura y crear cosas inusuales con ella. Muy pronto en la historia Bazil entiende que su misión en la vida es vengarse de las dos compañías de armamento responsables de la bala que ahora quedó encarnada en el interior de su cabeza y la mina que mató a su padre.

Lo malo es que Jeunet llevaba “a very long absense” de las pantallas tras su cinta del 2004, y “Micmacs” no parece llenar el vacío que había dejado. Aún con toda la mano y estilo de su director, la cinta trata de una manera muy ligera a sus personajes, centrándose más en la forma en la que la venganza se va llevando a cabo, paso por paso. A veces sólo les falta utilizar aparatos marca Acme, aunque talvez esté exagerando un poco… Sin embargo, ni la trama ni los personajes logran tener la magia que sí tenían otros desarrollados por el mismo director.

7 de 10.

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245. La Reunión del Diablo

Devil. 2010

John Erick Dowdle

No es otra tonta película de M. Night Shyamalan (bueno, sí lo es)

Debo confesar que hace rato que quería usar este título para una crítica, pero tuve que esperar hasta el momento en el que no tuviera que pagar un solo centavo por ver este filme del cual realmente tenía muy malas expectativas.

Para los guiones de M. Night Shyamalan hay qué aplicar la siguiente regla: imaginarse el final más inesperado. Como dicen muy atinadamente los de College Humor en un video/sketch (muy recomendado) que parodia de espléndida manera al director hindú, sus películas están basadas en puntos de giro en el argumento, y desde hace rato que éstos APESTAN. Lo que comenzó como una carrera muy pero muy prometedora con títulos como “El Sexto Sentido”, “Unbreakable” y hasta “The Village” (la cual yo sí defiendo) para luego caer en picada en el último lustro.

En esta ocasión es el director norteamericano John Erick Dowdle el encargado de traducir un guión de Shyamalan (co-escrito con Brian Nelson) a la pantalla de cine. El también realizador de la versión estadounidense de “Rec” hace lo que puede con lo que tiene a la mano, y en cierta manera se sale con la suya entregando una película medianamente entretenida con los factores de suspenso tipo “Saw” y similares, confinando a una serie de personajes a un espacio cerrado y claustrofóbico, en este caso un elevador, en el cual poco a poco sacarán sus verdaderas personalidades.

Se echa de menos el ingenio que Shyamalan, hoy batido contra las cuerdas, imprimía en sus primeras obras. Hoy todo es muy claro, evidente o simplemente absurdo.

6 de 10.

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Frida Kahlo y el cine (parte 3 de 3)

EL ROSTRO-MÁSCARA DE FRIDA

Como si del grupo de El Puente del expresionismo alemán se tratara, Frida Kahlo, en distintas épocas de su vida, manifestó sus sentimientos mediante su rostro-máscara. Comenzó con el cuadro Mi nana y yo (1937), donde el rostro del ama, desnuda de cintura para arriba, se halla reemplazado por una máscara de piedra precolombina de Teotihuacan. El ama india, que en esta representación recuerda a una dios precolombina de la maternidad o un ama del arte funerario de Jalisco, se funde con el motivo colonial cristiano de la Virgen con niño, en contraposición de las representaciones típicas cristianas donde se pone en relieve la unión entre madre e hijo. La relación reflejada en el cuadro resulta distante y fría.

En este cuadro conecta con los expresionistas en cuanto a la adoración que sentían por los motivos primitivos, los países lejanos, la vuelta a la naturaleza, pero a medida que avanzamos en la obra de Frida vemos muchas máscaras con diferentes significados, máscaras que ocultaban su ánimo, donde se ocultan los verdaderos sentimientos de la artista. En el autorretrato La Máscara (1945), la máscara de pasta de papel muestra los sentimientos que el rostro no revela. El rostro se convierte en máscara y la máscara en rostro, ésta es la que llora, que está triste, que se acongoja, su rostro no, salvo por algunas ocasiones donde algunas lágrimas lo recorren.

Entronca con los expresionistas por su interés en el lenguaje de los colores. El color era un elemento clave para inspirar sensaciones y detrás de las máscaras nos encontramos la agresividad (pero también la precisión) de las pinceladas, ese espíritu agresivo, violento,  con el que buscan otra forma de lenguaje; los alemanes hacen todo esto en momentos de cambios sociales, quieren alcanzar un puente a la esperanza, entre lo viejo y lo nuevo, por eso vuelven a lo primitivo, a las máscaras de la naturaleza, mientras que Frida se oculta tras ella, es una coraza, una protección, no quiere expresar sus sentimientos ni que sean vistos. También es un puente entre la vida vieja y la nueva, en ella también se estaban produciendo cambios, viéndolos justo en el momento en que se divorcia de Diego, siendo un momento de grandes cambios en su interior ella se disfraza, se pone una máscara. Esta independencia del artista es también tematizada en el Autorretrato con pelo cortado (1940), donde en lugar de un atuendo femenino, como en la mayoría de sus retratos, la encontramos vestida con un traje de Diego, los largos cabellos acaban de ser cortados con una tijera que aún se encuentra en sus manos. Sus cabellos y peinados también parecen hablar por ella y expresar sus sentimientos y frustraciones en obras como Autorretrato con trenza (1941) y Diego y yo (1949, donde sus cabellos parecen querer ahorcarla).

LA MUJER FRENTE AL ESPEJO

André Breton, cuando hizo su primer viaje a México, “un país donde se abre el corazón del mundo”, según sus propias palabras, pasó un tiempo con Diego Rivera y Frida Kahlo, encontrando las pinturas de ésta última, en particular, “intuitivamente surrealistas”.

Él diría de Frida: “Mi sorpresa y placer fueron desmedidos cuando descubrí, a mi llegada a México, que, en sus últimas pinturas, su obra había eclosionado en una surrealidad pura, a pesar del hecho de que había sido concebida sin conocer previamente las ideas que motivaban las actividades de mis amigos y las mías propias… Estaba siendo testigo, en el otro confín de la tierra, de una expresión espontánea de nuestro espíritu inquisitivo…”

Pero Kahlo nunca se unió al grupo surrealista, de hecho, llegó un momento en que los despreció y no quería que la confundieran con ellos. “El surrealismo es la sorpresa mágica de encontrar un león en el armario donde uno quería tomar una camisa”, así definía ella este movimiento, pero según sus palabras, ella no encerraría jamás un león en un armario; como mucho se retrataría con sus garras, pero huiría de los golpes de efecto provocados por el desconcierto.

Resulta fácil ver que tanta gente ha calificado a Frida de surrealista, sus retratos, en los que se atormenta a sí misma, esa mujer ante el espejo, ese análisis que se hace sobre sí misma, que como decía ella, “soy el motivo que más conozco”. La mujer frente al espejo, frente al agua-espejo, que la refleja, que la enfrenta a sí misma, obligada a encontrarse ahí, sin escapatoria, obligada a estudiarse como un motivo más, ella era su propia modelo y a la vez, así podría relatar sus propios emociones, pasiones y dolencias. Un espejo invisible está presente en todos sus autorretratos, pero también en Lo que vi en el agua (1938), donde el agua refleja parte de ella misma, y de paso nos recuerda aquella pintura surrealista del collage, de la fragmentación del cuerpo femenino, de la unión de elementos.

El uso que hace Frida de las figuras híbridas (compuestas por elementos animales, de plantas y humanos), como el juego con el que tanto se divertían los surrealistas, los cadáveres exquisitos, entronca en ocasiones, inevitablemente, con la iconografía surrealista, en el cual los miembros humanos echan ramas y una persona puede tener la cabeza de un pájaro o de un toro.

Las aperturas o cortadas que Frida frecuentemente produce en un cuerpo humano hace pensar en las cabezas y manos amputadas o en los torsos huecos que se ven a menudo en la pintura surrealista.

También es posible interpretar su costumbre de colocar escenas de dramática inactividad en medio de espacios abiertos, muy extensos, espacios que se apartan de la realidad cotidiana, como un modo surrealista de desasociar al espectador del mundo racional, como aquellas obras de Dalí donde un paisaje lunar o desértico absorbe una escena surrealista donde muchos elementos pequeños y grandes interactúan lentamente. También Frida posee estos paisajes, donde ella está sola con su perro, con su cama de hospital, su corsé y su columna rota.

Pero Frida no es surrealista. Si bien es cierto que muchos de sus cuadros aceptan la interpretación desde esa premisa estética, la pintora jamás lo pretendió.

El componente fantástico se inserta en los cuadros de Frida con toda la naturalidad posible, como si no existiera una verdadera separación entre el mundo tangible y el mundo de lo posible, y esta grieta es el espacio en el que colocan el caballete los pintores surrealistas, como Magritte, Dalí, Ernst o inclusive El Bosco, con esa idea multitudinaria de elementos que conviven e interactúan en un plano amplio.

Frida, en sus obras, expresaba la realidad de sus sentimientos, su mano dibujaba todo lo que su cuerpo le transmitía, dentro de su realidad, pudiendo pensarse que su obra retrata un mundo onírico, del subconsciente. Es todo lo contrario, en su obra representa la realidad más profunda de su vida, sus miedos, sus anhelos, sus esperanzas y su destrucción, todo lo que le influía y era un motor en su vida, sus obsesiones; No quería escapar de la realidad a un mundo de ensoñación, todo lo contrario, representaba la realidad más pura y desgarrada, pero sí con un toque de irrealidad.

Frida nos entregó un surrealismo tan cercano como lo es su lejana vida para nosotros.

PARALELISMO Y PRESENCIA EN EL CINE

Si bien es posible decir que la obra de Frida hasta el momento no ha sido talvez tan influyente en el cine como la de otros pintores como Friederich, Munch, Hopper, Vermeer y demás, es verdad que se pueden encontrar muchos elementos en su pintura como los temas, su biografía, los muchos elementos pictóricos, la simbología mexicana y demás, si se busca un poco dentro del amplio panorama de cine internacional, pero es de esperar que podamos encontrar más frecuentemente su influencia en películas mexicanas.

Es verdad que la vida de Frida, por sus tintes de tragedia y una estremecedora mezcla de pasiones, arroja mucho tema para contar tanto en biografías, en literatura, en celuloide, documentales y demás. A la fecha la vida de Frida se ha llevado en 2 ocasiones a la pantalla: la primera vez, con Ofelia Medina interpretando a la pintora, “Frida: Naturaleza Muerta”, del año y “Frida”, de Julie Taylor con Salma Hayek en el papel de Frida. En ambas películas, se hace vigente el carácter del personaje que es Kahlo y se acercan, sobre todo la segunda, al estilo pictórico de la obra de la artista mexicana, creando, a través de efectos especiales, diversas transiciones de pintura a acción, utilizando pinturas emblemáticas de la artista para marcar diversas etapas de su vida, como organizando secciones.

Aspectos de la vida o la personalidad de Kahlo también pueden ser comparados con películas como “El abogado del diablo”, donde la relación de los nuevos esposos, el ascenso hacia una vida aparentemente mejor, la soledad de la mujer, el aborto o la infertilidad, la infidelidad del hombre y demás. También la relación que se tiene con las moscotas, como sustitución de hijos que no se pudieron tener, que murieron, que hacen de única compañía y llenan la vida de sus dueños en películas como “Amores Perros”, “El Coronel no tiene Quien le Escriba”, éstas dos mexicanas. También en la película de González Iñárritu encontramos más similitudes con la simbología y la vida de Frida Kahlo. En la segunda historia que se nos presenta el director presenta a una modelo que se ve envuelta en el choque de automóviles que da inicio a la trama de esta historia, ésta se queda en casa, desesperada. En un momento de la historia, buscando a su perro que se ha caído por un hoyo que se hizo en el suelo, la pareja comienza a hacer más y más agujeros en la duela sin éxito, el pequeño paisaje, el decorado nos muestra en general un piso agujerado, lleno de hoyos, que nos dice cómo está la relación de la pareja, al igual que en los cuadros de Frida Kahlo, como La columna rota donde el paisaje es agrietado y accidentado, reflejando las fisuras en el cuerpo y el alma de la artista. También bajo este mismo esquema podemos encontrar películas como “Lucía y el Sexo” de Julio Medem o “París, Texas” de Wim Wenders, donde en ambas un personaje se encuentra solo en la inmensidad del paisaje y el paisaje representa su mundo interior, como una auto-confrontación, como el momento en que uno tiene que afrontarse consigo mismo, en su soledad.

Siguiendo la misma línea introspectiva, los espejos, frente a los cuales Frida se colocaba para autorretratarse, suponen una inmersión hacia uno mismo, una búsqueda hacia el interior, hacia nuestro propio ser. Así Frida se conocía y se diseccionaba, analizaba su reflejo y lo dibujaba como ella misma se veía. Hay tantas y tantas obras cinematográficas, donde vemos esa introspección, por mencionar algunas: “Memorias de África”, “La Edad de Oro”, “Blancanieves y los 7 enanos”, “Cronos”, “Eyes Wide Shut” y la misma “Amores Perros”.

Ya establecido el mexicanismo de Frida, también se puede hablar de que algunas de sus símbolos tradicionales y costumbres del pueblo mexicano han sido llevados a la pantalla en películas como “¡Que Viva México!” de Eisenstein (donde además colaboraron activamente Frida y Diego), “Asesinos”, con Antonio Banderas, donde se retrataba una procesión de Día de Muertos y demás películas en su mayoría de nacionalidad mexicana, sea el ejemplo de “Macario” o “Pedro Páramo”, donde la presencia de la muerte es real, palpable. Los fantasmas, los mitos, las leyendas y la muerte hace su presencia, desafiando nuestra propia resistencia a ella.

Más recientemente, si bien no se puede acusar una referencia a la obra de Frida Kahlo, es verdad que Tim Burton utiliza mucho (sobre todo en sus películas de animación) la figura de la muerte, de la calavera sonriente, que toca la guitarra, que canta. El mundo de los muertos lo representa alegre, mejor aún que el de los vivos. También en su película “Sleepy Hollow”, el Jinete sin Cabeza comienza a degollar gente porque parte de su esqueleto, concretamente su calavera, ha sido robada, leyenda que también conjuga mucho con la ideología mexicana (a Pancho Villa, héroe de la Revolución Mexicana, lo desenterraron y le despojaron de su cráneo 3 años después de muerto “para que no volviera de entre los muertos”).

Y ya por último, aquel debate que comenzó Frida acerca de las fronteras, más específicamente la de dos países tan diferentes y vastos como Estados Unidos y México, sigue siendo llevado a las pantallas puesto a que es un tema muy actual, que cada vez más  frecuentemente es plasmado en música, artes plásticas y también en películas como “Los 3 entierros de Melquíades Estrada”, “Paris, Texas”, la próxima “Babel” y demás. Lo que Frida reflexiona y plantea en sus obras, donde marca un distinguido y claro contraste entre ambas naciones, sigue siendo objeto de interés para muchos artistas en la actualidad.

Quizá Frida todavía tenga mucho qué aportarnos, si bien su obra puede ser simple o fácil hasta cierto punto de comprender, es de una sinceridad absoluta y desgarrante que nada tiene qué esconder. Creemos que Frida Kahlo es una artista adelantada a su tiempo, y con el tiempo poco a poco se irá descubriendo más de ella.

Éste es un extracto de un ensayo que escribí hace algunos años para mi clase de Estética General Comparada, junto a Rodrigo Álvarez y María Dolores Arribas.

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