Archivo mensual: octubre 2010

174. Who’s That Knocking at My Door

Who’s That Knocking at My Door / I Call First. 1967

Martin Scorsese

El debut de dos grandes

“Who’s That Knocking at My Door” alguna vez se llamó “I Call First”, y antes de llamarse así se llamó “Bring on the Dancing Girls”. Filmada en el transcurso de varios años en las que por diversas circunstancias fue evolucionando y mutando, la película resulta el debut cinematográfico del que indudablemente es uno de los directores estadounidenses contemporáneos más importantes, Martin Scorsese, y también es uno de los primeros filmes de Harvey Keitel, quien a lo largo de su carrera nos ha regalado muy buenas interpretaciones.

Con una edición y planificación un tanto experimental en la cual es difícil ubicar las escenas en una línea de tiempo, una buena fotografía en blanco y negro (con material en 35 y 16mm) y unas actuaciones bastante convincentes, Scorsese presenta una historia muy auténtica, sincera y muy neoyorquina, equiparable con cintas como “Permanent Vacation”, de Jim Jarmusch, o talvez alguna de Woody Allen, dígase “Manhattan” o similar, en cuestión de que retratan desde una perspectiva muy particular alguna de las distintas caras de la ciudad.

Harvey Keitel interpreta a J.R., un joven de origen italiano un tanto confundido que vive su vida con la losa de una férrea educación católica que contradice a sus instintos naturales, provocando un doble discurso en él cuando llega una chica de la que se enamora y ella le confiesa que años antes fue víctima de una violación por un exnovio.

El filme tiene escenas realmente magníficas y su carácter experimental no llega a ser ni molesto ni pretencioso, algo que realmente es difícil de lograr. Es curioso ver que este filme es realmente muy diferente a lo que después presentaría su director, pero supongo que cuando uno apenas va saliendo de la escuela la ambición de romper varios paradigmas esta ahí.

8 de 10.

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173. Afro Samurai

Afro Samurai. 2007

Takashi Okazaki

364 días de cine y uno para esta mini-serie


No muy frecuentemente me piden que escriba que la crítica de alguna película en específico, así que cuando un amigo me pidió que reseñara la mini-serie “Afro Samurai” decidí hacerlo, además de que el metraje de los cinco capítulos que conforman la primera temporada no rebasa las dos horas, así que para efectos prácticos es casi como una película.

Con toda la mano para hacer una producción que sobre todo se puede calificar como “cool” (y es lo que pretende ser), los japoneses, encabezados por el creador de la serie, el artista manga Takashi Okazaki, entregan una rara pero atractiva mezcla de samuráis y cultura urbana afroamericana (como lo indica claramente el título, por supuesto), contando con las geniales participaciones de Samuel L. Jackson, quien prestó la voz para dos de los papeles principales,y del rapero RZA, quien ya había participado en un proyecto parecido (“Ghost Dog”, de Jim Jarmusch) y que ahora compuso una buena música original que le queda genial perfecta a la serie. Ron Perlman (“Hellboy”) también tiene una pequeña participación.

La selección del casting y la música son dos grandes aciertos, pero ni siquiera los más grandes, pues los trazos, la animación, la exagerada estética japonesa llevada al extremo y el tono general de la serie se roban el show, algo como lo que sucede con “Vampire Hunter D”.

Motivado por una sed de venganza, Afro Samurai dedica su vida entera a convertirse en el samurai número 1, y es que existen siete bandas que dan el rango a su portador, y resulta que quien ahora posee la banda más poderosa es quien hace años asesinó al padre de Afro. Acompañado de un misterioso y parlanchín personaje que aparece como su conciencia, Afro emprende un camino lleno de sangre a través de una montaña para llegar cara a cara con Justice, el asesino de su padre, y vengar la muerte de éste.

“Afro Samurai” es 90% forma y 10% fondo, pero por ese 90% es una experiencia muy interesante. Por cierto, ya está la temporada dos y también un videojuego que se originó de la serie.

8 de 10.

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172. Repo Men

Repo Men. 2010

Miguel Sapochnik

A una pareja explosiva se le moja la pólvora

Considero a Jude Law un buen actor, aunque hay algo en su apariencia que me molesta, y me hace pensar que en realidad ha de ser una persona algo despreciable y arrogante, pero, por otra parte, creo que Forest Whitaker es uno de los actores contemporáneos más interesantes y enigmáticas. Con un gran carisma, una fisonomía no muy común y un rostro que es capaz de expresar a la vez tantas cosas diversas y contradictorias, la estrella de “El Último Rey de Escocia” vuelve a tener una actuación destacada, vistiendo a un personaje que pudo haber sido mucho menos interesante sin su participación.

“Repo Men” está basada en una novela que lleva el terrible título de “Repossession Mambo”, de un tal Eric Garcia, aunque los creadores de la obra musical “Repo! The Generic Opera” (que también fue llevada al cine hace un par de años) argumentan haber sido víctimas de plagio, señalando las grandes similitudes entre ambas historias. Sea como sea, “Repo Men” está ambientada en un futuro en el cual una poderosa compañía ha conseguido la manera de producir órganos vitales artificiales que son incluso mejores a los naturales, el problema es que son muy costosos y en caso de que algún cliente se atrase con sus pagos, existen unos agentes que se encargan exclusivamente de reclamarlos, sin importar si éste muere tras la recolección.

Remy (Law) y Jake (Whitaker) son los mejores agentes que la compañía tiene, pero tras un supuesto accidente laboral el primero tiene que ser operado, recibe un corazón artificial y se convierte así en un cliente más, y ya sabemos todos que se va a retrasar en los pagos… Por cierto, aquí hay una gran laguna en el filme, porque no jodas que el tipo no tenía seguro trabajando en esa poderosa compañía, cuyo equipo fue el que tuvo una falla, así que Remy debería haber demandado (jaja). En el elenco también están el rapero RZA, Alica Braga, Liev Schreiber y John Leguizamo.

Este tipo de filmes llevan ya una línea clara, centrándose en una problemática sencilla, pero lo interesante de ellos es ver cómo se desenvuelve. “Repo Men”, como varias películas que he visto últimamente, hace un excesivo uso de la violencia (casi llegando al gore), pero también de la música no original. Al director, quien durante un tiempo se desempeñó más bien como dibujante de storyboards, le fallan algunas escenas, por lo que la película va subiendo y bajando de nivel hasta convertirse en “Vanilla Sky 2”. Ya por último, ¿alguien notó la referencia a los anuncios de Corona en las escenas del final?

7 de 10.

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171. Kick-Ass

Kick-Ass. 2010

Matthew Vaughn

No es otra tonta película de adolescentes losers


A todos nos cae bien Michael Cera, y seguramente será un tipo genial y gracioso, pero en torno a su apariencia de loser y/o geek se han generado ya tantos personajes, así como un tipo de humor que algunos sabrán hacer bien, mientras que otros no tanto. La verdad renté “Kick-Ass” pensando en que me toparía con otra comedia sobre adolescentes tontos (no es que “Napoleon Dynamite” o “Supercool” tengan algo de malo), pero me encontré con algo que llegó a ser mucho más.

Matthew Vaughn es un tipo que principalmente se ha dedicado a la producción, colaborando en filmes como “Layer Cake”, los tres primeros de Guy Ritchie y, más recientemente, en “Harry Brown”, por mencionar algunos. ¡Y yo que lo había confundido con el actor Vince Vaughn!

Bien, pues la cinta sí comienza como un filme más de adolescentes, con Dave Lizewski, un aficionado a los cómics al que se le ocurre la brillante idea de convertirse en superhéroe y con un crush que parece imposible con la chica bonita de su escuela. Luego de que le patean el trasero en su primera misión, su alter-ego Kick-Ass toma gran fama gracias a un video que circula en Internet en el cual se le puede ver recibiendo y resistiendo a una gran dosis de golpes para al final salir airoso de la situación, convirtiéndose así en el héroe local a la vez que, sin saberlo, se coloca en la mira del mafioso más poderoso de Nueva York.

Entonces hacen su aparición dos personajes más: Hit Girl y Big Daddy, superhéroes de verdad, y la película cambia por completo, introduciendo una carga impresionante de violencia, con la cual se abre paso a algunas de las mejores y más espectaculares secuencias de acción que se hayan visto en el género, acompañadas de una música adecuada para la ocasión. La película causó gran controversia en algunos países ya que no es común ver este tipo de secuencias sangrientas y asesinatos tan explícitos en los filmes de superhéroes, pero aunque “Kick-Ass” se vende y se publicita como tal, hay un momento en que por una parte deja de serlo.

8 de 10.

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170. The Last Days of Disco

The Last Days of Disco. 1998

Whit Stillman

Para un tipo de público muy específico


Apenas he visto dos de los escasos cuatro filmes que componen la carrera cinematográfica de Whit Stillman, y ambos, tanto éste como “Metropolitan” retratan el estilo de vida de una clase burguesa neoyorquina, con un humor mordaz, gente bien educada, bien vestida y con problemáticas de otras índoles.

Las comparaciones más cercanas podrían hallarse con cintas como “Kicking and Screaming”, de Noah Baumbach, o talvez con algunas películas de Woody Allen. Lo que hay que aplaudirle a Stillman, nos guste la temática de sus filmes o no, es que al menos es honesto en cuanto a que busca contar las historias que él conoce y plasmar su estilo de vida creando historias inteligentes y con un humor fino.

Como el título del filme apunta, la trama se sitúa en los años en que el popular género musical dejó de sonar y está principalmente ambientado en un club en el cual un grupo de amigos y no tan amigos se reúnen para bailar. Los personajes principales son gente joven que apenas comienza a desarrollarse profesionalmente, ya sea en el negocio de los clubes nocturnos, las editoriales, agencias de publicidad y demás, y que buscan escalar en una sociedad un tanto fría y conservadora. No se trata, por supuesto, de personajes con los que fácilmente uno pueda empatizar, pero la verdad es que tampoco los puedes odiar, y un humor sardónico (aunque algo snob) basta para llevar a bien la historia.

Hay veces que me ha pasado confundir personajes en filmes orientales, por aquello de que tienen rasgos muy similares. En este caso me pasó lo mismo, sólo que con dos tipos trajeados de la alta sociedad norteamericana.

8 de 10.

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169. Batman: Under the Red Hood

Batman: Under the Red Hood. 2010

Brandon Vietti

Un mundo ficticio con vida propia


Una de las tantas virtudes o aciertos de la mitología de Batman, un personaje que tiene más de 70 años de existencia, es su continúa evolución, así como la forma en que ésta ha sucedido.

Para los que han seguido la línea temporal de esta historia, principalmente a través de los cómics, no les será sorprenderá descubrir que Robin ya no es Robin sino que ahora responde al nombre de Nightwing, que otro joven de nombre Jason Todd tomó su puesto años después, que éste último fue asesinado por el Joker con la complicidad de los seguidores de la saga a través de una votación vía telefónica en 1989, y que ahora, bajo el alias de Red Hood, y con la ayuda de Ra’s al Ghul (un villano con mucha clase y firmes principios), Jason ha vuelto a terminar lo que Batman no ha podido debido a su ética y moral.

Es muy interesante ver que cada personaje en este universo creado y recreado continuamente por tantas mentes creativas tiene una profundidad psicológica importante y convicciones que surgen de sus propias historias, es decir, no son sólo monstruos ni hombres con superpoderes deseando el poder. La mezcla de personajes y sus personalidades resulta en una atractiva historia sobre la justicia, las pérdidas, la ambición, la locura y las convicciones personales. Desgraciadamente, parece que Batman termina siendo el freno de mano para que en Ciudad Gótica finalmente se resuelvan un par de casos importantes, algo así como el sistema judicial norteamericano en “Dirty Harry”.

8 de 10.

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168. Biutiful

Biutiful. 2010

Alejandro González Iñárritu

Más bien Ofol

Primero lo primero: no entiendo el afán del director por mostrar la mierda en la que él cree que está convertida la humanidad. En sus películas rara vez muestra un ligero atisbo de esperanza, de bienestar, de bondad en sus personajes. Claro que en el mundo existen estas historias como las que él presenta, pero la manera en la que nuestro compatriota quiere encajar una vida trágica con otra es simplemente necia, nefasta y a final de cuentas, tras cuatro veces de hacer lo mismo, monótona. Mucho se podrá discutir sobre esta película, sobre mi oposición a sentarme continuamente a ver este tipo de filmes por parte del realizador y sobre la necesidad de contar este tipo de historias.

Dejando eso a lado, la cinta funciona en ocasiones aunque tiene varias lagunas en las que el desarrollo de la historia avanza poco, pues se enfatiza demasiado en los mismos sentimientos (principalmente el dolor) del personaje principal, se introducen elementos de otros géneros o de otro tipo de filmes muy tarde en el metraje y se adorna mucho con tomas detalle que pretenden ser analogías poéticas, además de contener muchos diálogos casuales cuya intención parece dotar de naturalidad a ciertas escenas, pero que aportan muy poco a la trama. Mis preguntas son: ¿cuántas escenas, tomas y planos se necesitan para demostrar que el personaje de Bardem siente dolor*?, ¿qué significan esas visiones que tiene el personaje, presentadas muy tarde en el filme y más propias del género de terror? y, ¿por qué al final el filme se vuelve tan intimista, con esa escena tan a la Ingmar Bergman? Por cierto, nuevamente, como en “Babel”, sobran historias…

Sí, Bardem es un gran actor, pero la actriz que interpreta a su esposa es simplemente imposible de tragar, y en “Biutiful” no se encuentran aquellas grandes actuaciones que hacían valer la pena las anteriores películas de Alejandro González Iñárritu, que además siempre se habían caracterizado por el ingenio de sus títulos, pero nuevamente este caso es la excepción, pues resulta forzado y no dice nada.

6 de 10. Por supuesto, no todo es malo en el filme, y mi calificación tiene mucho qué ver con una expectativa de ver a este director haciendo cosas mejores, o al menos diferentes.

*Las fotos que acompañan esta crítica ejemplifican este punto.

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