Archivo mensual: mayo 2010

81. Youth Without Youth

Youth Without Youth. 2007

Francis Ford Coppola

Parece más de Greenaway, Von Trier o Cronenberg que de Coppola

Parece que a Francis Ford Coppola le ha sentado un poco mal ausentarse tanto de la dirección (diez años estuvo sin dirigir). Ahora, a su regreso con un filme que algunos percibirán como confuso y pretencioso, creo que el tipo ha perdido un poco el tino y el estilo, al punto de parecer querer emular a otros grandes directores contemporáneos como Peter Greenaway, Lars Von Trier o David Cronenberg, de los cuales adopta ese ambiente pesado lleno de narración y voces en off delirantes y filosóficas, un entorno frío, oscuro y ensimismado, que ya hemos visto algunas veces en los filmes de los cineastas arriba mencionados.

“Youth Without Youth” presenta a Tim Roth en el papel de Dominic Matei, un profesor de 70 años que, con el afán de poner fin a su vida de una forma callada y anónima, viaja a Bucarest, donde es alcanzado por un relámpago que lo rejuvenece y le dota de poderes sobrenaturales además de una doble personalidad e inteligencia extrema, para el asombro de doctores de todo el mundo que buscan, en pleno apogeo de la Segunda Guerra Mundial, investigarlo y estudiarlo con diversas finalidades. Dominic escapa y conoce a una chica que no sólo enfrenta una condición igual de particular que la de él sino que también se parece a una mujer a la que él amo hace muchos años.

El crítico norteamericano Rex Reed dijo que, para ver esta película, de más de dos horas de duración, habría que ser completamente ebrio, y sugirió que el dueño de Zoetrope debería regalar un Cavernet Sauvignon de su propio viñedo a todos los que vean esta película. Por otro lado, críticos europeos lo compararon con Federico Fellini y David Lynch. Personalmente, no concuerdo ni con uno, que es exageradamente cruel, ni con otros, que son demasiado benévolos. Que una película no se entienda no significa que sea una obra maestra fuera del alcance de la mente común, al menos que ésta transmita muchísimas cosas y lleve al espectador por diferentes sensaciones (como yo considero que hace “Mulholland Drive”, por ejemplo).

El filme en cuestión está bien actuado, tiene linda fotografía y unos planos muy ambiciosos, magistrales, bien planteados y originales, mostrando que Coppola conoce su oficio, pero la trama se pierde en palabrerías rebuscadas y en ocasiones el mismo director incluye cosas de mal gusto que además son gratuitas y ochenteras, pero el director ya ha hecho este tipo de cosas tanto en “Drácula” como en “New York Stories”.

6 de 10. Ojalá Coppola pueda volver a encontrarse con la mejor versión de sí mismo.

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Estudio de “La Ceremonia”, de Claude Chabrol

Sobre el autor

Junto con François Truffaut, Jean-Luc Godard y Eric Rohmer, el nombre de Claude Chabrol es asociado comúnmente a la revista Cahiers du Cinema, que abrió camino en la crítica especializada en cine, y al surgimiento de la Nueva Ola Francesa.

Nacido en Paris en 1930, fan de Fritz Lang y de Alfred Hitchcock (realizadores que tendrán una gran influencia sobre su trabajo), Chabrol filmó en 1958 su primera película, “Le Beau Serge (El Bello Sergio)”, con un dinero que su primera esposa había heredado. Esta película, considerada superrealista, trata sobre el retorno de un joven a su ciudad natal y su reencuentro con su ahora desolado y alcohólico amigo y héroe de la infancia, y es considerada un momento clave para la fundación de la Nueva Ola Francesa.

Los temas que ha manejado Chabrol a lo largo de su carrera de más de 60 películas (y contando) son la moral burguesa, el compromiso moral, las máscaras de la realidad, el asesinato y la culpa, entre otros. Sus personajes parecen tener un concepto relativo, no absoluto, del bien y el mal. Chabrol explora esa bestia primitiva que se oculta en la civilización burguesa.

 

Sobre la película (contiene muchos spoilers)

Estrenada en 1995, “La Ceremonia” es el largometraje número 49 de Chabrol. A su estreno obtuvo excelentes críticas e inclusive en Cahiers du Cinema llegaron a hablar de que Chabrol talvez fuera el mejor cineasta francés.

Esta obra es una adaptación del libro de Ruth Rendell, “Juicio de Piedra”. El título de la película hace alusión a una especie de ritual que lleva el ritmo de la película hasta concretarse. El ritual a llevarse a cabo de manera lenta y plausible será el asesinato de la familia Lelièvre, que irónicamente en francés significa “La Liebre”, uno de los animales que el Señor Lelièvre talvez llega a cazar con la escopeta con la que él y su familia son asesinados. La historia trata de Sophie, un personaje al cual vamos descubriendo poco a poco, develando en complicidad con la cámara los misterios que ella encierra, como ser analfabeta, como posiblemente haber asesinado a su padre quemando la casa donde ambos vivían (pero por cuyo crimen nunca fue juzgada pues “no había pruebas”). Sophie es contratada por la adinerada familia Lelièvre para trabajar como criada en su casa, y así arranca la película, con una Sophie (Sandrine Bonnaire) siempre callada, fría, analfabeta pero astuta, que logra durante gran parte de la película ocultar su analfabetismo engañando a los demás en acciones irreverentes, hasta cierto punto ingenuas, como no esperar que el Señor Lelièvre hable con el oftalmólogo al que le envía a hacerse una graduación de lentes, a cuya cita no va.

Pero Sophie, ya desde el principio, específicamente en la segunda vez que la vemos, aparece misteriosamente, cuando su nueva empleadora la espera en la estación, en el andén del otro lado. Sophie ha llegado con anticipación, en el tren anterior, y al principio no la vemos, creemos que no se ha presentado a la cita. Esto plantea talvez su omnisciencia, su habilidad de observar sin ser vista, denota inmediatamente su posición para con sus contratantes, desde un principio superior, “pasando de ellos”, algo altiva, irreverente y desinteresada, libre de entrar y salir, como entra y sale de la casa de sus contratantes, por la puerta trasera si llega con compañía indeseada por la familia.

Las motivaciones de esta empleada de casa son dudosas, y si no fuera por la nueva relación que encuentra con su similar, Jeanne (la genial Isabelle Huppert), una excéntrica y problemática empleada de la oficina de correos (no deseada en la casa de los Lelièvre, a la cual entra por primera vez por la ventana) con quien Sophie descubre una química irregular, sin duda el desenlace de esta historia no podría ser el mismo. Su relación se da por la innegable insistencia de Jeanne, que busca la amistad y luego más tarde la complicidad de Sophie, lo que encuentran mutuamente, descubriendo cosas la una de la otra, pues Jeanne también tiene un pasado turbio propio, también por incinerar a su hija, al parecer por accidente, pero nuevamente “nunca hubo pruebas que la incriminaran”. Jeanne se empeña a lo largo de la película en hablar mal de la familia Lelièvre, de manchar el apellido, de sembrar en Sophie la rebeldía y obtener su complicidad, todo esto provocado por la envidia y el rencor que le tiene a tal familia. Así, Jeanne encuentra en Sophie la llave a ese mundo entrañable y absurdo pero tan distante de ella, tan envidiado, y Sophie cae con ella, al buscar más cosas con las qué criticar a la familia, más secretos. Al igual que Jeanne espía todo acerca de la familia en el correo y sabe mucho de ellos, así Sophie descuelga el teléfono y se entera de los asuntos ocultos de Melinda, la hija.

La película intenta en ocasiones plantearnos que la ley (tanto la terrena como la divina) ha muerto, pues la ley ha dejado sueltas a dos presuntas asesinas enojadas con el mundo. Por su parte, el sacerdote de “Acción Divina” (agrupación social a las que ellas intentan pertenecer, cuyas integrantes ven a aquellas con ojos de quien desaprueba a dos niñas traviesas y maleducadas y con la cual también estas pueden acceder a criticar a la “gente que no da lo suficiente por el pobre”), no saca con sus regaños más que las risas y la irreverencia de este par. El odio y el resentimiento latente causados por un sentimiento de inferioridad, una envidia de un mundo en apariencia perfecto, con una familia con dinero, culta y con acceso al conocimiento, con lazos de unión sólidos, hace estallar las escopetas que roban Sophie y Jeanne, luego de desgarrar los vestidos elegantes de la señora y derramar el chocolate en la cama matrimonial. La familia Lelièvre asiste en sus mejores galas a la ceremonia de su asesinato, una escena que, se me ocurre, talvez haya tenido alguna influencia en los desenlaces que plantea a su vez Lars Von Trier en sus filme. Luego Jeanne dispara a los libros, como destruyendo otra cosa a la que ella no puede acceder: la cultura. Tras cometer los asesinatos, Jeanne dice que han hecho lo correcto, y una inestable Sophie no puede hacer más que estar de acuerdo.

La moral y la cordura, el ritmo cadencioso con los que la familia Lelièvre y, más específicamente, Catherine (la madre) y Melinda (la hija) tratan de dar solución a los problemas que se van presentando con la “criada” a fin de cuentas no funcionan para nada, y a veces ayudan a crecer la rebeldía de Sophie, que no quiere aceptar, probablemente por orgullo, la ayuda que la familia pretende darle al querer sacarle lentes, enseñarle a manejar, y después, a leer. Nada puede hacer el mundo burgués para detener al par tan explosivo que Sophie y Jeanne han formado, y los intentos de ayuda, nunca aceptados por Sophie, ella los ve más como ofensivos y condescendientes. Basada en su propia experiencia, ella cree poder chantajear a Melinda con los secretos que descubre, sin esperar que ésta se pueda adelantar a decirles a sus padres la verdad de su posible embarazo. Sophie no lo espera porque no tuvo una familia así. La mujer joven, tan fría, que tan pronto y llega a su nuevo cuarto se encierra en él, cerrando puertas y cortinas, se muestra como una persona solitaria. “Ni una carta, ni una llamada telefónica”, dice el padre de familia, refiriéndose un poco cruelmente a que el mundo de la criada no “los invade”. La figura de este personaje es un poco del hombre de familia típico, que enfrenta y regaña en un patriarcado idealizado, pues también sus enojos son atenuados por la intervención de una esposa, amable, comprensiva, defensora, que más que para abogar por el prójimo, lo hace para no quedarse ella sola y sin ayuda doméstica, pues le ha costado mucho encontrar a Sophie. En la familia, pero sobre todo en los dos padres, se nota claramente la hipocresía burguesa que Chabrol quiere recalcar.

Por su parte, el personaje de Sophie se va transformando a lo largo de la película sobre todo al ir conociendo a Jeanne, con la que lo único que comparte, más que una amistad, es una complicidad. Con ella su evolución es de una forma diferente a la que tiene como empleada, cada vez más rebelde e irresponsable. La lucha de la diferencia de clases, el abatimiento de la conciencia, el demonio que aguarda en el silencio, entre nosotros, en la sociedad burguesa, el peligro inadvertido y latente, que duerme en el cuarto de arriba, es de lo que habla esta película. Un invitado en la fiesta de cumpleaños de Melinda, talvez un pariente no tan deseado, dice una frase de Nietzche: “Hay en las gentes de bien muchas cosas que me repugnan, y no precisamente el mal que hay en ellos”.

Para concluir y así no salir del tema a tratar en este estudio, lo importante a recalcar en la relación del director con las mujeres a lo largo de su trayectoria y, más importante, en esta película, no es más importante que el tema a tratar. Es decir, las mujeres aquí no aparecen específicamente por “el hecho de ser mujeres”, pues aunque talvez sea más impresionante ver a dos mujeres comportarse como dos frías y déspotas asesinas, sus papeles sirven para otro propósito, para contar otros temas, en fin, ocupan las mujeres un papel igual al hombre, que nada puede hacer para detenerlas, como tampoco pudo hacer el Sr. Lelièvre, o el “molesto y oliente a pipí” padre de Sophie.

Nota: Artículo reciclado, escrito por ahí del 2005 como encargo para una clase de análisis de cine.

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80. Precious

Precious: Based on the Novel Push by Sapphire. 2009

Lee Daniels

Controversia aparte, una buena película que trasciende el dramón

Increíble que, al ir a casa de mis padres, encontrara esta película en el cuarto de mi hermano, o sea que aparentemente la rentó él, que siempre suele ver con su novia películas que incluyan en su título las frases “por accidente” o “no es otra película de”. En fin, tenía unas horas que matar mientras lavaba mi ropa y what the hell.

Es difícil no haber escuchado los tantos comentarios que se hicieron acerca del filme a raíz de los Óscar: mujer negra obesa embarazada que roba un pollo frito, abusada, violada y un largo etcétera de cosas que sonaban totalmente deprimentes. Por supuesto, me esperaba una película controversial y fuerte, dígase un “Requiem por un Sueño” versión Oprah Winfrey (productora del filme).

“Precious” tiene muchos aciertos, es atrevida, leal y se siente auténtica a lo que está retratando y con lo que está tratando. En las manos equivocadas, el filme probablemente hubiera sido una película “panfleto” (dígase, que intenta inculcar una doctrina, forma de pensar o hablar por una causa de una manera demasiado directa), chantajista o simplemente estúpida, pero el director Lee Daniels, a su vez con un background bastante interesante y de mucho esfuerzo pero también de logros, consigue darle la seriedad a una historia complicada, dotando los contados y necesarios respiros para que el filme no sea un dramón de telenovela donde a la protagonista todo le sale mal. Creo que el principal acierto del filme es precisamente el reparto. La elección de la actriz protagonista, Gabourey Sibide, una completa novata, puede parecer un poco too much pero a final de cuentas la chica cumple de maravilla con el papel, logra transmitir fielmente lo que podría suceder en la cabeza de una chica de 16 años con la descripción que se había dado antes y, al menos a mí, termina cayendo bien. La comediante y actriz Mo’Nique también está perfecta interpretando a la abusiva madre de Claireece “Precious” Jones, y por otra parte, me resulta totalmente increíble que Mariah Carey me haya atraído tanto, se me hacía tan familiar su cara pero nunca pude dar con quién era… ¡Y encima de todo actúa bien! Increíble.

Lo que podría criticar negativamente de este filme sería principalmente cierto mal gusto que tiene el director en su forma de plantear algunas escenas de ensueño/fantasía, a veces comparable con “El Chavo del 8” o “La Vida es Bella”. Por otra parte, esta misma queja, si fuera presentada al director, él talvez podría argumentar que la mente de su personaje principal no filmaría ni editaría sus sueños con buen gusto. Touché.

La película es conmovedora y honesta, aunque jamás una feel-good movie (chiste y discusión local incluidos).

8 de 10.

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Crítica invitada 2. Showgirls

Showgirls. 1995

Paul Verhoeven

Trashtástica parábola en donde no todo lo que brilla es escarcha

El viernes pasado estaba tan enojada, por equis o ye razón, que me largué a Videodromo a rentar algo muy, muy basura para levantarme el ánimo. Entre los estrenos se encontraba “Showgirls”, cinta de Paul Verhoeven (director de joyotas del camp como “RoboCop”, “Total Recall”, “Basic Instinct”) que tuvo espantosas reseñas mientras se encontraba en los cines, pero que obtuvo estatus de culto de lo mala y escandalosa que era. Por supuesto que me la llevé. Nunca está de más echarse cine chatarra de vez en cuando.

“Showgirls” narra la historia de Nomi Malone, una rubia que viaja de aventón hasta llegar a Las Vegas. Después de perder todo su dinero y sus propiedades, es acogida – sin albur – por Molly Abrams, una estudiante de diseño de modas que asiste en los camerinos del Stardust. Un día, Molly se lleva a Nomi al trabajo, donde ésta última se enamora de los números de baile y del glamour que rodea a la “gran estrella” Cristal Connors.

Nomi trabaja en un tugurio/vaudeville, donde la estrella principal es una señora tetona que cuenta chistes cochinos. Aunque gane bien, se siente sucia, porque su sueño es ser una bailarina. Después de hacerle un sugerente baile al novio de Cristal – Zach, quien resulta ser director de entretenimiento del Stardust –, es solicitada para una audición. Gana la parte muy a pesar de sus arranques “cero femeninos”.

Su casi instantáneo ascenso ocurre entre brillantina, humo, luces de neón, y cascadas artificiales. El guión es directo y lleno de fierceness, con frases como “siempre hay alguien más joven y más hambriento bajando las escaleras detrás de ti”; y, claro, la mitad de todo lo que dice Nomi. Elizabeth Berkley se trajo un poco del feminismo de tercera ola que la caracterizaba cuando estaba en Saved by the Bell. Será bonita, pero no tonta. Para acostarte con ella, hay que amarla primero. Y si te metes con sus amigos, se vengará como menos te lo imagines. ¡Oh! Y es capaz de memorizar coreografías completas con sólo verlas una vez. Es bruta, emotiva y talentosa. Como Billy Elliot, pero en tanga.

Esa es otra cosa. Hay tantas palabrotas y semidesnudos que fue la primera y única “gran” película en ser clasificada NC-17 cuando salió en el cine. La obra en Stardust es topless, los camerinos también lo son, el tugurio obviamente lo es, y claro que hay escenas eróticas gratuitas donde se ven muchos senos y nada de penes (¡qué curioso! Hmm…). En dos horas vi más tetas que en toda mi vida. Si fuera hombre o lesbiana, estaría muy deprimida por esto.

La música es mala, pero no tanto como la de “Nine” (2009). Los atuendos de la vida diaria no pasaron la prueba del añejo, pero los (pocos) que se utilizan sobre el escenario parecen como de algún concierto especial de Lady Gaga. Muchas pelucas orgullosamente postizas. Manicuras como para matar de envidia a Niurka Marcos. ¡Oh! Y un editor de sonido brillante y estúpido al mismo tiempo: cada vez que vemos a Nomi bailar, sin importar el volumen de la música o de la gente, la escuchamos gemir y pujar a todo volumen. Quizás para que apreciemos su ardua labor. Casi como las tenistas.

“Showgirls” parecerá sexplotación a su máximo nivel, pero estos pequeños detalles visuales y auditivos, así como la actitud pre-Girl Power de sus protagonistas, la vuelven algo adorable y la acercan más a la tragicomedia de culto. Si reapareciera en la pantalla grande, no dudo que provoque un efecto similar al de “The Rocky Horror Picture Show”, con fans de ambos sexos que vayan ataviados al estilo de Las Vegas, que aplaudan y repitan las frases más memorables, y que reproduzcan los pasos de baile con todo y encuere en los casos más extremos.

7 de 10. Un día que te sientas muy, muy mal con la vida, réntala. Las chick-flicks pueden tener el efecto contrario con sus finales de cuentos de hadas. Aunque la cinta sea barata y corriente, tiene corazón de oro. Nomi no se queda con el Príncipe Azul/Maldito Sapo, pero se gana a sí misma. O algo así de cursilindo.

Por Cynthia Rodríguez, visitante habitual de este blog, responsable de Chica Pop de Mierda y colaboradora en 9 Musas.

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79. Fantastic Mr. Fox

Fantastic Mr. Fox. 2009

Wes Anderson

Cerrando el círculo de pequeñas decepciones (espero)

Tres de los filmes que esperaba con más ansia resultaron algo por debajo de mis expectativas. Ni Terry Gilliam y su Doctor Parnassus, ni Spike Jonze con sus monstruos ni el fantástico Wes Anderson lograron brindarme todo lo que yo esperaba de ellos, basando mis expectativas única y exclusivamente en lo que ya les he visto hacer tan pero tan bien. “Fantastic Mr. Fox” venía muy bien recomendada, y podría creerse que talvez por eso tenía muy alto el listón, pero aún sin que nadie me hubiera mencionado nada creo que mis expectativas hubieran sido muy similares.

Ya mi amigo Kurt Benze en la primer y hasta la fecha única crítica invitada había dado sus impresiones de este filme, además de comentar muy bien el background necesario acerca de la producción y el origen del mismo, por lo que me limitaré a decir que por supuesto que disfruté la película, pero creo que tiene fallos estructurales gordos que hacen que se desaprovechen muchísimo los posibles momentos de acción, comedia y tensión. La animación y la fotografía son bellísimas, así mismo las interpretaciones son excelentes, la música acertada y los personajes están súper bien diseñados, por lo que, coincidiendo con lo que dijo Kurt, creo que el principal valor de “Fantastic Mr. Fox” es, desgraciadamente (sobre todo tratándose de un filme de Wes Anderson), técnico.

El guión y la edición fallan en proponer un ritmo que siempre retenga al espectador mientras que algunos planteamientos de planificación (dígase cómo fueron planteadas, rodadas o animadas varias escenas) nos recuerdan el genio de su creador, que también falla en el mismo renglón en ocasiones al alejarnos de lo que sucede para plantear gags mínimos y algo excéntricos que se podrían agradecer si estuvieran mejor hilvanados o el ritmo de la película fuera menos “impersonal”, por llamarlo de alguna forma. Creo que Anderson no logra hacer con los muñecos lo que sí logra en cambio con actores reales, y propone una estructura algo artificiosa que continuamente nos está sacando y metiendo en la historia destruyendo de paso a los personajes, que deberían ser lo más importante. Además, el guión tienen varias incoherencias mínimas que chocan con el tipo de humor inteligente que siempre se la ha conocido al director.

Es verdad que como “crítico” soy un poco alarmista e intento hallarle siempre el error a todo, pero esta es mi opinión y creo que sirve para aprender a hacer mejor las cosas.

¿Fantástica? Pudo haberlo sido… Tal y como me pasó con “Where the Wild Things Are”, creo que el trailer está mejor que el metraje completo. Pero con todo y lo que le eché le doy un 8 de 10.

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78. El Carnicero

Le Boucher. 1970

Claude Chabrol

Reinterpretaciones de Hitchcock por sus fans franceses

Hace unos años, cuando recién comenzaba mis estudios en Madrid, un profesor nos encargó ver “La Ceremonia” y escribir un pequeño texto sobre ella, que publicaré más tarde luego de hacerle una edición a aquel texto, al cual hoy le encuentro varias grandes fallas. A pesar de que la película me impresionó mucho, no logré o no tuve la oportunidad de ver nada más de este prolífico director hasta hace unos días, que me decidí a tomar un título al azar dentro de los que tienen en Videodromo.

Chabrol pertenece y es, por decirlo de alguna manera, co-fundador de lo conocido como la Nouvelle Vague (Nueva Ola Francesa) y, por supuesto, escribía en los famosos Cahiers du Cinema, analizando junto a sus eminentes secuaces todo lo que hacía Alfred Hitchcock hasta el último detalle. Así, es de esperar que cuando llegara su turno, algo de todo eso que ellos vieron en la filmografía del realizador inglés se tradujera a su obra, como es el caso de “El Carnicero”.

La película está ambientada en un pequeño pueblo francés en el cual se desarrollan ciertos asesinatos a mujeres que coinciden con el regreso de un carnicero que antes vivía allí y que entabla una relación con una bella directora de escuela. La maestría de esta película no se encuentra talvez en la manera en que está desarrollado el misterio, pues talvez las sorpresas son pocas, pero a nivel de trama y temática, Chabrol trata con ciertos aspectos de la naturaleza humana que son no sólo difíciles de entender sino también de encontrar en personajes de cine, y son estos puntos los que precisamente agregan tensión a escenas planteadas como cotidianas. Los elementos Hitchcock están allí: los objetos McGuffin, los engaños y hasta la estructura, forma de rodar, tipo de locaciones y demás, pero me parece que Chabrol logra brindarle más dimensión a sus personajes al hacerlos más confusos, únicos y oscuros en comparación a los que muchas veces planteaba Hitchcock, que en ocasiones tenía clichés en sus personajes.

Recomiendo mucho ver a este director, del cual se habla poco pero al que se le debe mucho y fue asesor y guía de varios de aquellos de los que todo mundo habla o recuerda del movimiento francés.

8 de 10. Yo también tuve varios cortos (o uno solo pero hice varios remakes) con este mismo título… Muy diferente, por supuesto.

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77. The Men Who Stare at Goats

The Men Who Stare at Goats. 2009

Grant Heslov

Todos están como cabras y nosotros la pasamos bien

Sigo pensando que George Clooney lidera en parte un movimiento que promueve un tipo de humor que en el cine hasta hace poco no se había explorado. Sobre este tema ya he hablado varias veces, pues me resulta muy curioso la nueva forma de autocrítica y autoparodia que se está llevando a cabo, a veces a través del humor, otras veces a través del drama, en el cine de los Estados Unidos, ya sea abordando los temas de la recesión económica (“Up in the air”), la guerra (“Syriana”) o los corporativos norteamericanos (“Michael Clayton”), todas ellas, por cierto, con Clooney como protagonista.

“The Men Who Stare at Goats” es protoganizada por Ewan McGregor, George Clooney (quien también funge como productor), Jeff Bridges, Kevin Spacey y una cabra que aparece en la portada. McGregor, el de carrera más modesta después de la cabra, interpreta a Bob, un reportero que, con la intención de llamar la atención de su esposa que quiere separarse de él, se va a cubrir la guerra de Irak. Antes de poder entrar al país en guerra, Bob conoce a Lyn Cassidy, miembro de un grupo secreto del ejército norteamericano conocido como el New Earth Army, del cual, por azares del destino, Bob se había enterado hacía unos años. Ambos se alían pronto para entrar al país en medio de la guerra y cumplir una supuesta misión. Hasta aquí les voy a dar de sinopsis.

Todos los personajes están muy bien delineados e interpretados, sobre todo, me parece, el del mismo Clooney. En muchas ocasiones durante el filme no se sabe si Cassidy está loco, chiflado, neurótico o simplemente dice una verdad difícil de creer, dotando al personaje de varios toques cómicos que Clooney maneja muy bien. Jeff Bridges es Bill Django, un rol que aprovecha más el cliché para su construcción, mientras que Kevin Spacey (hace rato que no lo veía) es el “malo” del cuento: otro “soldado psíquico” (así se les conoce a los miembros del New Earth Army, pero también se les llama Jedi) que ha buscado destruir el grupo y distorsionarlo para buscar sus propias metas.

La película está ligeramente basada en un libro que se publicó en 2004 y que explora un poco lo que el ejército norteamericano alguna vez investigó acerca de lo paranormal y algunas otros conceptos new age. Aunque talvez el humor que se maneja en el filme no es para el público general, me gusta mucho que nos lleguen este tipo de películas que de alguna manera toman riesgos al presentar historias más peculiares, con un toque surrealista y mucho absurdo.

Qué envidia que el director, con apenas un largometraje, dos cortos y unos cuantos capítulos de una desconocida serie de televisión, haya podido contar con semejante reparto (y presupuesto). Cabe decir que Heslov sí ha tenido muchas participaciones como actor, sobre todo en televisión.

8 de 10. Y al Tricolor, un 5 de 10.

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