Archivo mensual: marzo 2010

50. A Serious Man

A Serious Man. 2009

Ethan Coen y Joel Coen

Desenfadada, arriesgada, autobiográfica y magnífica

Cuando terminó la película con ese huracán (créanme, éste no es  realmente un spoiler) me quedé como un minuto entero con la boca abierta, IMPRESIONADO. “¡¿Qué fue eso?! ¿Qué onda con los hermanos Coen? ¿Qué acabo de ver?” – pensaba yo para mis adentros desde la que pronto dejará de ser mi buhardilla.

“A Serious Man” es algo que no les habíamos visto a estos talentosísimos hermanos. A pesar de que estos siempre se han caracterizado por ser arriesgados y hasta cierto punto innovadores, en esta película se brincan la barda para reinventarse a sí mismos, fieles a su estilo pero con una temática seguramente mucho más autobiográfica que ninguna que hayan tratado anteriormente, unos puntos de giro en la trama imimaginables, una estructura en el guión bastante peculiar y un tipo de personajes que no habían presentado (judíos, principalmente). Hay muchas cosas que no logro comprender todavía de este filme, empezando por el cuento popular inventado por los Coen que se introduce hacia la película y que no tiene demasiado qué ver con lo que seguirá.

La película está ambientada en 1967, en una pequeña ciudad americana típica y aburrida en Minnesota. Allí, Larry Gopnik, un profesor académico judío intenta llevar a bien su vida y encargarse del resto de su familia luego de que su esposa le saliera con la noticia de que quiere el divorcio porque planea casarse con Sy Ableman, colega de su marido. Toda su familia y su entorno son un desastre, con noticias algo perturbadoras llegando desde todas direcciones, por lo que Larry intenta encontrarle un sentido a todo lo que le ocurre a través de, principalmente, la religión. Con una parodia religiosa bastante bien llevada, los Coen presentan a unos rabinos ineptos y desubicados inmersos en una lógica simplista y absurda proveniente de su fe, hasta llegar al mejor gag (para mí) y punto de giro de la película, con el tercer rabino.

En sí, el filme va creciendo exponencialmente de una manera tremenda y, para los que no están acostumbrados a ver películas que se sienten independientes y un poco lentas, sólo falta aguantar un poco para que todo se vaya revelando poco a poco hasta llegar a un nivel altísimo, justo donde los Coen cierran la tienda y se van. Los actores son casi todos desconocidos para mí salvo por el caso de Richard Kind, a quien he visto en varias series de televisión principalmente, pero todos lo hacen de maravilla en una película desenfadada, espontánea y magnífica que retrata perfectamente sentimientos, lugares y personajes demasiado específicos y que tiene demasiados aciertos y muestras del ingenio que derrochan los Coen. Larga vida a los Coen.

9 de 10. 3 veces durante la película me sentí como Peter Griffin.

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49. Roma, ciudad abierta

Roma, città aperta. 1945

Roberto Rossellini

Un filme de sumo valor histórico

El filme anti-bélico y de temática insurgente se estrenó en 1945. Con un guión en el cual participó el mismísimo Fellini, la película es considerada la película manifiesto del neorrealismo italiano, del cual ya se había hablado aquí un poco cuando se hizo la crítica de “Rocco y sus hermanos”. Basada en parte en hechos reales y situada, por supuesto, en la capital italiana, en plena época de guerra y ocupación nazi, personalmente, “Roma, ciudad abierta” me gusta más como documento histórico que como película.

El movimiento cinematográfico surgido tras la II Guerra Mundial arrojó películas muy dramáticas, que a mí, desgraciadamente, me siguen recordando a las telenovelas mexicanas. Seguramente con este comentario seguramente le esté dando en toda la madre a geniales directores italianos, lo cual creo que resulta un tanto injusto, pero los tiempos han cambiado y los métodos de interpretación también, por eso el cine clásico a veces resulta tan difícil de apreciar para tantas personas, sólo falta ver la inocencia con la que se presentan algunas situaciones, o cómo están planteados algunos personajes.

“Roma, ciudad abierta” es considerada la mejor película de Roberto Rossellini, y sin duda significó una osadía para el director tomar una temática en ese entonces tan reciente y presentarla en una película, siendo, como era de suponerse, víctima de la censura en muchos países. La trama presenta las historias de los miembros de un grupo político en contra del fascismo y el nazismo en un documento acerca del miedo, “el miedo de todos, pero principalmente el mío”, según le definió el mismo Rossellini, quien se vio obligado a filmar en las calles, sin necesidad de recrear ningún escenario en algún estudio, además de que estos ya estaban destruidos a raíz de la guerra.

El filme es tan genuino y auténtico como puede ser, tiene momentos seguramente inolvidables dentro de la historia del séptimo arte, es honesto y arriesgado como pocas películas pueden presumir de serlo. Desearía que la temática me hablara más, porque en un momento sí llegué a sufrir un poco el ritmo de la película, que se tarda mucho en avanzar con pasos concisos y también se centra mucho en el drama, que hoy en día, en mi opinión, se antoja exagerado y redundante. Aún así, honor a quien honor merece, y Rossellini tiene mi respeto por su gran audacia y atrevimiento.

7 de 10. No recomiendo ver dos filmes de guerra seguidos…

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48. La Lista de Schindler

Schindler’s List. 1993

Steven Spielberg

Excelente dramón al estilo Spielbergo

Hace mucho quería echarle un ojo a esta película. Steven Spielberg, productor de más de un centenar de películas, es un gran director, pero a veces no sabe cuando parar o se encariña con los proyectos equivocados. Si bien éste no es el caso de “La Lista de Schindler”, el filme desgraciadamente también sufre de la saturación sentimental, chantaje emocional y anti-clímax (algo de lo que ya se había hablado en este blog), pero en cambio nos deja un peliculón soberbio, excelentemente dirigido (con la excepción de lo ya mencionado), de bellísimo tratamiento estético, conmovedor, bien contado, muy bien interpretado, algo triste pero con ese mensaje final de “todo estará bien mientras exista gente buena”.

No hace falta decir que Spielberg ha acertado en muchas ocasiones con sus proyectos, y una vez que ha creado un imperio en torno a él, ¿quién le va a decir que está equivocado con tal o cual proyecto? ¿George Lucas? Ja. Si alguien tuviera los cojones para decirle al multimillonario que casi siempre sus películas de 10 pierden dos puntos de calificación por hacer películas demasiado largas y con finales desesperantemente largos, otra cosa sería. Yo literalmente adelanté toda la escena en color, ya al final de la película, que no me dice nada. Si acaso la película hubiera terminado cuando el gran Oskar Schindler se va en su carro… Ok, entre eso y un poco de la exageración dramática melosa son de las poquísimas cosas que me llegaron a molestar del filme, pero todo lo demás es propio de un maestro. El blanco y negro que se maneja, con una fotografía muy clásica, muy de cine bueno de antaño, de una perfección comparable a la que se puede disfrutar en “El Hombre que Nunca Estuvo Ahí”, de los Coen, el director nutre su película para entregarnos algo finísimo, ¡y el mismo año que estrenó “Jurassic Park”! Wow.

Las actuaciones del tridente Liam Neeson-Ben Kingsley-Ralph Fiennes son perfectas, soberbias. Se extraña un poco más de la música compuesta por John Williams, no digo que necesita ser más espectacular, simplemente variar un poco más el tema principal. La edición es caprichosa y, como ya lo he dicho, afecta a la película, y el uso tan mencionado del cut-out (no sé si así se diga propiamente) para el color tanto del abrigo de la niña como de las velas es una genial idea, aprovechada perfectamente para EXPRESAR ALGO, pero se estropea un poco por no saber cuándo parar. Aún así, el director tiene ingenio para presentar algunos hechos que hacen avanzar la historia y para plantear algunas escenas sumamente memorables, que hacen perdonar sus otros errores a tal grado de entregarle 7 Óscars. Si Speilberg arriesgara un poco más y más seguido, dejando a un lado las trampas emocionales, sería un director mucho más interesante.

9 de 10.

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47. This is Spinal Tap

This is Spinal Tap. 1984

Rob Reiner

Mockumentary rockumentary, el primero en su clase

Muchas buenas cosas salieron del año 1984 (ja!), entre ellas este falso documental, que prácticamente bautizó un nuevo subgénero, que hoy ya cuenta con grandiosos títulos como la magnífica cinta belga “Man Bites Dog” (“C’est arrivé près de chez vous”), la simpática “Zelig”, de Woody Allen, y otras como “Borat” o “Take the Money and Run”, también de Allen, que fue estrenada incluso 15 años antes que “This is Spinal Tap”.

El simpático documental sigue a una banda de rock británica venida a menos. Con todos los clichés, sátiras y parodias propias de una época bastante bizarra como sólo pudieron alcanzar a ser los ochentas, la película es introducida por su “director”, Marty DiBergi (interpretado por el verdadero realizador, Rob Reiner, también a cargo de “EDtv” y “Alex & Emma”), quien se dedica a documentar las andanzas del grupo por una gira por los Estados Unidos replete de decepciones, cancelaciones y, consecuentemente, peleas y discusiones dentro del grupo. David St. Hubbins, Derek Smalls y Nigel Tufnel son los miembros del grupo Spın̈al Tap (nombre con parodia metalera incluida), quienes promueven su nuevo disco “Smell the Glove”, el cual no pueden lograr colocar en tiendas debido a una portada sexista y algo porno.

En realidad, esta película se siente aún muy fresca, honesta y sin más pretensiones que las de hacer pasar un buen momento a aquellos que saben identificar todo lo que se está parodiando (esto no siempre demasiado claro). Los gags a veces son muy simples, los diálogos en ocasiones son tontos y los chistes muy básicos, pero también a ratos se deja ver dentro de todo esto el ingenio de un realizador para retratar fielmente y parodiar perfectamente a una banda de rock, con todo y sus vicios, ingenuidad, soberbia y estupidez. No sólo se logró que la película hoy en día sea considerada como un filme de culto, sino que desembocó en que los actores realmente editaran tres discos, aún dentro de sus personajes, y hasta aparecieran en un capítulo de “Los Simpsons”.

Recomiendo mucho ver esta película sobre todo a la gente que gusta o alguna vez gustó del rock y el metal ochentero, y para los que no recomiendo MUCHÍSIMO ver la ya mencionada “Man Bites Dog”, filme de 1992 que tiene muchas similitudes con “This is Spinal Tap”, hasta el chiste de los bateristas/sonidistas que mueren continuamente.

Después de ver “Airheads” y esta película me queda claro que a los rockeros ochenteros tiene mucho que parodiárseles. 7 de 10.

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46. Kids Return

Kizzu ritân. 1996

Takeshi Kitano

Buddymovie al estilo japonés

Uno de los personajes más desconcertantes de la cinematografía mundial es Takeshi Kitano: actor (bajo el pseudónimo de Beat Takeshi), comediante, director de cine, diseñador de videojuegos, poeta, pintor, además de realizador y presentador de un programa de televisión de concursos conocido en España como “Humor Amarillo”. Si bien no conozco muchas de estas facetas, sería fácil adivinar que su lado más serio probablemente sea el cine, la pintura o la poesía. Su filmografía como director incluye títulos como “Viloent Cop”, “Sonatine”, “Zatoichi” y “Kikujiro”, ésta última por mucho mi favorita.

“Kids Return” me fue recomendada hace unos años por mi amiga Geraldine, cuando le comenté de qué trataba un guión que estaba haciendo por allá de 2007. El filme, estrenado en 1996, fue filmado justo después de que el director sufriera un accidente en motocicleta (descrito por él mismo como un subconsciente intento de suicidio) que dejó la mitad de su cuerpo paralizado. Después de una extensa recuperación en la cual mucho se dijo que el japonés no volvería a trabajar, Kitano regresó con este notable filme, una buddymovie que retrata a dos jóvenes inquietos, rebeldes y sin rumbo que en tiempos de bachillerato escapan de clase y poco a poco van encontrando actividades para dar algo de sentido a su vida: uno como boxeador y el otro como yakuza. Entonces Masaru y Shinji (los dos chicos) toman caminos separados, para reencontrarse años después, en una situación radicalmente distinta, y recordar sus años de locura.

La película comienza con una música bastante increíble, una fusión de ritmos muy pero muy bizarra, curiosamente compuesta por el grandioso Joe Hisaishi, de quien ya se hablado en este blog. La fotografía algo deslavada de Katsumi Yanagishima, otro constante colaborador de Kitano, tampoco ayuda a quitarle la etiqueta de una época ochentera (a pesar de que la película fue filmada en los noventa). Los personajes principales que Kitano presenta son poderosos, testarudos como parecen ser  siempre los jóvenes japoneses, temerarios, despreocupados, vengativos y volátiles. En resumen: interesantes. Realmente resulta difícil que cualquiera tome una película de este tipo y piense que está cool, pero superada una pequeña barrera cultural que incluye humor demasiado tonto y básico así como otras maneras de actuar, reaccionar e interpretar, creo que resulta un filme disfrutable y entrañable, aunque por momento se diluye en montaje y uno se pregunta si no se pudieron haber omitido un par de cosas e ir un poco más directo al grano, pero en fin…

Debido a miles de ocupaciones no he podido estar al día y me he retrasado en la entrega de las críticas, provocando esto también que no pueda realizarlas siquiera un día después de haber visto la película en cuestión, algo que sin duda merma la calidad de mis comentarios. Pero está bien, preparo otras cosas interesantes que pronto compartiré también.

Para esta película de este loquísimo y también único realizador, un 7 de 10.

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45. Syriana

Syriana. 2005

Stephen Gaghan

Soderbergh y Clooney exploran otro lado del cine americano

No es ninguna casualidad que George Clooney aparezca en “Michael Clayton”, “Up in the Air” y “Syriana”, y que las tres tengan una línea argumental muy enfocada en mostrar un lado más oscuro de los Estados Unidos y lo que sucede en ese país manejado por los grandes corporativos. Más aún, si nos fijamos que en los créditos tanto de “Syriana” como de “Michael Clayton”, tanto Clooney como su compadre Steven Soderbergh aparecen como productores, algo debe de hacernos ruido. En todo caso, es algo bueno que se hable de temas no tan populares y que se muestre, como en este caso, la cara oculta del entramado político de un país enfocado a hacer dinero a expensas de lo que sea.

Hace unos años viajaba en tren en un país europeo y platicaba con un tipo de Congo, que me puso al tanto de la desesperanzadora y ciclada situación política en su continente, con un Estados Unidos como único participante en un juego de estrategia, dedicado a mover sus piezas a su conveniencia, quitando y poniendo cabezas de estado según los que estuvieran dispuestos a colaborar con sus intereses. En “Syriana” se trata un poco este tema, con el enfoque puesto en dos compañías petroleras que están a punto de fusionarse luego de que una de ellas perdiera un importantísimo contrato en Medio Oriente y la otra (una compañía más pequeña) recibiera permiso de entrar a Kazajistán a extraer y manejar petróleo. Dentro de todo esto, la CIA juega su papel intentando eliminar a un obstáculo en el camino de la obtención de los preciados recursos para su país.

En un thriller entramado, confuso, y muy particular, Matt Damon, Christopher Plummer, Jeffrey Wright, Chris Cooper y el ya mencionado Clooney comparten pantalla con actores árabes, que en ocasiones son los que flaquean un poco (sobre todo los hermanos que juegan futbol y luego ya están puestos para contribuir con los grupos terroristas). “Syriana” es un filme como pocos en muchos sentidos, no sólo temáticamente sino también por su manufactura, tiene un montaje que parece semi-lento pero los diálogos nos arrojan muchísima información muy rápidamente, al punto de que hay que poner atención en todo momento. La música es algo excepcional, fusiona ciertos ritmos (talvez por el carácter internacional tanto de su temática y como de sus locaciones) que no creo haber escuchado interactuando entre sí, propiciando una atmósfera algo extraña que le va muy bien al filme. Bien ahí por Alexandre Desplat (“Fantastic Mr. Fox”, “Coco Before Chanel”, “The Queen”, “Girl with a Pearl Earring”). La dirección de fotografía también está muy pero muy cumplidora, y todo esto da como resultado un filme único, aunque no por eso del agrado de cualquiera, pues tiene un guión complicado con muchos personajes que a veces parecen no relacionarse demasiado entre sí, además de, por supuesto, tratar una temática que no interesa a todos.

Interesante trabajo de un director que apenas tiene dos películas. 7 de 10 que pudo haber sido un 8.

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44. Righteous Kill

Righteous Kill. 2008

Jon Avnet

Como en el Real Madrid

Mucha gente considera que Robert De Niro y Al Pacino son los dos mejores actores sobre la faz de la Tierra. Por este motivo, me resulta muy sorprendente el constatar que el tan esperado careo de ambos actores haya resultado no sólo en un filme más del montón sino también un fracaso comercial (en relación a lo que se podría esperar), además de con la crítica.

El género elegido para volver a poner frente a frente a Pacino y De Niro (tras “Heat) no podría ser otro que thriller policiaco, donde ambos actores se manejan con suma facilidad. El problema puede ser que el experimento de poner a los dos maestros juntos no resulta en nada novedoso ya que ambos interpretan los mismos papeles que ya les hemos visto tantas veces hacer, con un guión que dista mucho de ser original y que sorprende poco. Todo esto combinado a un director cero arriesgado da una película gris y del montón que fue considerada por The Times como uno de los peores 100 filmes del 2008. ¡Jolines!

Robert De Niro es “Turk” y Al Pacino es “Rooster”. Ambos son compañeros detectives de homicidios en la NYPD y, como todo buen filme americano con policías como protagonistas, se “profundiza” en el tema de lo que significa ser un protector de la ley y tal, sobre todo en una ciudad como Nueva York y bla, bla. El caso es que uno de ellos se toma muy a pecho eso de proteger a la población neoyorquina y, llegado a un punto de su carrera donde ya está al borde del retiro, decide tomar la ley por sus propias manos, saltarse todo el papeleo y eliminar a los maleantes por su propia cuenta y sin necesidad de juicios. Otro problema de un guión tan limitado es que tiene muy pocos lados para dónde hacerse cuando quiere presentar la típica “vuelta de tuerca” o punto de giro. En los thrillers de este tipo hay un concepto muy básico: sólo se puede sospechar de los personajes principales o aquellos con suficiente peso para que el espectador no se sienta absolutamente defraudado, como en aquellas en que todo era un sueño (que yo creo ya ha de estar prohibido terminar una película así).

Realmente cierto que “Righteous Kill” es un desperdicio de talento. Hubiera estado mejor esperar un rato más hasta que un director (o productor) con un poco más de cojones trajera un guión más arriesgado, diferente o sorprendente. O talvez nunca hubiera sucedido. Otra prueba más de que tener el talento no lo es todo, hay que hacerlo funcionar. Como en el Real Madrid.

5 de 10. Una esperada película que pasó de noche.

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