Cercano Occidente, lejano Oriente: Puntos de encuentro entre el cine de Samurais y vaqueros

Introducción. Los hombres de Oriente y Occidente

Cada cultura, a lo largo del tiempo y como reflejo en parte de su autoestima, orgullo y necesidad de ello, se ha preocupado por crear una mitología propia, una idealización de su entorno, de su propia gente, creando héroes, personas o personajes que sobresalen de entre los demás a pesar de las dificultades.

Particularmente llama la atención la idealización que el cine y, a la par o incluso antes, la literatura han creado en dos polos opuestos como Japón y el Sur de los Estados Unidos, donde encontramos personajes, situaciones, decorados y preocupaciones similares. Siendo mundos tan distantes y distintos, pareciera como si la mitología alrededor de los hombres duros, valientes y desafiantes que han creado estas dos culturas encontrara muchos puntos en común, cambiando sables y espadas por pistolas y lazos, así como humildes túnicas y sandalias por mezclilla y sombreros texanos. A fin de cuentas, la humanidad entera parece siempre estar conectada: todos sentimos lo mismo, todos necesitamos lo mismo, a todos nos preocupan más o menos las mismas cosas.

 

Los grandes maestros y su influencia mutua

El cine de samuráis fue llevado a su máximo esplendor por el maestro japonés Akira Kurosawa, mientras que el western tuvo su propio maestro: el estadounidense John Ford. Contemporáneos, ambos llevaron su propio género a la gloria, cada uno desde su trinchera y, curiosamente, con personajes algunas veces repetidos. Ya sea con Toshirô Mifune o con John Wayne, los valientes y solitarios personajes crean una mitología en el mundo en el que viven.

Mucho se ha hablado de la influencia mutua que compartían ambos directores, así como la influencia del japonés en el cine de Sergio Leone, al punto de que se hicieron remakes de “Yojimbo”, de “Los Siete Samuráis” y demás. Los personajes sin nombre de Clint Eastwood son como los personajes con nombres inventados de Sanjuro y Yojimbo.

 

Los enemigos: Contra quien o qué luchan

Primero que nada estos personajes luchan contra sí mismos y contra su pasado (éste rara vez explicado) que los hace actuar de una forma fría y distante ante la gente que les rodea. Se ve en su desenvolvimiento que son personas frías, duras, que claramente han batallado para sobrevivir. Suelen ser solitarios y orgullosos, al punto de, en ocasiones, parecer malas personas, pero siempre tendrán un punto de inflexión, algún momento en que demuestren su bondad y compasión por el prójimo más desventurado, como cuando Tom Ponhiphon, el personaje de John Wayne, socorre al moribundo Ransom Stoddard, personaje interpretado por James Stewart, en “El Hombre que Mató a Liberty Valence”, o cuando Sanjuro socorre a la mujer que ha sido raptada y socorre a la familia dándoles todo su dinero en “Yojimbo”.

Por otra parte, en ambas cinematografías es muy clara la existencia de un conflicto social o de época que lo envuelve todo. Claramente, en el cine de vaqueros hay un proceso muy duro, aparentemente inevitable y radical que está tomando forma: la industrialización, la llegada de la civilización, el asentamiento, el paso hacia una sociedad organizada, con leyes, ferrocarriles, políticos y estructura de gran ciudad. Ya no más los habitantes del pueblo tomarán la ley por sus manos, talvez estas sean las últimas ocasiones en que un hombre se convierta en héroe por matar a un villano sin ser llevado a la cárcel como un criminal.

Por su parte, la vertiente oriental nos presenta, talvez menos claramente, un caso similar pero con un mensaje distinto: la falta de organización, los lugares donde no funciona la ley, donde cada uno hace su propias reglas, la falta de protección por parte del gobierno, la carencia de policías y demás, que genera sociedades confrontadas donde libremente los criminales vagan y hacen sus felonías, de ahí la necesidad del samurai. En ambos casos los policías pueden ser retratados como inútiles y estúpidos, claros ejemplos son nuevamente “Yojimbo” y su policía loco y “El Hombre que Mató a Liberty Valence” y su policía gordo, inútil y cobarde al cual nadie muestra respeto.

La confrontación entre lo moderno y lo obsoleto, entre lo primitivo y lo nuevo, se da mucho más claro en el western, en el caso de “El Hombre que Mató a Liberty Valence”, el western tardío de John Ford, esta confrontación se personifica en los personajes de John Wayne y de James Stewart, simbolizando claramente cada uno una contraparte: James Stewart es portador de la modernidad, el progreso, es el hombre de leyes y estudios que viene a dar un giro de modernidad al pequeño pueblo, mientras que John Wayne representa a ese vaquero varonil, pueril y rudo en mayor armonía y contacto con la naturaleza, alejado de la civilización y los modales.

El rechazo a la centralización del poder político que se da en el western resulta un tanto diferente tratada en Japón, esto puede deberse a que el poder político rara vez se manifiesta o a que realmente los viejos, que son los que poseen la sabiduría, actúan como los líderes a los que se les pregunta los pasos a seguir para solucionar el problema en cuestión; La combinación de la sabiduría de este viejo y los conocimientos tácticos y perspicacia de los samuráis será finalmente la determinación a seguir, como en el caso de películas como “Sanjuro” o “Los Siete Samurai”.

La problemática social en el cine de samuráis bien podría ser por otra parte el temor a la “occidentalización”, dando con esto a entender la pérdida de ciertos valores inminentemente orientales como el honor, el respeto por la naturaleza, el valor de la espiritualidad. Tal parece que lo nuevo en una ciudad o un pueblo japonés viene de costumbres ajenas, como el uso del revólver (a pesar de que la pólvora se inventó en China), las apuestas, la materialidad de los personajes, principalmente, por supuesto, los villanos. Si bien esto podría no estar tan claro, también es cierto que no se busca satanizar la influencia extranjera pero sí hay un discurso de vuelta a la naturaleza, a lo básico, al estado más puro del hombre, donde convive mejor con su entorno y es más dueño de sí.

 

Personalidad, motivaciones y mujeres

Las diferencias entre los westerns y el cine de los samuráis, así como las similitudes, son muchas, pero una de las más importantes es el motor de los personajes, lo que los lleva a tomar ciertas decisiones y actuar de una forma u otra. La palabra samurai viene del verbo samurau, que significa “servir”. En algún momento los samuráis eran considerados sirvientes de algún dios e incluso algunos fueron miembros de la nobleza militar en el Japón pre-industrial. Sin embargo, los personajes usualmente representados en estas películas son samuráis que no responden a nadie sino a sí mismos y a sus propias necesidades. No responden a ningún maestro y por lo tanto son libres, vagan sin rumbo, de un lado a otro (como ejemplo, el personaje de Sanjuro, en “Yojimbo”, avienta un palo al cielo y éste al caer le dice qué camino tomar), buscando únicamente trabajo, comida y un lugar dónde dormir.

Los samuráis, en resumen, tienen más necesidades, son gente pobre y humilde pero con la sangre fría para matar en cualquier momento si es necesario. Adiestrados en las artes de la espada, suelen ser muy astutos para las estrategias de guerras y confrontaciones, así como la manipulación, pero, como los forajidos del western, suelen ser analfabetas, lo cual acentúa su aislamiento y alejamiento de todo rasgo de civilización.

Los samuráis, que en algún momento de la historia fueron servidores públicos, aquí son caracterizados casi como nómadas bárbaros, a veces cuestionando gravemente su adhesión a cualquier código de honor, incluyendo el Bushido, al cambiar fácilmente y sin remordimientos de bandos, cosa que no sucedería fácilmente con un personaje forajido del western, a excepción de los personajes que responden únicamente a ellos mismos (caso de Blondie, interpretado por Clint Eastwood, en “El Bueno, el Feo y el Malo” y otros tantos más). Los samuráis parecen tener menos ataduras que los vaqueros, además de ser un poco más solitarios. Sin embargo, ultimadamente siempre cumplen con un cierto concepto de karma, ayudando a quien la trama misma nos muestra como el más noble o el más necesitado.

Los samuráis a veces actuarán por dinero, siendo contratados para las tareas más arriesgadas, normalmente de guardaespaldas, matones o guardias a diferencia de los vaqueros, cuyas profesiones son de ganaderos, comerciantes de ganado, propietarios de cantinas o demás. Los samuráis de entrada toman partido dependiendo el bando que les pague más, o el que no los traicione o el que tenga más virtudes guerreras, aunque no siempre esto aplicará, como en “Los Siete Samuráis”, que los personajes se conforman con ser alimentados y se ponen del lado del debilitado pueblo al que le han robado sus cosechas año tras año (otro punto en común con las problemáticas del western donde los malos roban ganado, queman casas y matan a rancheros indefensos).

Si bien también hay cine western y cine de samuráis que se centran en caracterizaciones romantizadas de sus héroes (lo buenos, lo justos, lo hábiles, astutos y bondadosos que son por naturaleza), este cine se puede considerar más de aventuras, más como una versión de carácter aventurero e infantil, y su estudio supone menos trabajo, pues son más como una idealización de los personajes, además de que en estas películas la línea entre el bien y el mal está perfectamente dibujada.

A diferencia de los forajidos del western, los samuráis tienen mayor desprendimiento sexual, entendiéndose que en estas historias las tramas de amor, triángulos amorosos y, en general, la mujer, tienen muchísima menor relevancia que en el western, donde muchas veces la musa o la inspiración del pistolero es una mujer indefensa, cariñosa, bondadosa y a veces también fuerte y testaruda. En cambio, la mujer cumple un menor papel en el cine de samuráis: simplemente es una víctima más o, a veces, cuando mayor importancia tiene, hace de mujer fatal que provoca a otros personajes a actuar en contra de su voluntad y en contra de los códigos de ética, como aquella mujer que convence de matar a Sanjuro una vez que éste termine su trabajo, en “Yojimbo”. Las mujeres en ambos casos (westerns y cine de samuráis) son más pacíficas e intentan persuadir al hombre de no hacer uso de la fuerza para lograr sus objetivos, algo que parece inevitable. Las mujeres no entienden el actuar de los hombres, que se muestran machos y valientes, aunque en el caso de los personajes del western es más importante ese sustento y moción que les brindan sus mujeres para llevar a cabo las tareas más arriesgadas.

En todo caso, los samuráis parecen aún más solitarios e independientes que sus símiles americanos. En sí, en toda la cultura oriental se puede dibujar un ensimismamiento más profundo, un mayor nivel de encerramiento, de autonomía y, aunque extremadamente pasionales, los orientales parecen estar antes mucho más involucrados con sí mismos que con la sociedad o la gente que les rodea, a pesar de que las pequeñas sociedades se unan por un objetivo común y viven más en el modelo socialista-comunista. Los samuráis parecen estar un poco más inmersos en sí mismos y en el desarrollo de sus propias habilidades que en andar mostrando socialmente su rudeza, sus personajes permanecen más ocultos, en la oscuridad y el anonimato, a diferencia de la construcción de verdaderas leyendas y personajes amados por todo el pueblo en los que se convierten los forajidos del viejo oeste, que además de ser socialmente aceptados y buscados, algunos tienen un lugar en la sociedad, aunque permanezcan un tanto alejados de ella, siendo eso a veces lo que busca el samurai: además de un trabajo, un lugar en la sociedad que le acoge.

 

La naturaleza y lo salvaje. La geografía y su influencia en los personajes

Ya sean amplios y solitarios desiertos del Sur de los Estados Unidos o del Norte de México, o praderas y llanos desolados y despoblados del antiguo Japón, los paisajes en los que se desenvuelven estas historias nos dan un discurso aparte pero totalmente relacionado con los temas que se tratan en las películas. Si bien esto puede ser mucho más claro en el western, donde la soledad de los personajes, el enfrentamiento de la ciudad con el paisaje, la confrontación de desfiladeros con edificios y horizontalidad contra verticalidad, lo áspero y árido contra lo civilizado y nuevo, y más códigos que arrojan los decorados que envuelven al western, en el cine de samuráis sucede que la lejanía entre los pueblos, la recóndito a veces de los pueblos en los que se desarrolla el conflicto, en los que la mano de la ley no llega, además de igualmente la soledad de los personajes y talvez la dureza de los paisajes, un poco menos amplios que los del western y mucho menos peligrosos, pero igualmente inciertos.

La geografía de los personajes también cobra mucha importancia y en la mayoría de los casos están perfectamente esclarecidas las ubicaciones de los principales sitios en los que normalmente ocurrirá la acción. Llama la atención la cercanía que toman los distintos sitios ya estando dentro del pueblo, dando un poco la impresión de saturación. Las cantinas o mesones, las casas de los personajes principales u hoteles o dormitorios donde estos, si son extranjeros, se quedarán; Los bancos (no presentes en las películas de samuráis), la prisión (igualmente relegada en el cine de samuráis) y posiblemente algún rancho o granja que sirva de refugio o zona de paz, alejado de la sociedad. En el cine japonés cobrará asimismo importancia la casa o guarida del bando enemigo.

 

Conclusión: Siete vs. Siete

Con un recorrido histórico y preocupaciones bastante ligados y similares, estas dos cinematografías dan mucho más análisis de puntos de encuentro así como diferencias, tales como la religión y la fe así como la forma en que éstas son tratadas en estas películas, siendo talvez un tema de segundo orden pero así mismo interesante.

Extintos y luego reciente y continuamente reinventados y reciclados, estos dos géneros reflejaron una época muy importante y muy concreta de las sociedades en turno en necesidad de leyendas, mitos, héroes y, sin duda, respuestas. Por eso y mucho más han tenido un valor histórico, no sólo en el ámbito del maravilloso séptimo arte.

Nota: Este artículo especial es reciclado de un ensayo o estudio que me pusieron a hacer en mi escuela de cine, creo que en la materia de Historia o de Análisis, por allá de 2006 ó 2007.

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3 comentarios

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3 Respuestas a “Cercano Occidente, lejano Oriente: Puntos de encuentro entre el cine de Samurais y vaqueros

  1. Bere

    Aprendi algunas cosas, me hice consciente de otras tantas y me agradó leer el artículo.

    Bastante acertado e interesante.

    • desde aquel entonces he visto un par de películas más de estos géneros y talvez pude haber puesto otros ejemplos jeje
      me di cuenta que casi todo está en Yojimbo y El hombre que mató a Liberty Valence…
      la verdad prefiero el cine de samurais que el de vaqueros…

  2. Pingback: Las estadísticas del 2010 | 365 días de cine

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